El mundo la vio crecer. Primero en el canal de cable infantil Nickelodon, después en la música, donde terminó de convertirse en una diva del pop. Ariana Grande (33) conoce lo que es vivir bajo la mirada ajena. Esta semana la noticia de su alejamiento temporal de los escenarios incrementó las discusiones, o mejor dicho la especulación, sobre su apariencia física y salud. Todo el mundo y su perro parece tener algo que decir sobre ella, sin considerar, tal vez, el valor del silencio.
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Reportado originalmente por People, dice la noticia que una vez su gira mundial Eternal Sunshine culmine en Londres el 1 de septiembre, la cantante se alejará del ojo público. Un representante de Grande dijo: “Ella espera terminar el tour por todo lo alto, tanto en salud como en felicidad, y entonces tomar un muy merecido descanso de dar la cara al público y apariciones, lo cual ha dado pie a interminable y constante escrutinio. Este tour ha sido una experiencia hermosa para ella. Ella ama a sus fans y los ha amado mucho en cada minuto de esta gira”.
La apariencia física de Ariana Grande ha dado titulares por años, intensificándose en el estreno la película “Wicked” (2024) y su secuela, “Wicked: Por siempre” (2025), así como hace una semana, con el lanzamiento del videoclip del tema “Petal”, que simula un cásting donde varias personas juzgan a la cantante. Una referencia nada sutil a su vida real. La letra no se queda atrás: “Porque todas mis historias favoritas/ Acaban en catástrofe/ Pero no necesito nadie que me salve/ Porque esta música y yo nunca moriremos”.
Este no es un caso aislado. Por ejemplo en Perú abundan los casos de mujeres famosas criticadas por su apariencia física; basta con repasar los últimos 30 años de la televisión local para encontrarlas. Fiorella Rodríguez, exreina de belleza y empresaria, está familiarizada con el juicio ajeno contra uno mismo.
“En lo personal, los comentarios sobre mi delgadez nunca determinaron mis decisiones ni me llevaron a querer pausar mi carrera”, cuenta a El Comercio. “Lo que viví en su momento fue un episodio muy puntual, consecuencia de un asalto, que tuvo sus propias secuelas. Tampoco creo que sea justo generalizar. Cada persona vive procesos distintos y enfrenta circunstancias únicas. Hay quienes sí pueden verse profundamente afectados por el juicio público, y eso merece empatía, no cuestionamientos”, añade.
El juicio ajeno hacia una persona tiene consecuencias. “Desde el punto de vista psicológico y enfoques como la terapia de aceptación y compromiso, cuando millones de personas opinan sobre tu cuerpo, incluso bajo la excusa de la ‘preocupación’, se provoca que la persona deje de vivir su cuerpo desde dentro (o como un espacio seguro para interactuar con el entorno) y pase a verlo como un objeto expuesto”, dice a este diario Daniela Maradiegue, psicóloga especialista en trastorno de la conducta alimentaria.
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Para la profesional, este juicio genera malestar en el sujeto de críticas, con tendencia a cambiar el autoconcepto, a creer que su valor e identidad se reducen a cómo se ve y lo que se proyecta con el físico. “Sabemos que la salud es muy compleja y no se mide mirando una foto o un cuerpo por sí solo. El mismo caso de Ariana lo demuestra, ya que en la época en la que la gente pensaba que estaba ‘más sana’ era en realidad cuando peor la estaba pasando a nivel emocional y hábitos (según entrevistas en las que ella misma lo ha comentado)”, añade la especialista.
“Creo que deberíamos ser más gentiles y estar menos cómodos comentando los cuerpos de la gente, sin importar qué”.
¿De dónde nace el interés de hablar sobre el cuerpo del famoso? “Acá hay una mezcla entre la cultura de dieta y las redes sociales. Vivimos en una sociedad pesocentrista que nos ha enseñado que el cuerpo es un ‘proyecto público’ que se puede evaluar y corregir”, sostiene Maradiegue.
Ella añade: “Con los famosos pasa además el fenómeno de la deshumanización. La gente los ve como un contenido más, no como personas reales con emociones, y a partir de ahí, sienten que su figura es también de dominio público. También opera mucho la ‘preocupación falsa’ en donde la gente usa la salud como una justificación moral para opinar, señalar y ejercer violencia estética.”
Si bien esto no se restringe a la experiencia femenina —el actor Chadwick Boseman fue criticado por su delgadez, cuando nadie sabía de su diagnóstico de cáncer—, hay un componente de género. La filósofa y teórica del género Kate Manne escribió en su libro “Down Girl” sobre la tendencia masculina a querer controlar el cuerpo de la mujer. Allí está la indicación “sonríe, cariño”, que la autora define como “un comentario aparentemente menos ofensivo, pero que expresa la misma exigencia insidiosa de que el rostro de una mujer sea emocionalmente legible.” Del rostro se pasa al cuerpo, y el cuerpo está a la vista de todos.




