En un mundo digital, lo que no se ve puede costar millones. Por eso, la ciberseguridad ha dejado de ser solo un esfuerzo para protegerse de una amenaza potencial y se ha convertido en una prioridad de negocio. Según el IBM X-Force Threat Intelligence Index 2025, Latinoamérica es la quinta región más atacada del mundo, y Perú se encuentra entre los tres países más atacados de la región.
Hoy, los cibercriminales no buscan atacar directamente a las organizaciones o sistemas: el 30% de ciberataques ocurre mediante infiltraciones silenciosas, aprovechando credenciales robadas y accesos válidos. En otras palabras, los cibercriminales “entran por la puerta principal” sin dejar rastros evidentes ni encender alarmas.
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Esa brecha de seguridad tiene un costo que puede ser reputacional, operativo, económico o la combinación de todos los anteriores. Si lo miramos desde el punto de una filtración, puede llegar a costarle a una empresa un promedio US$ 2,51 millones el contener y recuperarse de una filtración de datos. Considerando que el Perú se enfrenta a un millón de ciberataques al año, es necesario que las empresas pasen de la reacción a la prevención.
Sin duda, la ciberseguridad no se trata sólo con más herramientas, pero sí con una estrategia integral que además integre la IA y la automatización transversalmente.
Por ejemplo, con IA y Automatización es posible mejorar la gestión de accesos e identidad en los sistemas empresariales, sin sobrecargar a los equipos de seguridad. También, a medida que los agentes de IA se insertan más en las operaciones de las empresas, es clave tener el mismo rigor para proteger la identidad de los agentes de IA como de las personas.
Otros de los beneficios de implementar seguridad impulsada por IA y Automatización son los ahorros: una reducción de hasta 111 días en los tiempos de identificación y resolución de las filtraciones de datos y ahorros de hasta US$ 900.000.
La factura de la inseguridad no se paga sólo con dinero, también con el daño reputacional o la inactividad. Por eso, los líderes empresariales deben asumir un rol activo en fortalecer la ciberseguridad y la ciberresiliencia de sus organizaciones.
En un mercado donde la confianza es el activo más valioso, ¿qué tan preparada está tu empresa para gestionar todo el ciclo de vida de un ciberataque?




