Sánchez, el político experto en resistencia, se aferra al cargo y no está dispuesto a ceder, aunque cada vez está más debilitado. Es cierto que cuando se le da por muerto, el presidente socialista hace gala de sus habilidades para terminar empoderado. Pero esta vez, tras su comparecencia parlamentaria, ha quedado claro que está pasando por su etapa más difícil luego de ocho años de mandato.
“Él llegó al gobierno prometiendo ser especialmente estricto con el tema de la corrupción. Ahora está viviendo probablemente la etapa más difícil de su gobierno con todos estos casos en su entorno, pese a que ha tenido que enfrentar la pandemia y desastres naturales importantes. Sánchez está pasando por sus horas más bajas”, señala a El Comercio Ángel Valencia, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Málaga.
La diferencia esta vez no han sido solo las esperables críticas del Partido Popular y VOX, la oposición de derecha, sino los cuestionamientos de sus propios socios de gobierno, una coalición que se sigue quebrando y que podría no sobrevivir al término de la legislatura, en julio del próximo año, cuando se realicen las elecciones generales.
Durante su presentación en el Congreso, Sánchez negó la corrupción generalizada en su gobierno. Hasta ahora, las investigaciones no lo señalan directamente, pero sin duda lo afectan, sobre todo porque llegó al gobierno blandiendo la espada de la lucha contra la corrupción.
Además de Ábalos, quien fuera el número dos del PSOE y uno de los hombres que ayudó a configurar el ascenso político de Sánchez, también fue condenado su asesor, Koldo García, a 19 años de prisión. Ambos configuraron una trama de coimas que empezó durante la pandemia del Covid-19, cuando recibieron jugosas comisiones por la compra de mascarillas, además de otorgar sospechosas adjudicaciones en obras públicas, entre tanto pagaban a prostitutas de lujo con dinero público.
No solo eso. En el último año aparecieron decenas de denuncias de acoso sexual contra dirigentes de alto nivel del PSOE, un partido que se ufana de promover la igualdad y la inclusión. “Todo este cúmulo de casos y escándalos van a pasar factura a Pedro Sánchez, independientemente de que él mismo pueda estar limpio pues no hay acusaciones directas contra él. Pese a ello, han conseguido generar una sensación de que el entorno de Sánchez está contaminado. Recordemos que él llegó prometiendo un gobierno sin corrupción, más igualitario, más progresista y moderno. Y creo que esa imagen se ha visto muy afectada”, expresa Jordi Sarrión-Carbonell, analista y experto en comunicación política.
El presidente ha criticado duramente la investigación contra su esposa, Begoña Gómez, a quien un juez ha prohibido salir del país, mientras se determina si recibió beneficios especiales en la Universidad Complutense de Madrid. Su hermano, David Sánchez, también espera sentencia tras ser juzgado por tráfico de influencias, mientras que el exsecretario de organización del PSOE, Santos Cerdán, está imputado por otra trama de corrupción.
EN CIFRAS
- 32% es la intención de voto que tiene el PP, según una encuesta de junio realizada por Target Point. El PSOE suma 25,6%.
- 3,77 es el puntaje de Sánchez en esta encuesta, en una escala del 1 al 10. Núñez Feijóo tiene 3,66.
Y para complicar más la ecuación, están las investigaciones al expresidente del Gobierno Español, José Luis Rodríguez Zapatero, uno de los referentes del PSOE y muy cercano a Sánchez, imputado por influir en el rescate de una aerolínea con fondos públicos a cambio de pagos ilegales. Si bien los cuestionamientos hacia Zapatero no son nuevos, sobre todo por cómo se involucró en negociaciones con dirigentes chavistas en Venezuela, ahora el escándalo se ha vuelto mayúsculo tras encontrarse joyas de altísimo valor en su despacho privado y sin un sustento de cómo pudo adquirirlas.
“Rodríguez Zapatero ha sido una de las figuras más importantes de la izquierda española en los últimos años. Él ha sabido construir muy bien el relato de que era capaz de unir bien a las izquierdas. Que se vea interpelado ahora hace que se cuestione a un símbolo de este gobierno de coalición”, dice Sarrión-Carbonell.
“Que una persona como Rodríguez Zapatero esté implicado daña la imagen del PSOE, en un momento especialmente crítico para el partido y para Sánchez, con quien además tenía muy buena relación”, agrega Valencia.
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El caso Ábalos
José Luis Ábalos fue durante años la mano derecha de Sánchez y número dos del PSOE. Esta semana fue condenado a 24 años de cárcel por corrupción. La sentencia se deriva de contratos millonarios otorgados de forma irregular cuando fue ministro de Transportes del Gobierno de Sánchez. Su asesor, Koldo García, fue condenado a 19 años de prisión por el cobro de coimas.
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José Luis Rodríguez Zapatero
El expresidente del Gobierno Español y referente del PSOE es investigado por presuntos delitos de organización criminal, tráfico de influencias, falsedad documental y blanqueo de capitales por el rescate público de la aerolínea Plus Ultra. La fiscalía sospecha que él y su entorno recibieron cerca de 1,95 millones de euros de comisiones.
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Begoña Gómez
La esposa de Sánchez está siendo investigada por malversación, tráfico de influencias, corrupción en negocios y apropiación indebida de fondos, al presuntamente aprovechar su posición para impulsar su carrera en la Universidad Complutense de Madrid.
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David Sánchez
El hermano del presidente espera sentencia tras ser juzgado por tráfico de influencias. La Audiencia Provincial de Badajoz investiga si su contratación como coordinador de actividades en la Diputación en el 2017 fue un puesto creado específicamente para él.
No obstante, pese a las airadas críticas de la oposición, pareciera que el Partido Popular, que tendría más opciones de ganar las elecciones de julio del 2027, no está muy apurado en que Sánchez deje el cargo antes de tiempo. Por lo menos no en las condiciones actuales.
Como lo ha sostenido el propio líder conservador, Alberto Núñez Feijóo, están esperando que Sánchez se vaya de manera voluntaria. Para eso, la bancada tendría que presentar una moción de censura conjunta con VOX, pero saben que no cuentan aún con los votos suficientes para lograr una mayoría contundente. Por ello están apelando a la estrategia del desgaste, mientras los procesos judiciales continúan su curso.
“El PP y VOX tienen la oportunidad de presentar una moción de censura y muy probablemente tengan el apoyo de los independentistas catalanes de derecha e incluso de los independentistas vascos de centro derecha. Pero hay un problema, y es que los partidos nacionalistas no quieren que el PP gobierne con VOX”, analiza Sarrión-Carbonell. Y agrega: “Por lo tanto, no se deciden a presentar esta moción de censura y prefieren esperar a las elecciones y ver cómo se desgasta Pedro Sánchez. Del otro lado, la estrategia de Sánchez es aguantar lo máximo posible”.
Y acá hay una paradoja: por más que la corrupción inunde al PSOE, las cifras macroeconómicas españolas son buenas y el partido no se ha desplomado en las encuestas.
Valencia también coincide en que Sánchez intentará resistir hasta el próximo año: “Quizá lo que pudiera cambiar las circunstancias para que se adelanten las elecciones sería un revés importante en los dos casos judiciales que tienen un nivel de afectación más cercana al presidente, que son los de su esposa y su hermano”.
En mayo también se realizarán elecciones autonómicas y municipales, que podrían darles más victorias a los partidos de derecha, lo que reconfiguraría el mapa político español. No obstante, en los próximos meses las fichas aún pueden moverse, y el PP y VOX saben que Sánchez es un hueso muy duro de roer.














