La Organización Mundial de la Salud (OMS) dijo este domingo que teme una exportación regional del brote de ébola en una provincia fronteriza del este de la República Democrática del Congo (RDC) que hoy ha sido declarado emergencia de salud pública de preocupación internacional.
Según la agencia de salud pública, el brote ha causado hasta el momento 88 muertos.
“El papel de Ituri (la provincia donde ha comenzado el brote) como centro comercial y migratorio aumenta el riesgo de exportación regional del brote. La proximidad con Uganda y Sudán del Sur incrementa el riesgo de transmisión transfronteriza”, señaló la organización.
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Indicó que para evitarlo hay que reforzar de inmediato el cribado en los puestos fronterizos, así como la coordinación y el intercambio de información entre países.
La OMS destacó que este brote se produce en un contexto epidemiológico y humanitario muy complejo, con un conflicto armado en curso en Ituri que limita el despliegue de los equipos sanitarios de vigilancia y respuesta rápida, así como el transporte seguro de muestras de laboratorio.
El rastreo de contactos también resulta complicado debido al difícil acceso y a la alta movilidad de las poblaciones, lo que incrementa el riesgo de que los contactos de alto riesgo se pierdan durante el seguimiento o nunca lleguen a ser identificados.
Se considera que las necesidades humanitarias en la zona son extremas, con más de 273.403 personas desplazadas en Ituri y 1,9 millones de personas necesitadas de asistencia, según Naciones Unidas.
Un equipo sanitario desinfecta y descontamina la vivienda de Paliku Simiwira, RD Congo. Foto: EFE/EPA/Hugh Kinsella Cunningham
Solo entre enero y marzo pasados se registraron 32.600 nuevos desplazados y 30.200 retornados, cifras que hablan por sí solas de la alta movilidad forzada por el conflicto en la región y que se agrega al tránsito de personas en torno a la actividad minera en la zona.
Por otra parte, la OMS ha señalado que el intervalo de cuatro semanas entre el inicio de los síntomas del presunto primer caso (en torno al 25 de abril) y la confirmación de laboratorio del brote (14 de mayo) sugiere un bajo índice de sospecha clínica entre los profesionales sanitarios, entre los cuales cuatro murieron.
“Esto pone de manifiesto fallos críticos en los protocolos de prevención y control de infecciones”, enfatizó la organización.
Agregó que el gran número de muertes en la comunidad estarían relacionados en muchos casos con prácticas funerarias inseguras.