sábado, mayo 16

Black Sugar nació en un contexto donde la música no solo era entretenimiento, sino también un campo de tensión cultural. En plena década de 1970, durante el gobierno militar en el Perú, su sonido híbrido —entre el rock, el jazz rock y el soul— se abrió paso en escenarios donde convivían la música extranjera y las restricciones políticas. La paradoja era evidente: una banda asociada a la modernidad sonora estadounidense terminaba tocando en eventos para fuerzas armadas, reinterpretando incluso repertorios de Santana bajo ritmos de blues y funk.

Black Sugar nació en un contexto donde la música no solo era entretenimiento, sino también un campo de tensión cultural. En plena década de 1970, durante el gobierno militar en el Perú, su sonido híbrido —entre el rock, el jazz rock y el soul— se abrió paso en escenarios donde convivían la música extranjera y las restricciones políticas. La paradoja era evidente: una banda asociada a la modernidad sonora estadounidense terminaba tocando en eventos para fuerzas armadas, reinterpretando incluso repertorios de Santana bajo ritmos de blues y funk.

La historia se remonta a 1969, cuando “Coco” Salazar y Miguel “Chino” Figueroa formaron Los Far Fen, un grupo de animación musical que tomó su nombre de los equipos que usaban: órgano Farfisa y amplificadores Fender. Aquella etapa fue clave para definir su identidad sonora. Entre fiestas y presentaciones informales, el grupo empezó a experimentar con arreglos que mezclaban música latina, baladas y primeros destellos de funk.

Black Sugar vuelve a los escenarios limeños con su característico sonido latin funk, en una presentación que reafirma su vigencia dentro de la historia musical peruana.

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});

El giro decisivo llegó en 1970, cuando el músico y arreglista Jaime Delgado Aparicio, figura clave del jazz peruano, rebautizó al grupo como Black Sugar y les abrió las puertas de Sono Radio. Allí, con acceso a un estudio de alta tecnología para la época, la banda grabó su primer álbum en 1971. El disco incluía composiciones como “Too Late” y “Viajecito”, que rápidamente captaron la atención del público por su sofisticación instrumental y su energía bailable.

El éxito se consolidó con el segundo LP, publicado en 1974. Temas como “Fuego”, “Checan” y la versión de Stevie Wonder “Don’t You Worry ’Bout a Thing” evidenciaron una madurez musical notable. La banda, integrada por nueve músicos, consolidó un sonido potente de metales, percusión y teclados que los colocó como referentes del llamado Latin Funk en la región.

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});

Sin embargo, el contexto político marcó profundamente su trayectoria. Diversos relatos señalan que la banda llegó a presentarse en espacios vinculados a las fuerzas armadas, incluyendo el Colegio Militar y la Marina. En esos escenarios, su repertorio podía adaptarse: incluso temas asociados a Santana eran reinterpretados en clave de blues, respondiendo a solicitudes del público militar. La música, en ese contexto, funcionaba como puente entre mundos aparentemente irreconciliables.

“Los grupos de rock no les caíamos bien a los militares”, recordaría años después Carlos “Pacho” Mejía, vocalista del grupo. Sin embargo, Black Sugar logró circular en ese entorno gracias a su versatilidad musical. No era una banda estrictamente rockera ni salsera: era una síntesis que escapaba a las categorías rígidas de la época, lo que también generó tanto éxito como resistencia crítica dentro de ciertos círculos.

Hacia finales de los setenta, la banda comenzó a fragmentarse. El giro hacia sonoridades más disco, la salida de integrantes clave y los cambios de management marcaron el inicio del declive. Algunas versiones señalan incluso que desacuerdos internos, como la negativa a seguir ciertas tendencias comerciales como los covers de Bee Gees, aceleraron la separación definitiva del grupo.

Tras años de silencio, Black Sugar volvió a reunirse en la década de 2010 para celebrar su legado. Con integrantes originales y nuevas generaciones de músicos, retomaron los escenarios como una banda de culto. Hoy, su historia se mantiene como una de las más singulares del rock latino peruano: una banda que nació en fiestas, creció en estudios de grabación y sobrevivió en un país donde la música también era un territorio político.

Sobre

Black Sugar en concierto

Fecha: sábado 16 de mayo

Hora: 9:00 p.m.

Lugar: La Noche de Barranco

Entradas: Disponibles en Joinnus 

Share.
Exit mobile version