Tiene familia peruana y lleva a Lima siempre como un hogar. Uno de los principales referentes del tenis sudamericano aterrizó en Perú para el segundo Congreso de Entrenadores, evento organizado por la Federación Peruana de Tenis que congregó a varios de los más grandes especialistas en el tenis de la región. Javier Frana: extenista profesional, top 30 del mundo, ganador de GrandSlam, medallista olímpico, comentarista del deporte, y hoy capitán de la selección Argentina en la Copa Davis. Conversamos con él sobre las diferentes etapas de su carrera deportiva, su propósito hoy en la escuadra albiceleste y sus proyecciones sobre los nuevos talentos como Ignacio Buse.
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Eso va de la mano. Lo interesante es cuando el crecimiento es parejo porque sino la mesa te queda con una pata más corta que otra y corrés el riesgo de que cuando un país tiene una gran figura, esa figura supere al tenis. Cuando eso ocurre, como país, tu vida tenística depende de esa figura. Después de algunos años si esa figura se va, se te va mucha afición. Lo importante es que crezca la masa de gente que juega, que se acerca al tenis, que lo consuma, que lo disfrute, que vayan a torneos y reconozcan lo bueno que está tener a Buse, a Varillas, a Bueno, o a cualquier sudamericano ganando. Así crece de manera pareja, sino cuando esa figura se va, el tenis vuelve a quedar aplastado.
Y se va a sumar gente que quizás no sea la gente que más te sirve, porque es la gente que no entiende del todo el deporte y se pegó por la figura, entonces cuando ese jugador pierda un par de partidos van a arrancar con que “es un desastre”, “lo inflaron”, etc. Hay que entender y saber qué es lo que pasa, que se valore porque es muy difícil lo que hacen.
Lo que hizo recién Nacho no es lo normal o lo usual. Lo normal es crecer de a poquitos, ir escalando con varios tropiezos o retrocesos, Nacho creció muy rápido. Si nosotros como argentinos vamos a tomar como únicas referencias a Del Potro o Nalbandián…bueno, no funciona así.
Tal cual. Y por eso tenemos que ayudar a que la gente entienda la dificultad. Cuanto más conocés, sos menos crítico. Porque vas entendiendo cómo funciona y así también el jugador puede empezar a vivir de forma más natural. Por ejemplo, con Nacho, ahora es el ídolo, es el show. Pero cuando pierda dos partidos…que los va a perder seguramente, porque es normal, porque se puede dar, que la gente entienda que no es “un desastre”. No puede pasar “de ser el mejor” a ser “el peor”. Es solo alguien que está generando un impacto muy fuerte en el circuito y es duro, es muy duro.
Sí, es tratar de tener algún cable a tierra que te baje los niveles peligrosos de toxicidad para no caer en exceso de perfección o exigencia. No escapo a que en la competencia de alto rendimiento hay que apretar, hay que exigir, hay cosas que se tienen que hacer en condiciones difíciles y hay que bancarlas por más que duela y aunque no haya ganas. Pero te vas acostumbrando a los parámetros logrados. Yendo al ejemplo, si Nacho pierde segunda o tercera ronda de un torneo 250, quizás para él hace un año jugar, aunque sea la primera ronda, era algo para celebrar, y hoy ya dejó de serlo. Y es natural que ya no sea la meta, pero a la hora de caer en un pozo, es donde entra este cable a tierra donde tenés que decir “pará, todo bien, pero pongamos un límite”. Si no, mientras más subís, tenés probabilidades de que todo caiga más rápido y que al final un triunfo ya no sume, y ganar primeras rondas no te generen nada.
Es valorar los progresos, medirte con el jugador que eras un año atrás. La rueda de competencia hace que los chicos hoy estén bajo una enorme presión. Mucha gente dice “pero ganan mucho dinero y tal”, pero va más allá de eso, no es una queja liviana, son sacrificios de año, las presiones son muchas, es un deporte donde no tienes nada garantizado. Te lesionas y no sabés si se terminó tu carrera o tenés que parar un año y no poder jugar y te olvidás de cómo ganar…hay un temor muy grande. No es como en un trabajo regular que se puede retomar. Imagináte, pensá que estás dentro de los 50, 60, 100 mejores del mundo. Se pueden meter dentro de un bus o un avión. Es muy fácil quedarse afuera.
(Risas) Mirá. Tengo recuerdos muy lindos. Con Patricia siempre nos llevamos muy bien, nos divertíamos mucho jugando dobles mixtos. Era una disciplina que se jugaba muy en serio pero que a la vez era un poco más distendido todo. Pasamos muchas cosas divertidas, desde enojos y peleas con los adversarios, hasta ver ese cuidado por tu compañera. La dinámica jugando mixtos cambia mucho que jugando entre puros hombres también. Es entretenido, me gustaba mucho. De hecho, jugué también mucho con Laura (Arraya). Y ese Roland Garros con ‘Pato’ empezó con los dos diciendo “che, bueno, quién nos tocará, hay que seguir”, y así entre risas y divirtiendonós pasamos a la final y terminamos ganando.

Título de doble mixto para Patricia Tarabini y Javier Frana en Roland Garros 1996. Derrotaron en la final a Nicole Arendt y Luke Jensen.
Crédito: Set de Lectura, por Eduardo Puppo
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Honestamente no sé bien cuál es el motivo por el que se le está buscando un nuevo formato. Claramente a veces los torneos quieren la participación de los más conocidos y empieza ese tironeo en el que el singlista cada vez quiere menos dobles y el doblista lo hace más específico, entonces hay una manera de jugar que cada vez se especializa más. Ahí empiezan los intereses chocados porque el torneo quiere que las grandes figuras del singles jueguen en dobles y a veces por eso después se bajan…se va profesionalizando todo y cada vez hay más competencia y más dinero. También hay cada vez menos tiempo entre torneo y torneo entonces empiezan a cortar el dobles cuando no les va tan bien. Los torneos quieren hacer algo más simple, más corto, más contundente, más “tentador y atractivo al público” en plan “el público quiere ver a Alcaraz y a Sabalenka jugando dobles” y hacerlo más show, y no tanto como una competencia en realidad.
Es posible. Lo que pasa es que al final todo cae en la misma trampa. El torneo dice “bueno, me pedís más dinero, pero para generar más dinero yo necesito convocar más gente, generar con participación, y para que esto ocurra tenés que jugar” y si juega el singlista le sacás el espacio al doblista porque no entra y luego los especialistas no pueden jugar…entonces entras en una sábana corta que para donde la tirés te queda un lado desprotegido.
El tiempo pasa muy rápido. Ya voy por el sexto año que no estoy comentando partidos, pero creo que, aunque es delicado opinar, me parece que siempre es el equilibrio de poner en contexto que el jugador sabe cuando el que entrevista tiene conocimientos y fundamentos. Ahí el ida y vuelta es más fácil. Por otro lado, la idea es que se pueda analizar desde un lado más técnico para que se sepa de lo que se está hablando, porque sino, entrás en la cosa más superficial. Con las redes hoy hay mucha más gente que opina de tenis, lo cual en cierta forma está bueno, pero a la vez genera que haya más hincapié en, por ejemplo, la ropa que usan los deportistas o en lo que come y se van por las ramas. Hoy ya se rompió eso de que solo haya un único medio que comenta, se ve por todos lados. Hay mucha gente que hoy tiene un micrófono y está bueno siempre y cuando uno sepa seleccionar con responsabilidad.
Por ejemplo. Si yo estudio la historia de la NBA y me decís “Javier, te doy 6 meses para que estudies y va a haber un examen”, yo probablemente me saque 95/100, pero eso no significa que yo sepa de basket. Me sé la historia de la NBA, los jugadores de los Celtics, los partidos importantes, etc. Pero no conozco del deporte. Eso es lo que hoy puede generar con la gente que habla de lo que ocurre en el tenis, pero no necesariamente sabe del deporte. La idea es sumar gente que genere opiniones constructivas desde un lado positivo.
Es un hermoso desafío constante, no quedarte agarrado a lo que era el deporte. Porque todo va evolucionando, las formas de jugar cambian. Las cosas que antes funcionaban ahora ya no funcionan. Siguen habiendo ciertos principios, que son más difíciles de concretar. Antes el jugador tenía quizás uno o dos buenos golpes y tenía uno o dos lugares débiles…hoy ya casi no tienen. Tal vez en una época el drive era mucho mejor que el revés, hoy el revés en algunos casos superó al drive…la velocidad de hoy hace que muchos principios sigan teniendo valor, pero son muy difíciles de aplicar. Por darte un ejemplo, a veces decís “hay que jugar más angulado y abierto”, pero te tiran una bola a 200 km por hora, antes te tiraban a 120 km por hora, y más o menos se podía manejar, hoy ya no. Hay que buscar nuevas cosas, hay condiciones que hacen que las variables tácticas se limiten o sean imposibles, y con eso los jugadores empiezan a parecerse más entre ellos, los estilos opuestos ya no están tan marcados como en una época que tenías al que te hacía saque y red todo el tiempo o al que te tiraba puro globo. Hoy todos más o menos hacen un poco de todo, estratégicamente me parece que es mucho más difícil que antes encontrar las formas porque todos van vertiginosamente. Tratás de tomar cosas del pasado, pero adaptandoló porque el librito de esa época no funciona más.
Me gustaría que me recuerden como alguien que trató de iluminarlos. De alguien que tenía un propósito y que lo hayan podido sentir. Que ellos sientan ese manifiesto y que lo hayan vivido. Y, por sobre todas las cosas, como parte de mi gestión, que los chicos sepan que, a quienes jugamos muchas veces el mundial, lo que nos quedó de la Copa Davis fueron los momentos, sobre todo los lindos. Que a veces no van de la mano con haber ganado o perdido. Capaz a veces se ganó pero la pasamos mal, o capaz se perdió pero la pasamos muy bien. El resultado queda en el camino con el tiempo, pero lo que más importa y lo que yo quiero es que ellos se lleven los mejores recuerdos de lo que construimos en un lugar donde se pudo crecer, donde cada uno tuvo la libertad de ser quien realmente es, plantear y traer lo que quiera…Cuando miren eso, quiero que digan “che, la pasamos bien, aprendimos”, ese es mi propósito.
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Lima 06 de junio 2026
Entrevista Javier Frana – tenista argentino para DT de El Comercio.
Fotos: Julio Reaño/@photo.gec
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