domingo, septiembre 6

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

La Bicameralidad tiene sus trucos. Vamos a conocer uno. Es legal, no se escandalicen. Como bien saben, el oficialismo (Fuerza Popular más Renovación Popular) empata con el bloque de izquierda en el Senado. Sumadas las 4 fuerzas de izquierda hacen 30; sumadas FP más RP, hacen 30. Recuerden que si Miki Torres ganó la presidencia de dicha cámara es porque hubo un voto traidor en la oposición y quedaron 30 versus 29 y un voto viciado. Si se repitiera la polaridad y quedaran 30 a 30, el presidente Torres tendría derecho al voto dirimente y desempataría cualquier votación en el Pleno.

Pero el pedido de facultades no va directo al Senado, primero va a diputados. Allí, la correlación es adversa al oficialismo por 18 votos en su contra. O sea, hay tres escenarios, dos extremos y uno muy probable. El primero es que Diputados apruebe todo. Descartémoslo porque son 66 pedidos, algunos muy vagos que incluyen materias sensibles que ninguna bancada querrá delegar. Varios diputados ya lo han expresado. El otro escenario extremo es que no aprueben nada. Ahí sí Diputados tendría la última palabra, pues todo se archivaría sin que suba al Senado. Ello nos llevaría a un punto altísimo de confrontación nacional que desentona con la realidad y con el hecho de que varios congresistas opositores han dicho que, a pesar de sus críticas, sí hay temas que pueden aprobar. Todo conduce al más probable tercer escenario: que se aprueben algunos pedidos. Al menos, los más urgentes y consensuales.

“Lo que deshaga Diputados, lo rehace el Senado con creces, si tiene votos para aprobarlo, por supuesto”.

César Delgado Güembes , experto en derecho parlamentario

A ese escenario intermedio juega todas sus cartas el Ejecutivo y por eso osó hacer un pedido tan gordo, desafiando la paciencia de Diputados. Su cálculo es este: si diputados aprueba poco, no importa. El Senado tiene la facultad de modificar lo que apruebe diputados haciendo lo siguiente: validar lo aprobado y restituir lo desaprobado. Le planteé el tema a una autoridad en derecho parlamentario, César Delgado Guembes y me dijo: “Lo que deshaga Diputados, lo rehace el Senado con creces, si tiene votos para aprobarlo, por supuesto”. Los tiene.

¿Qué podría deshacer esta estrategia? Ya lo adelanté pero igual se lo pregunté a César: “Los reglamentos fueron hechos por el Congreso unicameral pensando en controlar el Senado y que este haga lo que quiera. Solo se me ocurre algo. Que diputados rechace todo. Ahí sí, el Senado no tendría nada que hacer. Pero no veo posible ahora que la oposición vaya a jalarle así la alfombra al gobierno”. Coincido con César. Sé que hay radicales en Juntos Por el Perú que quieren rechazar todo, pero entre el Partido de Buen Gobierno (PBG), Obras y Ahora Nación (AN), se impondría la aprobación o rechazo parcial.

Premier Galarreta inicia diálogo con bancadas de la Cámara de Diputados para explicar proyecto de delegación de facultades legislativas. Foto: PCM.

Premier Galarreta inicia diálogo con bancadas de la Cámara de Diputados para explicar proyecto de delegación de facultades legislativas. Foto: PCM.

/ JUANPA AZABACHE

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Echemos otro ojo al escenario improbable del rechazo total. El proyecto de ley que incluye los 66 pedidos es uno solo, precisamente para asegurar que llegue, al menos mochado, al Senado. Si fueran varios proyectos de ley distintos, es decir, uno por cada tema, ahí sí lo que rechace Diputados se archivaría sin remedio. Una vez más para que quede claro: basta que se apruebe uno solo de los 66 pedidos, y el Senado podría restituir, si quiere, todo lo rechazado por Diputados. Ahora bien, tampoco creo que lo haga al 100%, pues RP tiene objeciones a algunos temas y las hará valer en el Senado como una forma de exhibir su poder en plena campaña municipal de López Aliaga. Eso sí, podrían restituir los temas de economía, derechos laborales o medio ambiente, que haya rechazado la coalición de izquierda. Una cosa es ponerle un filtro de izquierda antifujimorista a los 66 pedidos, otra cosa es ponerle el filtro derechista celeste.

¿El Senado puede reponer?

Fuerza Popular ya ha asumido y admitido la estrategia bicameral ‘repositora’. Carlos Mesía de FP, ex presidente del TC y presidente de la Comisión de Constitución que recibirá lo que suba de Diputados, me dijo con toda franqueza, en entrevista en RPP, que ellos pueden “modificar y mejorar” lo que haga la otra cámara, incluyendo la restitución de los ítems dejados de lado. Martha Chávez opina igual. La bancada naranja del Senado, empezando por el presidente de la mesa, Miki Torres, está alineada con ese objetivo. Confían en que diputados aprobará ‘aunque que sea alguito’.

Las bancadas opositoras sentadas en la mesa directiva de Diputados ya saben que el Senado rehará lo que deshagan. En estos días están calibrando estrategias para no quedar tan desairados por el Senado. Saben, también, que el no rotundo es un extremo bélico al que muy difícilmente llegarían. En la mayoría de declaraciones de diputados del PBG, hay duras críticas al gobierno y su pedido, pero señalan con convicción que algo aprobarán. Alfonso López Chau ha dicho lo mismo respecto de su bancada de Ahora Nación (AN) y Daniel Barrgán coincide desde Obras.

Destajar el pedido del Ejecutivo en partes, para aprobarlas/rechazarlas por separado, no procede reglamentariamente. El proyecto del Ejecutivo, repito, es un todo integral. Diputados hizo una observación reglamentaria -el proyecto no había adjuntado el acta del Consejo de Ministros que lo aprobó- que fue subsanada el lunes 31 por el Ejecutivo. De esa forma, lo corrigió pero también lo validó. Hubo una primera reunión en la Comisión de Constitución de Diputados presidida por Giannina Avendaño, de JP. El oficialismo planteó que la comisión se declare en sesión permanente y la mayoría votó a favor. La presidenta Avendaño tendrá un rol destacado en el debate, secundada por su vice, Fernando García Huby, del PBG. Aunque Giannina fue invitada por Roberto Sánchez (es militante de JP y trabajó en el Ministerio de Comercio y Turismo cuando este fue ministro), se ha puesto al margen de las fricciones entre castillistas y sanchistas.

“…Las modificaciones no pueden desnaturalizar la propuesta legislativa remitida por la Cámara de Diputados”.

Art. 142 del Reglamento del Senado

Por supuesto, es indispensable que entre los pedidos haya algunos consensuales, que ni a JP le nazca decirles que no. Los hay y no era necesario forzar su inclusión para convencer a los diputados. La coyuntura ayudó a imponerlos. Un solo ejemplo: leyes para agilizar la atención de la emergencia del FEN (Fenómeno del Niño). Igual, hay opositores que dicen que respecto del FEN, basta gobernar con DU (decretos supremos). La lucha contra el crimen es, políticamente, más apremiante, pero el tema de la militarización parcial de su estrategia genera reticencias en buena parte de la izquierda. Sin embargo, ¿quién podría oponerse a una ley que endurezca el castigo a la venta indiscriminada de chips de celulares, o que penalice toda la cadena extorsiva? Por más radical que quisiera portarse la izquierda, decirle no a leyes específicas que pasen sus filtros técnicos e ideológicos, los llevaría a una esquina ‘pro crimen’ que querrán evitar.

El diputado Fernando García del PBG, en RPP, me citó a los Art. 25 y 142 del Reglamento del Senado como un freno a lo que pueda hacer el Senado con el archivo de pedidos por parte de Diputados. El Art. 142 dice, expresamente, que el Senado aprueba, rechaza o modifica y si opta por lo último, “las modificaciones no pueden desnaturalizar la propuesta legislativa remitida por la Cámara de Diputados”. El Art. 25 abunda más. Dice que lo que suba de Diputados, el Senado puede “modificarlo de manera complementaria y de conformidad con sus fines. A través de dichas modificaciones no se pueden incorporar materias distintas de la propuesta legislativa”. ¿Se podría decir que reponer ítems desechados de un pedido extenso es ‘desnaturalizarlo’ o agregarle ‘materias distintas’? Sí y no. Todo se puede discutir en el terreno de lo interpretable, pero la Constitución reformada para que encaje en ella la bicameralidad, en su Art. 105 reconoce que el Senado puede ‘modificar’ lo que llegue de Diputados y en ese simple aserto cabe bastante elasticidad. Si la discusión jurídica llegara al pleno del Senado, se puede presagiar que los votos la dilucidarían a favor del poder de dicha cámara.

Conversé, para esta crónica, con la senadora Ruth Luque de AN y miembro titular en la Comisión de Constitución del Senado. Fue congresista en el quinquenio pasado e intuyó lo que iba a pasar con la bicameralidad. Para ella, “se impone un debate indispensable y necesario para entender hasta dónde puede modificar el Senado lo que venga de Diputados. Por ejemplo, en este caso, el concepto de desnaturalizar [cita los Art. 25 y 142] tendría que establecerse a partir de lo resuelto por Diputados, no del pedido del Ejecutivo que le dio origen”. Le digo a Ruth que el debate a lo más llegará a una moción de orden, se votará y ganará la posición más favorable a la mayoría de derecha senatorial. “Pero yo estoy trabajando en una tercera posición”, me dice y se explica: “Nos la pasamos votando irreflexivamente solo pensando en la correlación de fuerzas, pero yo quiero que dejemos establecidos criterios que sirvan no solo para este caso, sino para el futuro”.

Volvamos a echar un ojo al escenario del no rotundo en Diputados. Por supuesto, este ha sido evaluado por el Ejecutivo y la bancada naranja. Lo ven improbable, pero podría ocurrir. Una fuente naranja me comentó que en ese caso extremo, el Senado tendría las manos atadas pero el Ejecutivo no. Se daría la ocasión para estrenar el arsenal de la bicameralidad: el gobierno de Keiko podría presentar su primera cuestión de confianza. Si es rechazada esa y una próxima, se disuelve Diputados pero el más amigable Senado queda incólume. Sin embargo, ningún bando está pensando seriamente en que esa batalla está próxima.

La historia reciente es pro delegación de facultades: Alan García la obtuvo en el 2006, Humala la obtuvo en el 2011, la mayoría fujimorista absoluta se la dio a PPK en el 2016, y hasta el bloque de derecha se la dio a Pedro Castillo en el 2021 mientras buscaba la forma de vacarlo. El escenario del rechazo/aprobación parcial en Diputados sigue siendo el más razonable. Y la restitución por el Senado de parte de lo que Diputados rechace, sigue siendo lo más probable.

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