jueves, agosto 13

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De vez en cuando, Luciana Arispe se encuentra con su mentora, Wendy Ramos, para crear vestuarios de colores. Recorre hospitales públicos con una nariz roja para acompañar a pacientes con diagnósticos graves. Bueno, este es el lado menos conocido de la actriz. En los últimos meses, agarró popularidad en televisión con “Me caigo de risa”, el programa de juegos, retos e improvisación emitido por Latina. En tanto, en agosto, prepara la gira por provincias de “La tribu”, obra de Bruno Ascenzo e Ítalo Cordano que llegó al cine. Cuando la película se estrene, Luciana cumplirá su sueño de estar en la pantalla grande.

De vez en cuando, Luciana Arispe se encuentra con su mentora, Wendy Ramos, para crear vestuarios de colores. Recorre hospitales públicos con una nariz roja para acompañar a pacientes con diagnósticos graves. Bueno, este es el lado menos conocido de la actriz. En los últimos meses, agarró popularidad en televisión con “Me caigo de risa”, el programa de juegos, retos e improvisación emitido por Latina. En tanto, en agosto, prepara la gira por provincias de “La tribu”, obra de Bruno Ascenzo e Ítalo Cordano que llegó al cine. Cuando la película se estrene, Luciana cumplirá su sueño de estar en la pantalla grande.

Luciana Arispe es Giulia en «La tribu», adaptación de la obra teatral dirigida por Bruno Ascenzo e Italo Cordano. La cinta peruana se estrena el 8 de octubre en cines. (Foto: EL COMERCIO/CESAR ALVARO CAMPOS MEDINA)

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En entrevista con El Comercio, Luciana responde rápido, se entusiasma, baila entre una idea y otra y propone al fotógrafo una decena de poses para su retrato. Tiene la energía de una niña que acaricia a su gato en la cocina. “Cuando tenía 30 años, pensaba que el mundo se iba a acabar. Uno piensa que la vida es una película y se termina cuando vienen los créditos, pero la vida es un pie de limón: agridulce, agridulce, agridulce”, dice después, con mirada serena, mientras toma café en el segundo piso de su duplex.

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Arispe aprendió en sus primeros años como actriz de teatro y clown que podía iluminar espacios a kilómetros de distancia con sus faldas largas y atuendos coloridos y brillantes. Pero, en “La Tribu”, sale del personaje de ‘payasa’ para ser Giulia, la única hija soltera en una familia, de por sí, bastante caótica. En el elenco de la obra teatral, se incluyen Carlos Carlín, Alejandra Guerra, Jely Reategui, entre otros.

“La tribu” tuvo tres temporadas en teatro, un spin-off en tablas, “¿Y Giulia”, protagonizado por Arispe y Nacho Di Marco, y ahora se viene la gira y la película. “En esa familia del mal, molestan a mi personaje, Giulia, por ser gordita. Varias veces en el teatro, hacen que mi peso sea un problema, pero al final de la historia, no lo es. Me gusta ese contraste, porque genera que muchas personas se identifiquen conmigo. Siempre quise lograr eso con el clown: conectar y demostrar que, aceptando mi cuerpo y siendo libre, sin tener que mostrar mis senos o ser malcriada, puedo alcanzar mis sueños”, dice.

«La tribu»

En Trujillo

  • “La tribu” tendrá dos funciones el 22 y 23 de agosto en el Gran Teatro Victor Raúl Lozano Ibañez UPAO de Trujillo.

De niña, la telenovela “Travesuras del corazón” era una de sus favoritas. En su cuaderno, Luciana escribía el nombre de Bruno Ascenzo, quien a los 13 años se hizo conocido como integrante del elenco junto a Stephanie Cayo. Quién diría que, más de una década después, ella sería invitada a la boda del actor y cineasta con Adrián Bello y, además, atraparía el bouquet. El destino tendría otra coincidencia, porque Luciana terminaría integrando el elenco de su exitosa obra de comedia y, ahora, de su adaptación al cine. “Me pareció muy cómodo trabajar con él y nunca pensé que podía trabajar con alguien a quien idolatraba”, comenta la actriz.

La película de “La tribu” se estrena el 8 de octubre en cines. El tráiler oficial ya está disponible en Youtube. (Foto: Difusión)

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“Me da pena que (Bruno Ascenso) no sea querido para algunas personas. Ya con tantos años haciendo ‘La Tribu’, veo que es una persona que simplemente quiere hacer su trabajo tranquilo y la vida se la hizo difícil en algunos momentos. Su privilegio y su talento es obvio. Pero me parece un gran hombre y se nota que trabaja desde niño, que tiene los contactos y la capacidad para saber cuándo necesita aprender algo, y pregunta, y eso es lindo”, agrega la actriz.

Este año, Luciana decidió invertir en sus redes sociales y casi en paralelo llegó por primera vez a la televisión. Pero “Me caigo de risa”, programa de retos e improvisación entre actores e influencers, estuvo en la comidita de las redes sociales por comentarios negativos y la comparación con el contenido de No Somos TV (canal de Youtube de Jorge Luna y Ricardo Mendoza), “Chapa tu money”. “La diferencia entre uno y otro programa, aparte del cuidado en las formas, es su público, que decide cuál funciona. Me gusta que hayan cosas disponibles, pero el precio es que no a todo le irá bien”, comenta. El programa de Latina se dejó de emitir la semana pasada y su espacio se reemplazó con una nueva temporada de “Yo soy”.

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Aunque en Perú se le conoció a través de su versión mexicana que fue nominado a un Premio Emmy, “Me caigo de risa” no nació en México. “Les va increíble, salen al aire todos los días”, dice Luciana. El programa adapta el formato francés “Vendredi, tout est permis avec Arthur”, creado por el presentador y productor Arthur Essebag a través de su productora Satisfaction – The Television Agency. El espacio debutó en el canal francés TF1 en 2011. Y bajo el nombre internacional de “Anything Goes”, ese programa extranjero se adaptó en decenas de países. Su fórmula reúne a celebridades y comediantes en juegos de improvisación, baile y actuación.

“En Perú, los seguidores de ‘Me caigo de risa’ piensan que nos copiamos de ‘Chapa tu money’, pero es al revés: ellos se copiaron de la versión francesa y de todos sus juegos. No suma estar diciendo que ‘se copiaron’”, dice Arispe, quien en alguna oportunidad fue invitada por Luna al programa de improvisaciones. “Me moría de miedo, porque no sentía capaz de sostener ese humor, con esa experiencia de ver lo límites, me cuesta”, agrega.

La idea de “Chapa tu money”, en su versión de Youtube, consiste en seguir la cuerda de una oración expresada por uno de los participantes, usualmente influencers o artistas invitados. En algunos casos, los temas son comportamientos de pareja, amigos, acciones en la calle, entre otros. El reto está en continuar con las improvisaciones y acumular dinero mientras el juego avanza.

“Hay límites en el programa, porque tienes que coquetear para que la gente complete oraciones en su cabeza y, en general, el humor provoca y coquetea. Entonces, si eliges coquetear con lo que se va hacia lo polémico, te va a costar hacerlo y encontrar el límite, como, por ejemplo, hablar de los cuerpos de las personas. A mí me cuesta mucho hablar de cuerpos, porque, para empezar, mi cuerpo no es común entre los actores con los que suelo trabajar, mucho menos cuando estoy en la televisión”, confiesa.

La actriz es diez años menor que su mentora, Wendy Ramos, fundadora de la escuela de clown, Bolaroja, donde Luciana estudió para ser “payasa”, como dicen en su gremio. “Cerramos en 2016, porque no era sostenible, pero, a partir de eso, nacieron muchas organizaciones hospitalarias y comunitarias a cargo de muchos clowns”, dice.

Durante su etapa como clown hospitalaria de Doctores Bolaroja, Arispe visitó el Instituto Nacional de Salud del Niño y el Hospital Arzobispo Loayza, donde acompañaba a pacientes mediante intervenciones de clown.

“Este mundo nos dio más ejemplos de abogados y arquitectos que de artistas. —continúa Luciana, relajando por un momento su gran sonrisa— No porque sean mejores o peores, sino que tuvimos más información sobre esas carreras. Pero, a mí, sí me gusta ser ejemplo de ser payasa. Por eso, no me gusta cuando le dicen ‘payasos’ a los políticos. ¿Acaso ellos han trabajado su vulnerabilidad, la conexión con el otro, la empatía o el amor? Es un insulto ser comparados con malos políticos. ¡Ya quisieran ellos tener el honor de ser payasos!”.

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