martes, septiembre 22

Las versiones que brindaron a las autoridades los menores que viajaron en el bus donde se habría perpetrado una presunta violación sexual a un estudiante del Liceo Naval Almirante Guise, en San Borja, han permitido reconstruir lo que ocurrió durante las 12 horas después del ultraje. El Comercio tuvo acceso a dicho documento y cuenta detalles del caso.

Uno de los adolescentes señala que, tras el ataque sexual, recriminó a sus compañeros por lo ocurrido, les exigió que los culpables ofrecieran disculpas a la víctima, pero que nadie se pronunció y que así se mantuvieron hasta llegar al colegio, solo escucharon murmullos. Solo le alcanzaron una botella de agua y una bebida rehidratante para calmarlo.

Unos menores, según alegaron ante las autoridades, recién se enteraron de lo sucedido al llegar al centro educativo y se preocuparon por la situación de su compañero, pues afirmaron que estuvieron usando audífonos en el viaje y pensaron que se habría tratado de un juego. Uno de ellos le recomendó a la víctima ir a la enfermería del Liceo Naval Almirante Guise para que sea atendido.

Otro grupo de escolares, integrado principalmente por los de quinto año de secundaria, se fueron caminando a almorzar a un chifa cercano. Uno de los testimonios señala que en el trayecto al restaurante y durante el almuerzo comentaron de manera breve lo sucedido, pero nadie hizo un mea culpa.

“En el camino estaban hablando de la víctima, pero no llegaron a más, uno se rio”, señaló

Tras ello, los menores se fueron a sus casas en taxi, sus padres los recogieron o se fueron a seguir con sus entrenamientos de fútbol.

Varios de los menores le escribieron de forma personal, a través de WhatsApp, a la víctima para conocer su estado, pero no hubo respuesta. Además, no habría registro de esas comunicaciones porque tiene activado los mensajes temporales. En general, muchos de ellos le señalaron que no habían participado en el ataque sexual.

Otro punto para destacar del caso es que, pese a la gravedad del hecho, ninguno de los menores que viajó en el bus, pese a estar enterados, informó de la violación sexual a las autoridades del colegio o a los dos profesores que estaban en la unidad.

Al día siguiente, los menores asistieron al colegio como si nada hubiese ocurrido. Ellos aseguran que se vieron sorprendidos, pese a la gravedad de lo acontecido, por la llegada de la Policía al centro educativo y su traslado a la comisaría de San Borja. Indicaron que solo en la dependencia policial se enteraron de qué los acusaban.

No creen en versiones de menores

Una tía de la víctima indicó que los menores que viajaron en el bus tratan, con sus declaraciones ante las autoridades, de evadir las responsabilidades. Incluso, remarcó que algunos escolares que son de la misma promoción buscan dar una misma versión para reducir la responsabilidad en solo tres alumnos.

En esa línea, refirió que su sobrino es de talla alta y contextura gruesa, por lo que se requiere de varias personas para inmovilizarlo. Intuyó que, dentro de los cuatro escolares que fueron liberados, habría algunos que sí habrían participado en el ultraje.

La posición del abogado

Jorge Petrozzi, abogado de la víctima, cuestionó la versión dada por los menores, pues señaló que tratan de mostrar la violación sexual como consecuencia de “un juego que se salió de control”. No obstante, indicó que existe la posibilidad de que algunos de los adolescentes se acoja al reconocimiento de los hechos y busque reducir su condena.

Frente a ello, recordó que existen dos agravantes que debe tomar en cuenta el Poder Judicial: el número de participantes en la agresión sexual y la “crueldad y sevicia” con la que actuaron los menores durante el suceso.

Share.
Exit mobile version