La inteligencia artificial (IA) se abrirá paso en los debates de la 81ª Asamblea General de Naciones Unidas en un momento marcado por los llamamientos a ralentizar su desarrollo, en medio de la pugna entre Estados Unidos y China por el liderazgo tecnológico y los esfuerzos de Europa para no quedar relegada.
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Entretanto, la Unión Europea (UE) busca encontrar su propio espacio y este año ha comenzado a aplicar su marco de supervisión de la inteligencia artificial, establecido por la Ley de IA de la UE (AI Act), aunque también ha simplificado parte de sus normas para favorecer la innovación y la competitividad.
Bruselas quiere establecer salvaguardas para la tecnología sin quedar al margen de una carrera en la que Estados Unidos y China llevan ventaja.
En ese contexto, la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, advirtió esta semana del riesgo de que Europa quede expuesta por su dependencia de tecnologías e infraestructuras extranjeras y reclamó que desarrolle sus propios modelos de IA y centros de datos.
Y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aprovechó esta semana su discurso sobre el Estado de la Unión para defender una doble estrategia: reforzar las salvaguardas ante los riesgos de los modelos más avanzados y, al mismo tiempo, aumentar la capacidad tecnológica europea.
Von der Leyen calificó la Ley de IA como una “pieza crucial” para establecer esas salvaguardas y anunció que invitará a los principales laboratorios de IA a debatir cómo apoyar los esfuerzos de la industria para “acompasar” el desarrollo de los modelos más avanzados.
Entretanto, Naciones Unidas busca construir un marco multilateral para la tecnología, y el nuevo presidente de la Asamblea General, Khalilur Rahman, ha defendido que los Gobiernos deben “empezar ya a trabajar en una gobernanza de la IA basada en el acceso equitativo, la seguridad, la rendición de cuentas y la supervisión humana”.
Por su parte, el secretario general, António Guterres, advirtió esta semana de los riesgos asociados al rápido desarrollo de la IA y defendió la necesidad de “una respuesta internacional para garantizar su seguridad” y evitar que la carrera tecnológica se desarrolle sin reglas comunes.
El primer diálogo mundial sobre gobernanza de la IA se celebró el pasado julio en Ginebra y el segundo está previsto para mayo de 2027 en Nueva York.
A ese mecanismo se suma un panel científico internacional independiente, encargado de abordar e las oportunidades y los riesgos de la IA y de servir de apoyo a los Gobiernos en la elaboración de futuras reglas.
Para muchos países, especialmente los más vulnerables, el reto será garantizar el acceso a la IA y tener voz en las reglas que definirán su impacto sobre el empleo, la desigualdad y el desarrollo.

