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Hay imágenes que explican por sí solas lo que significa Universitario. Un padre caminando de la mano de su hijo. Una familia entera vestida de crema. Un niño con la camiseta del 2026 y, al lado, un abuelo con una versión retro que guarda como un tesoro. No importa el modelo, el año ni el jugador que aparezca en la espalda. Cuando juega la ‘U’, hay una camiseta que siempre vuelve a juntarlos.
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Y en Ate ya no hay dudas sobre lo que representa. “La ‘U’ me hace muy bien porque es una familia”, dijo Lapadula después del partido. La frase puede parecer sencilla, pero explica mucho de lo que está ocurriendo con el delantero. “Hay que seguir de la misma manera y con la misma actitud todos juntos”, añadió. Ese “juntos” también resume lo que ocurrió en el Monumental.

Alex Valera lleva cuatro goles en el Torneo Clausura. (Foto: Fernando Sangama / GEC)
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Héctor Cúper parece haber encontrado una respuesta en un dibujo que Universitario conoce de memoria. Después de iniciar el Clausura con línea de cuatro, el técnico argentino volvió al 3-5-2 y, con él, regresaron algunas de las mejores sensaciones del equipo.
Ya lo había advertido después del triunfo 3-2 sobre FC Cajamarca. “Por el momento no vamos a tocar nada. Siempre puede haber un cambio a último momento, pero en principio el balance que hago de los dos últimos partidos es que con este sistema estamos mejor que cuando jugábamos con línea de cuatro”, explicó.

Familias en el Estadio Monumental. (Foto: Fernando Sangama / GEC)
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Ante Los Chankas no hubo necesidad de tocar nada. La línea de tres volvió a darle amplitud a los laterales, más libertad a los volantes y, sobre todo, un contexto más cómodo para sus delanteros. Lapadula y Alex Valera volvieron a estar cerca, a asociarse y a ocupar el área. El resultado fue contundente.
El 3-0 lo completó Valera, de penal, para llegar a cuatro tantos en el Clausura. Así, entre ambos suman nueve goles en seis fechas y son los máximos anotadores del torneo.
La dupla que se celebra en Ate también se mira con atención desde San Luis. En la Videna, Mano Menezes seguramente toma nota. Si ambos mantienen este nivel, todo apunta a que Lapadula y Valera estarán en la próxima convocatoria de la selección peruana y podrían convertirse en la dupla de ataque para los amistosos de la fecha FIFA de septiembre.
La ‘U’, entonces, no solo está recuperando delanteros. Está recuperando una fórmula que puede ser importante también para la selección. Una identidad que sobrevive a los técnicos
Hay otro detalle que no debe pasar desapercibido. Walter Paolella llegó a Los Chankas con un antecedente favorable frente a Universitario: nunca había perdido contra la ‘U’. Había conseguido dos triunfos y un empate. Pero esta vez se encontró con otro escenario: un Monumental repleto, un equipo crema convencido y un entrenador que decidió volver a una estructura que parece formar parte del ADN del club.
El 3-5-2 no es una novedad en Universitario. Más bien, parece una identidad que sobrevive a los nombres que ocupan el banco. Pasan los técnicos y, de alguna manera, la ‘U’ termina regresando allí.
No es casualidad. Es un sistema que permite que el equipo sea agresivo, que sus laterales tengan protagonismo y que sus delanteros jueguen más cerca del arco. Y cuando la ‘U’ encuentra ese funcionamiento, el Monumental también cambia. El público lo siente. El equipo lo siente. El rival también.

La barra de Universitario a punto de ingresar a las tribunas del Estadio Monumental. (Foto: Fernando Sangama / GEC)
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Por primera vez desde que Cúper asumió el cargo, Universitario goleó. Y lo hizo justo cuando más necesitaba volver a transmitir una sensación conocida: la de ser un equipo que puede pasar por encima de su rival cuando juega en casa.
El triunfo tiene, además, un valor que va más allá de los tres puntos. Universitario volvió a la cima del Torneo Clausura. Comparte el primer lugar con Deportivo Garcilaso y vuelve a mirar al resto desde arriba. No es una posición desconocida para la ‘U’, pero sí una que ha visitado menos veces de las que podría suponerse durante este 2026.
En las 17 fechas del Apertura, solo fue colíder en dos jornadas: la primera y la quinta. Ahora, después de seis fechas del Clausura, vuelve a aparecer dos veces en la parte más alta: en la segunda jornada y nuevamente en la sexta. Cuatro veces en todo el año. Por eso esta goleada importa.
Porque no se trata únicamente de haberle marcado tres goles a Los Chankas. Se trata de recuperar sensaciones, de volver a ganar con autoridad, de encontrar una sociedad ofensiva que funciona y de confirmar que el 3-5-2 puede ser mucho más que una alternativa táctica.
Y, sobre todo, porque 55 mil hinchas volvieron a salir del Monumental con una certeza que parecía esperarse desde hace semanas: esta ‘U’ todavía tiene mucho que decir. En una tarde de padres, hijos, familias, camisetas nuevas y camisetas antiguas, Lapadula volvió a marcar, Valera volvió a celebrar y Cúper encontró el camino.
La cima, una vez más, está al alcance de la mano. Y cuando la ‘U’ juega así, el Monumental vuelve a creer.
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