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La más reciente pelea del papa León XIV no ha tenido que ver con casos de corrupción en el seno de la Iglesia o con plantar cara a los poderosos del mundo. Esta vez su lucha ha sido contra el mal interior, más específicamente contra el adenocarcinoma pulmonar, un tipo de cáncer que le fue removido junto con el lóbulo inferior del pulmón derecho el pasado 13 de octubre, en el policlínico Agostino Gemelli de Roma. Su actual recuperación y su esperada visita al Perú nos motivan el recuerdo de otros papas conocidos por protagonizar duras peleas con los poderosos de su tiempo, y que muchas veces sufrieron por ello, incluso después de la muerte.
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Otros papas se tomaron el combate de forma literal. Julio II, Papa entre 1503 y 1513, odiaba la diplomacia y prefería la armadura, por lo que encabezó ejércitos para recuperar en la batalla los territorios pontificios. Tras desmontar de su caballo de guerra, destacó como el mayor mecenas del Renacimiento, encomendándole a Miguel Ángel pintar la Capilla Sixtina y a Rafael decorar sus estancias. Otro enfrentamiento memorable fue el que emprendió Sixto V para purificar el Estado pontificio. Pontífice entre 1585 y 1590, encontró sus filas infestadas de bandidos y familias aristócratas como los Caetani, Colonna, Orsini o Aldobrandini turnándose a sus representantes en el papado. Sus políticas de tolerancia cero fueron tan rigurosas que las cabezas de los condenados adornaron esos años los puentes de Roma.
—Pío VII contra Napoleón—
Papa entre 1800 y 1823, Pío VII debió afrontar una coyuntura internacional especialmente difícil. Tuvo que viajar a París para coronar a Napoleón Bonaparte, quien le quitó la corona de las manos para ponérsela él mismo. Años después, el Santo Padre excomulgó al Gran Corso, decisión que el emperador francés no le perdonaría: Pío VII fue secuestrado del Vaticano, sacado a la fuerza del Palacio del Quirinal –la residencia papal de verano en esa época– por las tropas francesas y mantenido cautivo durante casi cinco años, tiempo que resistió dignamente hasta la caída del régimen. Por cierto, el de Pío VII no fue el único caso en que el Vaticano ha resultado vulnerable por enfrentarse a emperadores y dictadores; mucho se ha escrito de los planes nunca ejecutados de Hitler para raptar a Pío XII durante la Segunda Guerra Mundial.
Cadavérico papa Formoso juzgado por Esteban VI, en escena pintada en 1870 por Jean-Paul Laurens, parte de la colección del Museo de Bellas Artes de Nantes, Francia.
/ Jean-Paul Laurens
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—Las peleas de León—
Como nos explica la teóloga francesa Véronique Lecaros, en los últimos siglos, precisamente a partir de la pérdida del poder político temporal del Vaticano, la autoridad de la Iglesia ha incrementado su peso espiritual, dos poderes que en el cristianismo, como advierte la profesora de la Universidad Católica, siempre se han encontrado en tensión desde la Edad Media hasta la actualidad.
“Lo vemos con León XIV y su reacción frente a la guerra, como también con Juan Pablo II en medio del conflicto en Iraq y con el papa Francisco, que solía ‘jalar las orejas’ a los gobernantes de cuanto país visitaba. Podríamos decir que es una tradición del cristianismo llamar la atención al poder, la cual cobró fuerza a partir de León XIII”, explica. Para la estudiosa, que Robert Prevost haya tomado este nombre es una forma de recordar al Papa que impulsó la doctrina social de la Iglesia.
“Se trata de aportar a debates que implican retos y sufrimientos. En la época de León XIII, Papa entre 1878 y 1903, el tema central era la industrialización, la condición de los obreros y las tensiones entre el capitalismo y el socialismo. Él quiso aportar otra visión, poniendo al ser humano en el centro de la reflexión. De ahí se desarrolló la doctrina social de la Iglesia, con cada Papa aportando al debate en función de su época”, señala Lecaros.
“A veces olvidamos que el papel del Papa es el de guía espiritual. Sin embargo, ciertamente los pontífices tienen también una dimensión política”, reconoce la teóloga, quien toma como ejemplo el legado de Juan Pablo II, cuyo deseo más profundo fue hacer caer al comunismo, sistema que él había sufrido en carne propia. “Hay veces en que un Papa no puede librarse del embrollo de las situaciones políticas. Con respecto a León XIV, es muy interesante estudiar la forma en que él lleva con mucha delicadeza las cuestiones políticas. Dice mucho que, cuando Estados Unidos celebraba sus 250 años de independencia, el Papa estaba en Lampedusa para encontrarse con los inmigrantes. No ha ido a EE.UU. y, en cambio, vendrá al Perú. Es una manera de tomar distancia del poder”, concluye.
1
Julio II (1503-1513)
Conocido como el Papa guerrero, odiaba la diplomacia y lideró personalmente ejércitos en el campo de batalla para aplastar a la República de Venecia y recuperar los dominios de la Iglesia. Si bien su faceta militar choca con la idea moderna de un pontífice, su visión política salvó a los Estados Pontificios de ser devorados por potencias extranjeras.
2
Sixto V (1585-1590)
Aunque sus métodos eran de una severidad implacable, rescató a Roma del caos absoluto. Por entonces, los Estados Pontificios estaban infestados de criminales, bandidos y una aristocracia corrupta intocable. Sixto V impuso el orden por la fuerza, saneó las finanzas del Estado y transformó urbanísticamente a Roma, dejando un legado de eficacia administrativa y modernización arquitectónica, con la famosa cúpula de San Pedro terminada bajo su papado.
3
Urbano VIII (1623-1644)
Gran impulsor del arte barroco (responsable de encargar obras maestras a Bernini en el Vaticano y Roma), el pontífice navegó con inteligencia en medio de la brutal Guerra de los Treinta Años, defendiendo la soberanía papal frente a las presiones de las grandes monarquías católicas. Representa el apogeo del esplendor cultural de Roma, aunque con las sombras de la política europea de su época.
4
Pío VII (1800-1823)
Es el símbolo perfecto de cómo la Iglesia, desprovista de ejércitos, puede vencer moralmente a un imperio. Le plantó cara al todopoderoso Napoleón Bonaparte, negándose a doblegarse pese a su cautiverio de cinco años. Pío VII fue un héroe de la resistencia moral frente al autoritarismo.
Además…
A saber
En mayo del 2025, León XIV, apasionado del tenis y asiduo al gimnasio, se convirtió en el hombre más joven elegido para dirigir la Iglesia desde Juan Pablo II, casi 40 años después.
El Papa ha debido cancelar todas sus audiencias hasta el 20 de octubre y sus planes de viaje a corto plazo están en revisión, en particular la gira por Uruguay, Argentina y el Perú prevista del 6 al 17 de noviembre.

