lunes, agosto 24

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

Para Javier Botía, la existencia misma de esta nota no afectará el inevitable destino de la humanidad. De aquí a cinco años, asegura el mentalista español, la inteligencia artificial y la robótica habrán convergido en una maquinaria imparable y, con ello, casi todo el mundo perderá el empleo. Acabarán también todas las horas extras pagadas con pizza y desaparecerán diversas ingenierías, así como los oficios que requieran fuerza física. Incluso, advierte con cierta ironía, los chefs tampoco tendrán cabida en este futuro próximo. Sin embargo, no todo está perdido para Botía, quien propone tres “botes salvavidas” en su nuevo libro, “Inteligencia natural”, lectura que conceptualiza su próxima presentación en Lima, el 18 de septiembre, en el Auditorio del Pentagonito.

Para Javier Botía, la existencia misma de esta nota no afectará el inevitable destino de la humanidad. De aquí a cinco años, asegura el mentalista español, la inteligencia artificial y la robótica habrán convergido en una maquinaria imparable y, con ello, casi todo el mundo perderá el empleo. Acabarán también todas las horas extras pagadas con pizza y desaparecerán diversas ingenierías, así como los oficios que requieran fuerza física. Incluso, advierte con cierta ironía, los chefs tampoco tendrán cabida en este futuro próximo. Sin embargo, no todo está perdido para Botía, quien propone tres “botes salvavidas” en su nuevo libro, “Inteligencia natural”, lectura que conceptualiza su próxima presentación en Lima, el 18 de septiembre, en el Auditorio del Pentagonito.

Antes de predecir los próximos años de la humanidad, Botía era un presentador, un showman y un comunicador salido de la radio española. Luego llegaría la televisión y, al poco tiempo, él llegaría a Argentina, donde tendría un programa junto a Marcelo Tinelli que se ubicaría en el prime time. Luego tuve un ataque de ansiedad tremendo, una crisis muy grande porque empecé a tener miedo escénico, nos cuenta. Ante aquella ironía de la vida, el expresentador buscaría la respuesta a ese inexplicable miedo. Tras adentrarse en la espiritualidad, los libros de neurociencia y el ocultismo, llegaría al mentalismo, que le enseñaría una verdad difícil: Javier Botía era un hombre con baja autoestima.

Desde ahí, Botía encontró en el mentalismo también una apuesta a futuro, presentando shows por todo el mundo. En ellos realiza demostraciones de telepatía, predicciones, hipnosis y control de las decisiones del público, combinando estas experiencias con humor y participación de los asistentes. Esa profesión lo llevó hasta Corea del Sur, donde en 2018 se convirtió en el primer español en ganar el Campeonato Mundial de Mentalismo de la Federación Internacional de Sociedades Mágicas (FISM).

El artista español inició su trayectoria en la radio y la televisión antes de desarrollar una carrera internacional que lo llevó a trabajar en Argentina junto a Marcelo Tinelli.

El artista español inició su trayectoria en la radio y la televisión antes de desarrollar una carrera internacional que lo llevó a trabajar en Argentina junto a Marcelo Tinelli.

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El problema nunca fue que las empresas no pongan el tamaño real de una hamburguesa. “El problema es —asevera el mentalista— que la gente caiga a pesar de tener el conocimiento suficiente”. A los esfuerzos por mantener aquellas aceptadas apariencias se suman los políticos, los publicistas y, por supuesto, el mismo público, que muchas veces repite patrones conductuales.La gente se cree extremadamente especial”. No obstante, Botía asegura poder ver quiénes son realmente a través de sus gestos, expresiones faciales, posturas y movimientos corporales.

Tras más de 15 años en el oficio, ni siquiera Donald Trump se salva de Botía, quien ve en su corbata roja un símbolo de poder pensado previamente a un discurso; en su mentón levantado ve una forma de darle más peso a sus argumentos e incluso en el tono de voz detecta uno idóneo para el mensaje que quiere transmitir. Sin embargo, el sombrero de Pedro Castillo, dice con contundencia el campeón mundial de mentalismo, se le escapa de toda lectura posible.

Javier Botía es un mentalista español y campeón mundial de mentalismo, disciplina que combina técnicas de comunicación, observación y psicología para construir experiencias de asombro ante el público.

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Si hace algunos años la fuerza era la principal fuente de trabajo, hoy un solo dedo puede mover toneladas al presionar un botón. “Del mismo modo, el conocimiento dejará de ser una cuestión vital para ser, así como ir al gimnasio, una cuestión estética”, asevera Botía, al tiempo que explica el efecto wow, según el cual el asombro ante los avances tecnológicos se produce en intervalos cada vez más cortos. Dentro de cinco años, sostiene, ese asombro ocurrirá no cada doscientos años, sino una vez por segundo.

Lo pongo así: la sociedad es el Titanic. El iceberg es la inteligencia artificial y nosotros ya chocamos. Están quienes saben contra qué chocamos y que se está hundiendo el barco, gente como Elon Musk o Mark Zuckerberg, que no pueden parar esto; están quienes saben eso y queremos contarlo, los periodistas como tú y los divulgadores como yo —prosigue Botía—. Y también están quienes se quedan en la gran fiesta donde tocan los músicos y, aunque nos esforcemos en decirles que no hay botes para todos, seguirán bailando, cantando y celebrando sus cumpleaños. No lo podemos parar”.

En aquel futuro, continúa contando el mentalista, el hombre pasará a tener rentas básicas, mientras las máquinas se ocupan del resto de labores. Y dentro de los pocos oficios que ocuparán un espacio dentro los tres botes salvavidas —la espiritualidad, el entretenimiento y la salud/estética— solo sobrevivirán los religiosos, los peluqueros y, posiblemente, los periodistas de la sección cultural de El Comercio.

Sobre la presentación

Javier Botía en Lima

El 18 de septiembre, a las 8:00 p.m., en el Auditorio Pentagonito. Entradas disponibles en Ticketmaster. Suscriptores Club El Comercio cuentan con 20 % de descuento.

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