domingo, septiembre 27

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El domingo 13 de setiembre del 2026, la guerra tocó la puerta de la Unión Europea y de la OTAN. Un dron ruso impactó contra un tren de pasajeros en la estación de Yahodyn, en la región ucraniana de Volyn, apenas a dos kilómetros de la frontera con Polonia. No solo fue la ubicación lo que alarmó. El ataque ocurrió poco después de que altos funcionarios de seguridad europeos, además del exprimer ministro británico Boris Johnson, pasaran por esa misma ruta luego de participar en una cumbre en Kiev, la capital de Ucrania.

El Kremlin, por supuesto, ha mirado de lado y ha negado cualquier responsabilidad en los hechos. El temor de que Vladimir Putin extienda la guerra más allá de Ucrania está sobre la mesa y no ha sido descartada por los países europeos desde que se inició la invasión en el 2022.

Pero no ha sido el único incidente. En las últimas semanas han ocurrido una cascada de hechos que vienen preocupando seriamente a los gobiernos europeos. Por citar solo los más serios, esta semana, Bielorrusia, aliada de Moscú, realizó importantes maniobras militares cerca del Paso de Suwalki, un estrecho y estratégico corredor terrestre ubicado entre Lituania y Polonia, considerado uno de los puntos más vulnerables de la OTAN. Y en agosto, se encontró un dron cargado de explosivos en un aeropuerto de Leipzig, Alemania. El aparato no estalló por un desperfecto técnico, pero pudo ocurrir una tragedia.

Esto además de sabotajes, ciberataques y sospechosas invasiones del espacio aéreo europeo cuya autoría apunta hacia Moscú, pero que no califican como ataques directos. Es lo que se llama la ‘guerra híbrida’ o ‘guerra en la zona gris’, pues se trata de tácticas encubiertas y disruptivas que se mantienen deliberadamente debajo del umbral de un ataque armado convencional, pero cuyo objetivo es desestabilizar.

Vladímir Putin afirmó que Rusia no se prepara para un conflicto con Europa y acusó a sectores europeos de buscar limitar el desarrollo de su país. (FOTO: AP)

/ Vyacheslav Prokofyev

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“Mucha gente en Europa dice que espera una agresión por parte de la Federación Rusa. Pero quisiera subrayar una vez más que no nos estamos preparando para combates de ningún tipo con Europa”, dijo este viernes el propio Putin. Sin embargo, muy pocos le creen.

“Putin sigue con su estrategia de ‘divide y vencerás’. Él quiere dividir a la opinión pública europea respecto a sus gobiernos”, explica a El Comercio Paulina Astroza, directora del Centro de Estudios Europeos de la Universidad de Concepción, en Chile.

“Estos ataques y juegos intimidatorios buscan que el apoyo de la guerra en Ucrania sea menos popular en Europa, para que la población pueda percibir una amenaza mucho más directa y la posibilidad real de que su país termine arrastrado en el conflicto”, expresa a este Diario Jesús Ágreda Rudenko, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, en Bogotá.

Europa en alerta

Michal Koudelka, director del servicio de seguridad de la República Checa, comentó al diario británico “The Guardian” que una invasión a pequeña escala de un territorio de la OTAN fronterizo con Rusia podría formar parte de los planes del Kremlin: “Podría consistir en una incursión limitada, provocaciones de falsa bandera o una campaña masiva de influencia”.

Por eso, tanto Polonia como los países bálticos -Letonia, Estonia y Lituania que están en la OTAN y están acostumbrados a la intimidación de Moscú- no bajan la guardia. La preocupación ha llegado a Europa occidental, que también viene sufriendo los embates de esta ‘guerra híbrida’. Esta semana, el presidente Emmanuel Macron no descartó que su país sea blanco de algún ataque con drones y anunció un plan para proteger las infraestructuras críticas en Francia ante posibles ataques rusos.

En Alemania, país que ha incrementado considerablemente sus gastos en defensa, el canciller Friedrich Merz, advirtió que se trata de “momentos decisivos” en la defensa de la libertad y la paz en Europa.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, cuestionó la disposición de Rusia a poner fin a la guerra y acusó a Vladímir Putin de ampliar el conflicto, durante su intervención del 23 de septiembre en la 81.ª Asamblea General de la ONU, celebrada en Nueva York del 22 al 28 de septiembre. (FOTO: EFE/EPA/CLEMENS BILAN).

/ CLEMENS BILAN

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Incluso Suiza, país conocido por su neutralidad, adoptó una nueva estrategia de seguridad nacional que exige una mayor capacidad de resistencia y la habilidad para defenderse de un ataque armado.

La inteligencia militar de Dinamarca reveló que Rusia planea llevar a cabo más ataques híbridos y señaló que es “muy improbable” una invasión, tal como ocurrió con Ucrania en el 2022. Sin embargo, tampoco pretenden descartar esta opción, que sería la más dramática pues implica la activación del artículo 5 de la OTAN, que significaría una respuesta militar de amplio espectro desde Europa y que debería incluir a Estados Unidos.

“Yo no creo que Putin esté interesado en ir más allá de Ucrania. Ese sería un escenario super catastrófico, pero tampoco se puede descartar. Yo parto de la base de que la disuasión todavía funciona y que hay factores de política interna que influyen en países europeos como Francia y Alemania, y en la misma Rusia y Ucrania. Por otro lado, las elecciones legislativas de noviembre en Estados Unidos pueden cambiar el escenario y no se puede descartar una derrota de Trump”, considera Astroza.

Ágreda Rudenko no ve viable una nueva invasión rusa: “No es seguro qué podría ganar Rusia con una intervención militar de ese tipo. Hemos visto cómo el esfuerzo militar que han hecho en Ucrania viene siendo enorme y aún no está el resultado. Entonces, si no hay resultados significativos en Ucrania, no veo una posible victoria contra los países miembros de la OTAN, o en su defecto, contra los países de la Unión Europea, que también tienen una cláusula de solidaridad”.

Asimismo, para la analista chilena, los europeos tampoco estarían interesados en verse arrastrados en un conflicto en su territorio. “Los europeos vienen aumentando considerablemente su gasto militar, empezando por Alemania, pero al mismo tiempo están ajustando el cinturón a la población. Y eso trae costos políticos”, refiere.

Para Ágreda, la guerra híbrida continuará y se acrecentará: “Este sí es un problema real para Europa y este tipo de ataques no se van a reducir, sino que van a aumentar de manera exponencial. Lo que está tratando de hacer Rusia es mostrar a los ciudadanos europeos el costo del apoyo que sus gobiernos invierten en Ucrania, y los riegos de ese apoyo”.

Además…

El renovado apoyo en las urnas

En medio de la guerra y de las amenazas hacia Europa, un factor relevante ha sido la victoria de Rusia Unida, el partido de Vladimir Putin, en las elecciones legislativas realizadas entre el 18 y 20 de setiembre, y que han consolidado el apoyo al oficialismo en la Duma, la cámara baja de la Asamblea Federal.

Si Rusia fuese una democracia, el 57,83% de los votos legitimaría el apoyo mayoritario de la población al gobierno, lo que incluye la operación militar en Ucrania. Pero la anulación de la oposición y el control total de los medios solo muestran el autoritarismo de un régimen que no está dispuesto a dar marcha atrás.

Estos resultados indican que el oficialismo obtendrá 355 escaños de los 450 que tiene la Duma, superando el récord del 2016 cuando consiguió 310 curules, reforzando aún más su mayoría constitucional.

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