domingo, agosto 30

Hay remontadas que se explican con fútbol y otras que necesitan algo más. La de Universitario en Cajamarca tuvo de todo: un equipo que parecía golpeado, un técnico que movió sus piezas a tiempo, un estadio teñido de crema y un grupo de jugadores que se negó a aceptar que el partido estaba perdido. La ‘U’ perdía 2-0 ante UTC, pero terminó ganando 4-2 en el Héroes de San Ramón, ante unos 10 mil hinchas cremas que viajaron para acompañarla.

Hay remontadas que se explican con fútbol y otras que necesitan algo más. La de Universitario en Cajamarca tuvo de todo: un equipo que parecía golpeado, un técnico que movió sus piezas a tiempo, un estadio teñido de crema y un grupo de jugadores que se negó a aceptar que el partido estaba perdido. La ‘U’ perdía 2-0 ante UTC, pero terminó ganando 4-2 en el Héroes de San Ramón, ante unos 10 mil hinchas cremas que viajaron para acompañarla.

Fue una tarde de esas que pueden marcar un torneo. Porque Universitario no solamente consiguió tres puntos en una plaza complicada y a casi 3.000 metros de altura. También hizo algo que casi nadie había conseguido en esta Liga 1 2026: remontar un 2-0. Y lo hizo para seguir en la cima del Torneo Clausura.

Héctor Cúper llegó a Cajamarca convencido de haber encontrado una fórmula. El 3-5-2 que utilizó en las últimas jornadas le devolvió a Universitario una versión reconocible, esa estructura que parece haber quedado instalada como patrimonio táctico crema después de los tres títulos consecutivos de 2023, 2024 y 2025.

Por eso no tocó el equipo que venía funcionando: Romero; Fara, Riveros y Di Benedetto; Polo e Inga como carrileros; Requena, Concha y Quiroz en el medio; y Lapadula y Valera arriba.

Pero el fútbol también obliga a cambiar los planes. UTC golpeó dos veces y dejó a la ‘U’ contra las cuerdas. Cúper entendió que necesitaba otra cosa. A los 29 minutos sacó a Quiroz y puso a Piero Quispe.

El ingreso del volante fue una de las claves de la remontada. Con mayor movilidad y capacidad para asociarse, Quispe ayudó a que Universitario encontrara espacios y recuperara la iniciativa. La ‘U’ comenzó a jugar más cerca del área rival y, de pronto, aquello que parecía imposible empezó a tomar forma.

Williams Riveros festeja triunfo de Universitario en la altura (Foto: @universitario)

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Universitario necesitó apenas siete minutos para transformar una derrota en una remontada. Jairo Concha marcó el descuento y encendió una reacción que luego continuaría con los siguientes goles. En ese tramo, la ‘U’ dejó de jugar contra el marcador y empezó a jugar contra un UTC que ya no sabía cómo sostener la ventaja.

El segundo gol terminó de cambiar el partido. Y después llegaron dos más para completar el 4-2. La estadística ayuda a dimensionar lo ocurrido. En lo que va de la Liga 1 2026, un equipo estuvo 72 veces con una ventaja de 2-0. En 63 oportunidades terminó ganando el conjunto que comenzó arriba, equivalente al 87,5%. Ocho partidos acabaron en empate (11,1%) y solamente uno había terminado en remontada (1,4%).

Hasta antes de la tarde cajamarquina, remontar un 2-0 parecía casi una excepción. Universitario fue apenas el segundo equipo en conseguirlo. El dato tiene todavía más valor porque la altura suele castigar a quien debe hacer el esfuerzo de perseguir el partido. La ‘U’ no solo corrió detrás de un resultado adverso: terminó superando al rival en una plaza difícil.

Después del partido, Jairo Concha no se quedó únicamente con la remontada. Su celebración tuvo también un componente personal. “Necesitábamos un triunfo así. Empezamos el partido mal, nos confiamos. Pudimos revertirlo, pusimos de nuestra parte para conseguir el triunfo”, señaló.

Luego destacó a Erick Bravo, coach deportivo de Universitario, a quien atribuyó parte importante del acompañamiento que viene recibiendo. “Me gusta contra mi vida personal, sigo pasando por momentos difíciles. La ayuda de Erick Bravo es importante”, comentó.

No fue el único jugador que habló de él recientemente. Hace una semana, César Inga también había resaltado su trabajo: “Voy de menos a más, empecé un poco bajo, muchas cosas me pasaron. Agradecido con Dios, mi familia y Erick Bravo”.

Bravo es parte de esa estructura que no aparece en las alineaciones, pero que puede terminar explicando rendimientos. Cuando Jorge Fossati llegó a Universitario, incluso tenía ciertas dudas sobre la figura del coach deportivo. Con el tiempo, su trabajo fue tan valorado que Fossati terminó llevándoselo a la selección.

En Cajamarca, mientras miles de hinchas celebraban, también hubo una victoria de ese trabajo silencioso.

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