lunes, septiembre 14

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

Guillermo Novellis puede caminar por Buenos Aires sin que nadie repare en él. El truco es sencillo: quitarse los lentes. Sin esas gafas oscuras que desde hace más de tres décadas acompañan a La Mosca Tse Tse, puede entrar a un negocio, pedir algo o mezclarse entre la gente como cualquier otro. A veces, dice, solo la voz termina delatándolo.

Guillermo Novellis puede caminar por Buenos Aires sin que nadie repare en él. El truco es sencillo: quitarse los lentes. Sin esas gafas oscuras que desde hace más de tres décadas acompañan a La Mosca Tse Tse, puede entrar a un negocio, pedir algo o mezclarse entre la gente como cualquier otro. A veces, dice, solo la voz termina delatándolo.

Todo cambia cuando vuelve a ponérselos. Entonces aparece el hombre de “Para no verte más”, “Yo te quiero dar” y tantos otros temas que atravesaron generaciones. Los lentes se convirtieron en parte del personaje, aunque nunca quiso que fueran una prisión. “A mí me da una libertad porque me permite ser quien soy, Guillermo, en todos los aspectos de mi vida”, explica.

Al comienzo de La Mosca incluso se habló de llevar ese misterio mucho más lejos. “En la banda pensamos en la posibilidad de crear un personaje que ocultara siempre su rostro y nunca apareciera sin gafas, algo parecido a Kiss. Pero yo no estaba dispuesto a hacer ese sacrificio ni a vivir recluido, tratando de evitar que relacionaran al Guillermo de la vida cotidiana con el personaje de los anteojos. Creo que el misterio provoca una gran fascinación en el público”, recuerda.

Los lentes quedaron, pero sin obligarlo a esconderse detrás de ellos. Ahora hay un detalle que lo divierte. Cada vez ve menos y, sobre el escenario, a veces tiene que levantárselos para leer o distinguir dónde termina la tarima. “Por ahora no me he caído nunca. Tengo muchas marcas de color naranja o fucsia para saber cuáles son los límites”, confiesa.

Con esos mismos lentes volverá al Perú este 26 de septiembre, cuando La Mosca Tse Tse se presente en el Iris Fest por la Alimentación.

La Mosca Tsé Tsé volverá al Perú este 26 de septiembre para participar en el Iris Fest por la Alimentación, junto a Los Amigos Invisibles, Bareto y Olaya Sound System. (Foto: Press Management & Booking)

La Mosca Tsé Tsé volverá al Perú este 26 de septiembre para participar en el Iris Fest por la Alimentación, junto a Los Amigos Invisibles, Bareto y Olaya Sound System. (Foto: Press Management & Booking)

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Cuando piensa en el Perú, a Novellis se le vienen dos cosas a la cabeza. Primero, el ceviche. Después, el cariño de su gente.

Me gusta mucho el ceviche peruano. Siempre que vamos disfrutamos mucho de su gastronomía, que es de las más singulares y especiales del mundo”, dice. “Hace muchos años que viajamos a Perú, nuestra música está en el corazón de muchísima gente. Somos un clásico”.

En el Iris Fest por la Alimentación, La Mosca Tse Tse compartirá escenario con bandas como Los Amigos Invisibles, Bareto y Olaya Sound System.

Va a ser una jornada increíble”, anticipa Novellis.

La Mosca nació en 1995 en un pequeño pueblo de la provincia de Buenos Aires. En tiempos en que no había redes sociales capaces de convertir una canción en viral durante una noche ni plataformas desde las cuales un músico pudiera mostrar su trabajo al mundo sin moverse de casa. Había que viajar y golpear puertas.

Al principio tocaban cerca de casa. Luego avanzaron hacia otras ciudades. Y allí ocurrió algo que Novellis considera decisivo: empezaron a gustarle a personas que no los conocían. Ya no eran los amigos del pueblo celebrándolos. Eran desconocidos.

Uno no puede confundirse con que la gente de tu lugar te quiere, te aplaude, te alienta. El tema es cuando te pones a que te juzguen personas que no te conocen y que no tienen un cariño hacia vos o hacia tu proyecto”, explica.

Cuando comprobaron que podían viajar 100 kilómetros y provocar una respuesta positiva, apareció la pregunta inevitable: si funcionaba allí, ¿por qué no podría funcionar en toda Argentina?

En 1998 llegó el primer contrato con EMI Odeón, empresa discográfica de grupos como Queen, Pink Floyd y The Beatles. Antes de conseguirlo, eran diez músicos viajando decenas de kilómetros y muchas veces gastando más de lo que cobraban. Pero insistieron. Treinta años después siguen viajando.

Es tentador atribuir la vigencia de La Mosca a la nostalgia. Guillermo Novellis no está de acuerdo.

Yo no tengo nostalgia. Yo vivo el presente. La nostalgia pertenece más al público”, responde.

Según él, algo curioso ocurre con quienes crecieron escuchando la música de los años ochenta, noventa y comienzos del 2000: regresan una y otra vez a esas canciones.

La gente quiere lo que amó y disfrutó hace años atrás. Te dice: ‘Yo quiero esas canciones que cuando tenía 20, 30 o 15 años me hicieron bailar y gozar’”.

Ese fenómeno, reconoce, terminó prolongando la vida de muchas bandas. La Mosca, Vilma Palma e Vampiros, Los Fabulosos Cadillacs, Los Auténticos Decadentes. Incluso grupos que ya no existen, como Soda Stereo, continúan ocupando un lugar en las playlists, fiestas y recuerdos de varias generaciones.

“La gente tiene mucha nostalgia y eso a nosotros, a un montón de bandas clásicas de los ochenta, noventa y dos mil, nos ha alargado la vida de una manera fascinante”.

Novellis tiene una teoría sobre esa fascinación de las nuevas generaciones por décadas que no vivieron.

Creo que nos tienen mucha envidia de que nosotros vivimos esa época. De una vida con menos teléfonos y más incertidumbre. De tener que buscar a alguien porque no existía WhatsApp. De perderse porque no había GPS. Había mucha más incertidumbre, mucha más aventura en nuestra época”, recuerda.

El éxito, dice, puede medirse mientras una canción suena. La verdadera prueba llega después.

Al final, el paso del tiempo es el que pone las cosas en su lugar. ¿Qué le da valor a una obra? Justamente la trascendencia. Un día La Mosca desaparecerá o ya estaremos demasiado grandes para salir a tocar. Pero vivimos con ese sueño, esa esperanza casi real de que nuestra obra nos va a trascender”, enfatiza.

Quizá La Mosca encontró la prueba definitiva de esa trascendencia cuando sus canciones dejaron de ser solamente canciones de La Mosca.

En el Perú, la hinchada de Universitario de Deportes adaptó “Yo te quiero dar” y “Baila para mí”. La banda incluso participó en 2023 en la Noche Crema.

“Situaciones como esa nos colocan en un lugar de enorme popularidad”, reconoce.

Pero no ocurrió únicamente en el fútbol peruano. Sus melodías fueron utilizadas por Las Leonas, la selección argentina de hockey; aparecieron en protestas de taxistas en Barcelona y se transformaron en cánticos que ya poco tenían que ver con el contexto en que fueron escritas.

Y entonces llegó “Muchachos”. Durante el Mundial de Qatar 2022, una melodía de La Mosca terminó convertida en el himno informal de la selección argentina que se coronó campeona. La cantaron los hinchas y los jugadores. La cantó un país.

Cuando recuerdo a la selección argentina cantando ‘Muchachos’ después de levantar la Copa del Mundo. Eso es algo que me llevaré en mi memoria por el resto de mi vida”, concluye con emoción.

Además…

La banda argentina La Mosca Tse Tse se presentará en Lima este 26 de septiembre de 2026 en el festival solidario Iris por la Alimentación. Entradas a la venta en Ticketmaster.

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