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¿Cómo la IA pudo descifrar en horas un enigma sin resolver durante más de 200 años? Un mensaje codificado de la época de Napoleón se vuelve comprensible gracias a esta tecnología.
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Mensaje permaneció en secreto por más de 200 años y fue interpretado con ayuda de la inteligencia artificial. (Foto: AFP)
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Los rollos, demasiado frágiles para ser desplegados sin que se descompongan, fueron escaneados con rayos X y luego analizados con IA. Esto permitió que apareciera la escritura y se pudiera leer su contenido.
En junio, los investigadores anunciaron el primer despliegue virtual completo de un papiro conservado en la Biblioteca nacional de Nápoles. El texto revelado es un “tratado estoico dedicado a la ética”, explica a AFP Federica Nicolardi, profesora asociada de papirología en la Universidad de Nápoles.
Un proyecto en Francia, llamado “Back in time”, reúne a historiadores, criptógrafos y especialistas en IA para desarrollar herramientas capaces de transcribir y descifrar antiguas misivas diplomáticas o militares codificadas.
Miles de estos documentos, compuestos de triángulos, círculos o signos inventados, duermen en los archivos europeos.
“Hay siglos enteros en los que estamos totalmente perdidos”, explica Cécile Pierrot, criptógrafa en el Instituto Nacional de Investigación en Ciencias y Tecnologías Digitales francés (INRIA) y responsable científica del proyecto.
Los investigadores quieren seguir mejorando el rendimiento del modelo, pero con este avance tecnológico, Pierrot espera aportar “un conocimiento, un enfoque mucho más amplio sobre la historia”.
“Facebook del pasado”
Los historiadores también encontrarán en la IA la posibilidad de analizar inmensas cantidades de documentos, algo que sin esta tecnología sería imposible.
El proyecto Midrash utiliza la IA para transcribir millones de páginas de manuscritos y constituir inmensos corpus consultables sobre la cultura judía.
“Estamos transcribiendo 10 millones de páginas de manuscritos hebreos. Es gigantesco. No hay ningún ser humano que pudiera procesar una cantidad así”, afirma Daniel Stökl Ben Ezra, director de estudios en Ciencias Históricas en la École Pratique des Hautes Études de París.
Los textos digitalizados alimentan grandes bases de datos que permiten realizar búsquedas en corpus antes inaccesibles.
El investigador compara este dispositivo con una especie de “gran Facebook del pasado”, donde los historiadores pueden hacer aparecer vínculos entre personas, lugares, textos o ideas dispersos en millones de documentos.
De esta manera se pudieron vincular fragmentos de la “guenizá” de El Cairo, un conjunto de manuscritos judíos desperdigados por el mundo.
Esta tecnología también se ha utilizado para analizar archivos de Notre-Dame de París.
Un equipo de investigadores entrenó una IA para transcribir 14.600 páginas en latín de registros medievales de la catedral.
Con una un nivel de reconocimiento de caracteres de entre 88% y 94%, según los volúmenes, este trabajo permitió sacar a la luz información sobre la vida cotidiana de la catedral, sus obras o su personal, explica la historiadora Julie Claustre, que dirige el proyecto.
Realizar el mismo trabajo manualmente habría requerido “decenas de años”, estima.
Pero “no se trata solo de un ahorro de tiempo”, insiste. En este tipo de corpus, la automatización “hace posibles investigaciones que antes no lo eran, transforma las condiciones de la investigación”.

