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Antes de ser abogado y emprendedor chileno o el creador de un stand-up que viaja por América Latina, Nacho Navarrete fue un niño en Lima descubriendo lo que significa la respuesta inmediata del público. Estudiaba en el colegio Newton, adonde llegó cuando su padre se mudó con la familia. Un día, Nacho fue elegido para subir al escenario escolar. Hizo la voz del Pato Donald y 500 alumnos se rieron. “Desde ese día, nunca más me he bajado del teatro. Eso me lo regaló el Perú”, dice sobre su vocación como comediante.
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Tras culminar Derecho, trabajó como abogado y construyó una vida en paralelo atravesada por la comedia, pero también por su faceta como emprendedor. “Soy multifacético y me encanta. Mi propósito de vida es vivir todas las vidas que pueda en una sola”, refiere. Su obra recoge experiencias de su línea de carreras y una investigación que combina ficción con las anécdotas de sus conocidos, también comprometidos con los negocios.
Así, presenta 31 personajes y algunos de distintas nacionalidades, dado su facilidad con los acentos: el socio que desaparece, el empleado que improvisa, la persona que sostiene un discurso profesional para ocultar que está a punto de quebrarse, entre otros.
En el fondo, Nacho acepta las imperfecciones. Le interesa menos el CEO de portada que ese otro personaje latinoamericano que habita en el ecosistema emprendedor como si fuera un actor. “Hace falta más compañerismo entre los emprendedores. Al salir del mundo legal, los abogados me deseaban éxito con mis negocios. Sin embargo, entre emprendedores siempre hay más apariencias que cuidar y a veces se inflan un poco, cuando yo creo que deberíamos ser mucho más vulnerables”, confiesa Navarrete.
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Tiene proyectos como la plataforma para agilizar mudanzas Mudango, la empresa de energía solar Rising Sun, la franquicia de entretenimiento con ‘cuartos de escape’ Escapology, la marca deportiva ORX y la plataforma Memoorias. Conclusión: en los negocios, salió adelante. Sin embargo, ver las puertas de los teatros cerradas —para alguien con cursos de teatro y actuación en la Universidad de Nueva York (NYU), pero sin mayor experiencia en ello— lo llevó a tocar el timbre del ala empresarial.

Ignacio “Nacho” Navarrete presentó la conferencia “¿Y si pudieras ser todo lo que quieres ser?” en el TEDx realizado en el Teatro del Lago en Chile. (Foto: Difusión)
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Así, construyó sus propios espacios con empresas interesadas en negocios que, ahora sí, aceptaron sus comedias sobre el vértigo de emprender. La primera fue Microsoft. “Me compró la obra para atraer emprendedores y funcionó tan bien como comedia que ahora ya llegamos a la función 103 en Lima”, cuenta.
“Nunca… Podría tener la ambición de estar en cine o televisión, pero no la tengo. A mí, me encanta el escenario”, reflexiona.
“¿Nacho con un Oscar? No, prefiero ser Jimmy Fallon en una mesa, pero que haya un público en vivo. Hacer reír a los que están aquí y darles la mano”, dice desde las butacas del teatro. Por ahora, no tiene en mente el prestigio del actor solemne o el brillo de una carrera diseñada para premios. Ya verá más adelante.

El primer espectáculo de Nacho Navarrete en Lima tuvo como público a los estudiantes de las carreras de Negocios Internacionales y Administración de la Universidad de Lima. (Foto: Julio Reaño/Archivo El Comercio)
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