domingo, septiembre 27

Roberto Burneo y sus cuatro colegas decidieron no decidir hasta después de las elecciones, cuando lo que decidan no cambie las cosas. Me explico: el pleno del JNE aún no comunicará si entregará o no las credenciales a los alcaldes que postulan como primeros regidores y han quedado como cabezas de lista tras la renuncia de los ‘candidatos de fachada’ (si es que sus listas ganan, claro está). No estoy especulando. Me reuní con dos fuentes del JNE que me contaron el porqué se decidieron por la indecisión.

“No queremos inclinar la balanza” me dijo una de las fuentes, dando a entender que si comunicaran hoy que las credenciales se las entregarán a Rafael López Aliaga si es que gana y a los 129 casos (datos del JNE) a nivel nacional en similar situación o se las entregarán a la segunda regidora Jeanette Alonzo y similares; perderían su obligada imparcialidad. Le retruqué que ‘la balanza ya está inclinada y se les pide que la compensen’. “Jurídicamente sí la inclinaríamos, tu análisis es político”, me retrucó la fuente. Me aseguraron que el pleno ya ha discutido el asunto, pero estimó lo más prudente pronunciarse luego de las elecciones y antes de la proclamación, cuando lo que digan ya no impacte en la campaña.

Ahora bien, si el JNE decidiera entregar las credenciales a los segundos regidores, sería un golpe al ego de los alcaldes reeleccionistas, pero no una desgracia partidaria. La copa se queda en casa, solo que en manos de otro regidor del mismo color. En Lima sería Jeanette Alonzo, gerente de finanzas Renovación Popular y actual regidora. De hecho, habrá casos en que le tocaría a un segundo regidor que no comulgue del todo con el plan reeleccionista y no se deje encimar por un ex alcalde disminuido a teniente alcalde.

Les cité a mis fuentes la carta de la asociación Transparencia del 18 de noviembre que les pide lo mismo que nos preguntamos muchos en otro lenguaje: ‘oe, ya pé, no la hagan larga, defínanse que esto de la reelección encubierta ya se pasó de la raya’. El pleno se reunió para discutir cómo respondían. Optaron por una negativa. Le dicen a la ONG que no pueden atender su “solicitud referida al establecimiento anticipado de un criterio jurídico general respecto de situaciones que eventualmente pudieran producirse como consecuencia de los resultados electorales”. La respuesta la firma la Secretaria General del JNE, Yéssica Clavijo.

En el último párrafo de la carta, entre líneas, le devuelven el golpe al remitente: “Se recuerda, respecto de la labor de observación electoral que desarrolla la Asociación Civil Transparencia, la importancia de continuar ejerciéndola con sujeción a los principios y disposiciones establecidos en el Reglamento de Observación Electoral”. Uyuyuy, están insinuando que la ONG, en su solicitud, ha faltado a su obligada neutralidad electoral. Conversé con una fuente de Transparencia que me contó que son conscientes de su papel de observadores del proceso electoral y por eso, no hicieron un pronunciamiento público, sino que enviaron una carta interna con una consulta técnica. Esta resultó filtrándose. “Por eso, la carta no está en nuestro sitio oficial ni en nuestras redes”, me dice la fuente. Si se animaron a enviarla es porque sienten, como muchos, que la campaña se ha viciado con tanto reeleccionista ‘descubierto’ y para amenguar ese vicio sería oportuna una definición rápida.

El dilema de los 4 jueces es tremendo: inclinar o compensar la balanza que ya está inclinada, nada menos que en Lima Metropolitana, desde que permitieron la inscripción de ‘Porky’ a pesar de que ya había sido proclamado, en ausencia, como senador. En ese entonces, muchos creímos que el JNE sortearía el dilema sin tomar una decisión de fondo -aceptarlo o excluirlo-, sino simplemente pidiendo al congreso unicameral que acababa y al bicameral que empezaba, definiciones que tardarían en llegar. Mis fuentes me aseguran que ambos congresos fueron expeditivos y dieron tiempo al JNE para que resuelva dentro del corto plazo. Por lo tanto, quien quiera decir que la furia reeleccionista celeste fue santificada por decisión del JNE; pecaría de inexacto. El dominio naranja en la gestión congresal de Fernando Rospigliosi y en la transferencia hacia la de Miki Torres, fue crucial para que Lima tanga las elecciones que tiene. La candidatura de ‘Porky’ es, en parte, producto naranja. Pero otro accidente naranja podría mellar su envidiable intención de voto: Samuel Daza, candidato de Fuerza Popular (FP), que salió sorteado para enfrentarse con ‘Porky’ en el debate del martes.

Rafael López Aliaga durante su participación en el debate municipal organizado por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE). (Foto: JNE TV)

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Daza -a quien llamé para esta crónica- me aseguró que no recibió ninguna indicación de su partido para ser duro o blando con Rafael, pero sí recibió varios mensajes, en la víspera y en las horas previas, de su rival accidental. En el debate lanzó la bomba y el miércoles se acercó al Tribunal del Pacto Ético Electoral para denunciar que Porky le había sugerido entenderse por lo bajo. Le volví a preguntar si tuvo alguna señal de FP pidiéndole que no pelee con el aliado congresal. Me dijo un tajante ‘no’ y agregó: “Todos queremos que a la presidenta le den las facultades, pero eso no puede estar condicionado a que si hablo bien o mal de ti. Estamos en una contienda política”. Lo peculiar de Daza es que su núcleo duro es el elector de distritos periféricos D y E. Precisamente un bolsón en el que López Aliaga le saca una fuerte ventaja a Carlos Bruce y a Francis Allison, para citar dos competidores. El gobierno necesita los votos de Renovación en el Congreso, pero no quiere a ‘Porky’ empoderado en Lima. Presiona mucho.

“Me aseguraron que el pleno ya ha discutido el asunto, pero estimó lo más prudente pronunciarse luego de las elecciones y antes de la proclamación, cuando lo que digan ya no impacte en la campaña.”

Sin precedentes

La furia reeleccionista tiene escasos precedentes, mucho menos de los que creen. Según data del JNE, en el 2018, primera ocasión en la que operó la prohibición de reelección establecida en el 2015, hubo 13 casos de alcaldes inscritos como candidatos a primer regidor. Solo 5 de ellos resultaron efectivamente electos y, ojo, fueron proclamados como regidores. Uno de esos casos es el de Eduardo Bless, ex alcalde de San Miguel en el periodo 2014-2018, convertido en primer regidor, durante todo el siguiente mandato y eminencia gris del municipio mientras otro era alcalde.

En la elección pasada, la del 2022, hubo tan solo 5 casos y ninguno resultó electo. Pero, ojo, en ambas ocasiones, 2018 y 2022, estamos hablando de ‘reelecciones encubiertas’ en un sentido forzado, asumiendo que, como Bless, no se reeligieron strictu sensu sino que se mantuvieron en lugares estratégicos para manejar los hilos del municipio haciendo valer su peso e influencia.

En el 2026 nos encontramos con una furia reeleccionista en plena campaña. ¡Tenemos 130 casos inscritos! ¡2500% más que en el 2022! Ya no se trata de intentos de reelección encubierta, sino ‘descubierta’, pues algunos candidatos a alcaldes han renunciado antes de las elecciones, permitiendo a los elegidos como alcaldes en el 2022, ser el verdadero centro de la campaña y difundiendo la narrativa de que, si su lista gana, van a recibir la credencial de alcaldes, cosa que no está decidida y en esta crónica he dado elementos para poner en duda que la decisión será en favor de los ‘descubiertos’. El fenómeno no solo se ha instalado en la elección más importante, Lima Metropolitana, la única que es la vez región, alcaldía provincial y alcaldía distrital; sino en el distrito más populoso del Perú, San Juan de Lurigancho, donde el actual alcalde Jesús Maldonado postula a primer regidor, mientras el candidato a alcalde fue su sobrino César Usquiano Maldonado, que renunció luego de que lo hiciera ‘Porky’.

La narrativa de la reelección descubierta incluye el falso capítulo de que hay antecedentes, pero estamos viendo que se trató de casos de ex alcaldes que continuaron de regidores, empoderados eso sí. Hay casos fronterizos como el de Liz Hurtado, actual alcaldesa de El Carmen, en la provincia iqueña de Chincha, que postula como alcaldesa. ¿Cómo así? Sucede que en la elección pasada postuló a primera regidora y asumió como alcaldesa por sucesión, al ser excluido el candidato a alcalde. En rigor jurídico, no sería ‘reelegida’ si ganara, pero en la práctica, sí lo sería.

Primer día del debate municipal organizado por el Jurado Nacional de Elecciones. Foto: Hugo Pérez / GEC

Primer día del debate municipal organizado por el Jurado Nacional de Elecciones. Foto: Hugo Pérez / GEC

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Hay, pues, una tremenda distorsión que enrarece la campaña de la región Lima Metropolitana y de San Juan de Lurigancho, el distrito más populoso del Perú. Y de otros 128 municipios, entre distritales y provinciales, en todo el país. Maldonado, de SJL, postula por Somos Perú, al igual que Bruce, contendiente de López Aliaga. Bruce, cogido en contradicción, se defiende diciendo que no avala la maniobra de Maldonado y que cuando lo respaldó en un acto de campaña, el sobrino Usquiano aún no había renunciado. Se le pasó a Susel Paredes hincar a ‘Techito’ Bruce por ahí.

¿Por qué Daza le pegó a ‘Porky’ y Susel a ‘Techito’ en el debate? Por lógica electoral elemental: antes que a tu rival extremo, al que no le vas a quitar votos porque su electorado no se toca con el tuyo; te es más fácil quitárselos al que se te parece. El que cree que un candidato se va a retirar o frenar su ímpetu para favorecer a otro que tiene aparentemente más chance y comparte causas comunes; es un iluso. Ya lo demostraron los dos días de debate. Todos quieren ganar a costa de los demás y punto.

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