Bajo este panorama, hoy van a las urnas para tratar de cambiar de rumbo. Sin embargo, en la cédula de votación se toparán con caras conocidas, políticos de larga data que intentan conseguir, ahora sí, el tan anhelado pase a la jefatura del Estado.
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Si se cumple lo que señalan las encuestas -que han chocado en el palo varias veces- Bolivia virará de la izquierda a la derecha, un cambio histórico después de 20 años de dominio del Movimiento al Socialismo (MAS), que está muy cerca de irse por la puerta falsa.
Los dos candidatos que han venido peleándose el primer lugar son Samuel Doria Medina y Jorge ‘Tuto’ Quiroga, dos viejos conocidos del electorado boliviano, quienes serían los que pasarían a segunda vuelta, otro dato relevante pues sería la primera vez que Bolivia irá a un balotaje.
Doria Medina, un conocido empresario que ha hecho su fortuna en la industria cementera y hotelera, postula por cuarta vez a la presidencia y esta vez, espera, sea la vencida. Con un discurso apelando al pragmatismo y a su exitosa experiencia en el sector privado, se presenta como el salvador de la economía del país.

‘Tuto’ Quiroga, que gobernó entre el 2001 y 2002, ha sido uno de los más críticos de Morales y Arce e intenta nuevamente llegar a la presidencia. Representante de la derecha tradicional, también ha señalado la necesidad de tomar medidas urgentes para rescatar la economía y ponerle fin al modelo estatista impuesto en el país desde que el MAS llegó al poder.
“Se trata de ofertas parecidas y además son dos personas que se conocen largamente. Pero Samuel tiene entre sus aliados a algunos personajes de la centroizquierda, o lo que en el Perú dirían izquierda caviar, como el exalcalde de La Paz Juan del Granado, que fue cercano a Evo Morales y ahora va como candidato a diputado. Y al mismo tiempo también lo apoya Luis Fernando Camacho, el exgobernador de Santa Cruz que ahora está preso y que es de una derecha más dura”, comenta el analista boliviano Gonzalo Mendieta. “Tuto representa más a la derecha clásica latinoamericana y no tiene aliados de izquierda”, agrega a El Comercio.
Para Mendieta, ambos tienen matices dentro de un mismo tipo de oferta, “una oferta soportada por círculos sociales muy parecidos, sobre todo urbanos de clases medias y medias-altas, que ha ingresado muy poco a lo que se llama el mundo popular”.
Sin embargo, tanto Doria Medina como Quiroga apenas sobrepasan el 20% de apoyo en los sondeos, bastante lejos del 55% que consiguió Arce en el 2020 o el 64% que alcanzó Morales en el 2009, en su primera reelección. “Hay que ser cauteloso porque no creo que haya una mayoría social completamente en contra de lo que se hizo en los últimos 20 años, pero sí hay un grupo importante, sobre todo en los sectores urbanos, que ha dejado de creer en ese campo político y se ha ido dividiendo entre las distintas opciones que prometen salir del modelo del MAS”, expresa a este Diario el periodista boliviano Rafael Archondo.
LA CIFRA
US$2.807 millones fueron las reservas del Banco Central de Bolivia en el primer semestre del 2025. En el 2014, éstas llegaron a los US$15.122 millones
“No obstante -acota- creo que, políticamente, en términos del debate público y de la discusión de ideas, la izquierda de Bolivia está derrotada”.
En el resto de la papeleta están Rodrigo Paz, el hijo del expresidente Jaime Paz Zamora, quien en las últimas semanas empezó a subir en las encuestas e incluso trepó al tercer lugar; Manfred Reyes Villa, varias veces alcalde de Cochabamba; y Andrónico Rodríguez, actual presidente del Senado y quien era considerado el delfín de Evo, pero que finalmente se presentó con otro partido y es considerado como un traidor por el exmandatario. El candidato oficialista Eduardo del Castillo apenas roza el 2% de apoyo, un descalabro para el Movimiento al Socialismo.
Los indecisos
Más allá de los candidatos, un porcentaje importante que ha saltado en todas las encuestas ha sido el alto número de indecisos o de potenciales votos blancos y nulos que podría tener esta elección (entre todos, alrededor del 30%), un factor que muestra la insatisfacción de los bolivianos ante la oferta política. Aunque muchos decidirán su voto en el último momento, es difícil pensar que el porcentaje se reduzca a un solo dígito, sobre todo porque Evo Morales se ha dedicado a impulsar el voto nulo con el fin de desacreditar la elección.
Hacia un segundo round
- Si se confirma la tendencia de los sondeos, Bolivia iría a una segunda vuelta a realizarse el próximo 19 de octubre, y en donde el ganador será elegido por mayoría simple.
- Esto sería inédito en el país, pues desde que se cambió la Constitución en el 2009, los gobiernos de Morales y Arce fueron elegidos con más del 50% de los votos.
- Antes del 2009, Bolivia no contaba con la opción del balotaje. Hasta entonces, si ningún candidato alcanzaba la mayoría en primera vuelta, el Congreso decidía al ganador entre los dos postulantes más votados.
“Este porcentaje tan elevado se explica por varios factores. Uno de ellos es que Evo Morales no va a competir, Arce no pudo reemplazarlo y Andrónico [Rodríguez] tampoco está pudiendo. Algunos están acudiendo al llamado de Evo de votar nulo, pero otros eran votantes del MAS que se han quedado desorientados en medio de la guerra civil entre Evo y Arce. Luego, en la derecha hubo un candidato que al inicio empezó a subir con mucha fuerza, Jaime Dunn, pero lo sacaron porque no cumplía algunos requisitos formales, pero para muchos representaba la renovación y era visto como una amenaza para los candidatos de derecha tradicional”, detalla Mendieta.
“Las encuestadoras están midiendo que el voto nulo podría llegar hasta el 8%, pero creo que podría ser un poco más. Si sobrepasa el 20% sí va a ser preocupante para el nuevo gobierno porque va a tener un bolsón de resistencia muy agresivo, sobre todo si se toman medidas incómodas en el reajuste de la economía”, comenta Archondo.
Los bolivianos ya están asumiendo que la etapa que viene será dura. Saben que el subsidio a los combustibles no puede continuar y si quieren que los dólares regresen habrá ajustes, pero aún no se sabe la dimensión del ‘shock’ y cómo les afectará. Y esa es la carta a la que también está jugando Evo Morales, desde su refugio en el Chapare, para alentar la desestabilización y así presentarse como una alternativa.
Por eso, muchos en Bolivia están hablando de un gobierno que necesariamente tendrá que ser dialogante y conciliador, sobre todo con los movimientos sociales. Pero para ello habrá que esperar quiénes serán los protagonistas de la primera parte de la historia en unas elecciones que, sin duda, serán históricas.




