viernes, agosto 14

El Conde Almaviva quiere acostarse con Susana. Ella está a punto de casarse con Fígaro, uno de sus sirvientes, y el problema no es solamente que el novio pueda descubrirlo. El verdadero conflicto está en que el Conde cree que su posición le permite disponer de ella. Sobre esa premisa, escrita por Pierre-Augustin de Beaumarchais, se levanta “Las bodas de Fígaro”, producción que estrena hoy en el Teatro de la Alianza Francesa, bajo la dirección de Jean Pierre Gamarra.

El Conde Almaviva quiere acostarse con Susana. Ella está a punto de casarse con Fígaro, uno de sus sirvientes, y el problema no es solamente que el novio pueda descubrirlo. El verdadero conflicto está en que el Conde cree que su posición le permite disponer de ella. Sobre esa premisa, escrita por Pierre-Augustin de Beaumarchais, se levanta “Las bodas de Fígaro”, producción que estrena hoy en el Teatro de la Alianza Francesa, bajo la dirección de Jean Pierre Gamarra.

La obra sucede durante un día frenético en el castillo de los Almaviva. Fígaro y Susana preparan su boda mientras alrededor de ellos se cruzan deseos, celos, engaños y alianzas. El Conde intenta seducir a Susana y los sirvientes organizan una conspiración para desenmascararlo. Fernando Luque interpreta a Fígaro y María Grazia Gamarra a Susana. Óscar Yépez es el Conde Almaviva y Amaranta Kun interpreta a la Condesa. Completan el elenco Alonso Cano, Denise Arregui, Alejandro Tagle y Martín Aliaga.

Fernando Luque y María Grazia Gamarra interpretan a Fígaro y Susana, la pareja de sirvientes alrededor de la cual se desarrolla la trama.

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Pero detrás de la maquinaria de puertas que se abren y cierran, personajes que se esconden y secretos que cambian de dueño, hay una obra que cuestiona quién tiene derecho a mandar sobre quién. “Es necesario hablar sobre esos temas y que ‘Las bodas de Fígaro’ también nos lleve a cuestionarlos. Que hechos como el de aquel director musical que abordó a una cantante sin su consentimiento en el backstage no sean vistos como algo anecdótico, sino como situaciones que debemos revisar como sociedad”, menciona Gamarra.

Gamarra, sin embargo, no quiere que esa lectura política se convierta en el único camino para entrar a la obra. “A mí lo que más me gusta de una obra no es únicamente enfocarme en ello. Creo que eso está implícito en la obra y sale una vez se entienden los aspectos técnicos más profundos”, explica. Solo entonces, sostiene, aquello que Beaumarchais quiso poner en discusión puede aparecer ante el público sin necesidad de ser subrayado.

Óscar Yépez y Amaranta Kun interpretan al Conde y la Condesa Almaviva en la nueva puesta en escena.

Óscar Yépez y Amaranta Kun interpretan al Conde y la Condesa Almaviva en la nueva puesta en escena.

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En “Las bodas de Fígaro”, casi todo ocurre mientras algo más está a punto de ocurrir. Una conversación es interrumpida por otra, alguien escucha detrás de una puerta, un personaje cree saber la verdad mientras otro conoce apenas una parte. La información circula como una pieza más del mecanismo teatral. Para Gamarra, controlar ese movimiento es una de las mayores dificultades del montaje.

El director lleva varios meses trabajando esa precisión. Las primeras lecturas comenzaron en febrero; en marzo llegaron los ensayos y, durante abril, el equipo empezó a definir cómo contar la historia. El último tramo de preparación se concentró en semanas de trabajo intenso, después de una temporada de “El sueño de una noche de verano” en el Teatro Británico. El resultado depende de una compañía capaz de sostener el vértigo de la comedia sin dejar que el vértigo se convierta en desorden.

El elenco de “Las bodas de Fígaro” enfrenta una comedia de enredos que exige precisión, ritmo y coordinación para sostener la acción escénica.

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Para conseguirlo, el director intenta mantener una distancia deliberada. “La pregunta constante de qué tanto de mí hay en la obra es un trabajo de autorrevisión constante para que la obra conserve su propia naturaleza y no la mía”, menciona. Por ello, Gamarra no quiere enamorarse de la obra ni permitir que los actores aboguen por personajes como quien defiende a un representado en el juzgado. “Ahí el peso de este tipo de producciones”, agrega.

Para ello, recurre a recursos que recuerden al espectador que está frente a una ficción construida. La intención no es enfriar la obra, sino mantener despierta su mirada. En el fondo, “Las bodas de Fígaro” plantea una pregunta cuya respuesta queda en manos del público, llamado a reconocer, desde su propia experiencia, aquello que la obra todavía tiene para decir.

El Dato

Temporada: Del 13 de agosto al 26 de septiembre de 2026.

Funciones: Jueves, viernes y sábado, 8:00 p.m.

Lugar: Teatro de la Alianza Francesa de Lima (Av. Arequipa 4595, Miraflores).

Entradas a la venta en Joinnus.

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