Aunque la llegada del fenómeno de El Niño (FEN) y sus posibles consecuencias han ganado notoriedad, tanto las empresas como las personas muestran limitaciones para respaldarse financieramente ante las crisis que podrían desencadenar los eventos climáticos. Así lo revela el estudio “Fenómeno de El Niño 2026-2027″, elaborado por Interbank a partir de una encuesta a sus clientes a nivel nacional.
Según el informe, el 90% de las personas considera que tiene un conocimiento medio o alto sobre el FEN y sus posibles efectos. No obstante, solo el 25% afirma estar preparado para afrontar sus consecuencias. Esta percepción también varía según la edad: los menores de 30 años reportan un menor nivel de preparación que los adultos de 31 años en adelante.
Sin embargo, conocer los riesgos no necesariamente se traduce en contar con un respaldo económico para enfrentarlos. De hecho, el 40% de los encuestados no tiene ahorros, mientras que el 46% dispone de fondos para emergencias; con la diferencia de que solo el 13% son específicos y el resto no tiene un objetivo destinado. Además, la capacidad de cubrir gastos, en caso sus ingresos se interrumpieran, le alcanzaría al 49% para sobrevivir menos de un mes.
Frente a este escenario, los hogares están priorizando medidas para contener sus desembolsos. El 49% de los encuestados señala que está reduciendo sus gastos, mientras que solo el 21% destina recursos al ahorro para emergencias.
Impacto en empresas
Las empresas también muestran una preparación limitada, aunque las condiciones varían según el tamaño de la organización, el sector en el que opera y el grado de afectación experimentado durante eventos climáticos anteriores.
El 51% de los negocios reportó haber sufrido los efectos de fenómenos naturales en los últimos años. Pese a esta experiencia, solo un 28% ha elaborado un plan de continuidad operativa para responder ante una emergencia. Otras medidas preventivas tienen una menor adopción: el 23% ha conversado con sus trabajadores sobre cómo actuar ante estas contingencias, el 18% ha reforzado sus locales y el 13% ha protegido sus inventarios y equipos.
La situación es aún más evidente al evaluar su capacidad financiera de respuesta. El 51% de los negocios no dispone de fondos de emergencia, frente al 37% que sí cuenta con algún tipo de reserva, específica o no. Además, el 54% apenas podría cubrir sus gastos durante un mes si una interrupción de sus operaciones impacta negativamente sus ingresos.
Los más afectados
Las brechas de preparación también responden a las características de cada actividad económica. Alex Woodman, VP de Banca Retail de Interbank, explicó que las grandes empresas agroindustriales y pesqueras han adoptado medidas como acumular liquidez y desarrollar infraestructura defensiva. En contraste, las pequeñas y medianas empresas presentan un menor nivel de preparación frente al FEN.
A ello se suman las diferencias geográficas y productivas. Víctor Cárcamo, VP de Banca Comercial de Interbank, advirtió que los efectos del FEN no serán homogéneos en todo el país y que los pequeños productores agrícolas y los pescadores artesanales figuran entre los más vulnerables.
“En la sierra, el FEN impacta con sequías y ahí son pequeños productores los que no van a tener producción, no van a poder sacar la papa, el maíz, lo que sea. Esos sí van a verse bien impactados. La pesca industrial es la que está mucho más afectada, pero se han preparado y ordenado sus financiamientos y líneas de crédito. Si uno bajaal pescador artesanal, no obstante, que sale a pescar para vender este pescado en los terminales, no va a tener producto”, señaló Cárcamo.
En el plano macroeconómico, Interbank estima que el FEN restaría alrededor de un punto porcentual al crecimiento económico anual. Bajo este escenario, la economía peruana crecería 3,3% este año, considerando las condiciones climáticas adversas, y avanzaría 3,2% en el 2027, con mejores perspectivas para la segunda mitad del próximo año.
En este contexto, alrededor de 250.000 clientes de Interbank podrían verse afectados por los eventos climáticos. Para atender sus necesidades, la entidad calcula que requeriría desplegar cerca de S/670 millones en soluciones financieras destinadas a aliviar las pérdidas y facilitar la recuperación de sus clientes mediante nuevas colocaciones, reprogramaciones y períodos de gracia. La distribución estimada de ese total es aproximadamente de dos tercios para personas y un tercio para empresas.
Woodman explicó que la atención financiera durante una emergencia climática se diferencia de los mecanismos habituales de reprogramación por la rapidez de respuesta y la flexibilidad de las soluciones ofrecidas. Según indicó, la entidad busca facilitar el acceso a estas medidas cuando la afectación está vinculada directamente con el fenómeno.
“[La diferencia] con aquellas soluciones de pago en tiempos fuera del FEN es la velocidad y el producto también es más profundo […]. Si viene un cliente que te dice: ‘Oye, me compliqué’. Bueno, explícame por qué te complicaste y cómo va a salir. Le pides papeles. Dice: ‘Me compliqué con El Niño’. Le creemos. Y vamos a ayudar”, sostuvo Woodman.

