miércoles, abril 29

La política partidaria peruana ha ingresado a su era “The Walking Dead”. Más de 30 agrupaciones políticas han perdido su inscripción y entran como muertos vivientes a la campaña electoral subnacional que está próxima a celebrar sus elecciones primarias, a fin de ratificar sus listas de candidatos para gobernadores y alcaldes que disputarán la contienda de octubre.

La política partidaria peruana ha ingresado a su era “The Walking Dead”. Más de 30 agrupaciones políticas han perdido su inscripción y entran como muertos vivientes a la campaña electoral subnacional que está próxima a celebrar sus elecciones primarias, a fin de ratificar sus listas de candidatos para gobernadores y alcaldes que disputarán la contienda de octubre.

Estos partidos ‘zombies’ deberán terminar de cerrar sus listas de candidatos y, en paralelo, recolectar las fichas de afiliados para intentar volver a ser partidos antes de enero del 2027. Si no lo logran hasta esa fecha, tendremos a varios alcaldes y gobernadores que asuman sus nuevos cargos, a inicios del próximo año, sin representar a ninguna camiseta política.

Los actuales congresistas crearon este marco normativo absurdo, sin esperar que grandes marcas partidarias como APP, Somos Perú, Podemos y Avanza País se quedaran lejos de alcanzar la valla electoral. Hoy, todas estas tiendas políticas buscarán hacer malabares para recuperar su inscripción, y algunos ya lanzaron salvavidas normativos, como Podemos, que ha presentado un proyecto de ley para volver a modificar la Ley de Organizaciones Políticas a fin de reducir el riesgo de perder la inscripción.

Lo que ha puesto en jaque a las dirigencias partidarias es que ya no se requieren 28 mil afiliados. Ahora deben conseguirse más de medio millón de fichas, según otro de los cambios normativos introducidos por este mismo Parlamento. A muchos no les alcanza el dinero para comprar fideos, galletas o llaveros para intercambiarlos por firmas. El esfuerzo y los recursos son mayores, y la mayoría se viene quedando sin gente de apoyo, tras la gran derrota sufrida en las urnas el último 12 de abril.

En el fondo, este panorama sombrío ratifica la fallida política de caudillos que ha venido imperando en nuestro sistema partidario. En algunos casos alrededor del dinero de sus “líderes” (casos de Acuña y Luna), y en otros de figuras que operan sin mucha transparencia (caso de Somos Perú), o simplemente de rostros “nuevos” que consideran que la presidencia del Perú es una especie de Tinka en la que cualquiera puede resultar ganador de lo que consideran un botín.

A la fecha tenemos 56 partidos políticos con posibilidad de presentar listas para las elecciones subnacionales. A esto debemos sumar las candidaturas de los movimientos regionales habilitados en el interior del país. El resultado de esa combinación puede ser igual o más desgastante que la elección de la primera vuelta presidencial, con una ONPE que arrastra bastantes problemas de legitimidad. Lo mejor que nos podría pasar, a estas alturas, es que varios de los partidos ‘zombies’ desistan de participar en la contienda para gobernadores y alcaldes.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

Share.
Exit mobile version