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El mundo lleva casi 90 años sin saber qué pasó con Amelia Earhart, mientras los esfuerzos por averiguarlo continúan. La pionera aviadora estadounidense, que a los 39 años ya había establecido numerosos récords, desapareció el 2 de julio de 1937 cuando intentaba convertirse en la primera mujer en dar la vuelta al mundo. Su avión, un Lockheed 10E Electra, despegó de Lae, en Papúa Nueva Guinea, para emprender la penúltima etapa de una travesía en la que la acompañaba el navegante Fred Noonan. Debían llegar a la isla de Howland, pero se extraviaron sobre el océano Pacífico, dando origen a uno de los misterios más grandes en la historia de la aviación mundial.
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Los investigadores seguían la pista de una anomalía reflectante, de aspecto metálico, que se había detectado por primera vez en fotos satelitales en el 2020 cerca de Taraia, una remota península de Nikumaroro. El equipo de 17 expertos creía que se trataba del fuselaje sumergido del avión de Earhart, una nave a la que ella llamaba su “laboratorio volador” y que había sido adquirida con fondos de la Fundación de Investigación de la Universidad de Purdue, donde la propia aviadora era consejera y mentora.
HITOS DE LA AVIADORA
- Partió de Oakland (California) el 18 de marzo de 1937 para dar la vuelta al mundo. En esa travesía realizó más de 20 paradas oficiales en la ruta antes de desaparecer.
- Amelia Earhart fue la primera mujer en volar a una altitud de 4.267 metros y en cruzar el océano Atlántico como pasajera. En 1932, completó el primer vuelo transatlántico en solitario realizado por una mujer.
Con ayuda de sofisticados instrumentos, como un magnetómetro y un sonar de barrido lateral, la expedición rastreó la zona, pero el resultado esperado nunca llegó. La universidad anunció el 19 de octubre que la hipótesis que manejaban fue descartada. Lo que pensaban que podrían ser restos del avión Lockheed 10E Electra, “probablemente correspondía a un conjunto de grandes árboles depositados a lo largo del cordón arenoso de la península”, informaron en un comunicado.
El aspecto metálico del objeto se debía a su recubrimiento de carbonato y arena de coral.

El Comercio informó en 1939 sobre la desaparición de la aviadora y el desarrollo de la operación de búsqueda.
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La hipótesis del naufragio
La desaparición de Amelia Earhart dio la vuelta al mundo desde que ocurrió hace casi 90 años. Estados Unidos lanzó una de las mayores operaciones de búsqueda aérea y marítima de la historia hasta ese momento y destinó más de 4 millones de dólares a ese esfuerzo. Según el Instituto Smithsonian, las labores de rastreo abarcaron una superficie similar a la del estado de Texas.
Organizaciones e investigadores han mantenido las expediciones –de costos millonarios– en las últimas décadas. Entre ellas destacan las que ha realizado desde 1989 el Grupo Internacional para la Recuperación de Aeronaves Históricas (TIGHAR, por sus siglas en inglés). Robert Ballard, el explorador que descubrió el Titanic, también lo intentó en el 2019 sin resultados, mientras que en el 2024 la empresa de exploración oceánica Deep Sea Vision detectó una anomalía con la silueta de un avión en el lecho marino a unos 161 km de la isla Howland, pero finalmente concluyó que se trataba de una formación rocosa.
Muchos investigadores y expertos que han participado en diversas expediciones a Nikumaroro, incluidos los de la Universidad de Purdue, apoyan la hipótesis que planteó TIGHAR desde la década de 1980: Amelia Earhart y Fred Noonan no se estrellaron en el mar, sino que sobrevivieron como náufragos en el atolón, donde quedaron aislados.

Amelia Earhart junto a su navegante, Fred Noonan, con quien partió de Lae, Nueva Guinea, el 2 de julio de 1937. (Foto: Getty Images)
/ Bettmann
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“La hipótesis del náufrago se sustenta en un amplio conjunto de pruebas basadas en registros documentales, fotografías e imágenes satelitales, objetos físicos y testimonios personales”, recuerda la Universidad de Purdue.
En Nikumaroro se han encontrado un zapato de mujer, un estuche de maquillaje, un tarro de crema para las pecas y un frasco de medicina, todos ellos productos de la década de 1930. Además, en el 2018 se realizó un análisis de huesos humanos descubiertos en la isla en 1940 que sugiere firmemente que pertenecen a una mujer de la talla de Earhart. También hay registros de testimonios de ocupantes de una colonia británica, que afirmaban haber visto restos de un avión en la laguna y el arrecife.
“Este misterio lleva 90 años sin resolverse, y el enigma continúa”, dijo en un video el arqueólogo Rick Pettigrew, quien dirigió la expedición.
Un legado imperecedero
Amelia Earhart era la aviadora más famosa del planeta cuando desapareció. Uno de sus legados más importantes es su capacidad para abrirse camino en una época en la que la aviación prácticamente no tenía lugar para las mujeres.

Un 24 de agosto de 1932, la aviadora Amelia Earhart aterriza en el aeropuerto de Nueva Jersey tras un vuelo de 19 horas desde Los Ángeles, y se convierte en la primera mujer en hacer un vuelo transcontinental. (Albert BRESNIK / The Paragon Agency / AFP).
/ ALBERT BRESNIK
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Lévano destaca que la aviadora estadounidense sigue siendo un ejemplo para las futuras generaciones, pues su figura ha seguido inspirando a millones en el mundo. “El rol de las mujeres en la aviación ha continuado avanzando notablemente”, señala el historiador.
Recuerda que en el Perú tenemos grandes ejemplos. Ritma Zevallos obtuvo en 1976 su licencia de piloto civil en la Escuela de Aviación Civil del Aero Club de Collique y años después se convirtió en la primera mujer instructora de vuelo en el Perú y en Latinoamérica. También destacaron desde los años 80 y 90 Cecilia Gazzolo, Dillian Olivares y Mafalda Lévano.
“En la actualidad hay un notorio crecimiento de escuelas, alumnas y graduadas en las diversas compañías aéreas”, agrega.
Pese a los resultados adversos, la fascinación por la historia de la aviadora estadounidense se mantiene incólume y trasciende a la aviación. “Ella nunca se rindió, siguió superando límites y aventurándose en lo desconocido. Esa misma pasión impulsa nuestra búsqueda. Ella siguió volando, y nosotros seguiremos buscando”, señaló en un comunicado Steve Schultz, miembro de la última expedición.


