Komatsu-Mitsui estima mantener un crecimiento de doble dígito en su facturación este año, registrando una cifra de US$1.300 millones, cuenta Julio Molina, CEO de la compañía, a Día 1. La empresa viene preparándose para la automatización del proyecto minero Tía María. Además, esperan que el siguiente gobierno haga énfasis en el destrabe de inversiones en el sector.
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¿De cuánta maquinarias hablamos para Tía María?
Son 14 camiones de Komatsu, dos palas eléctricas, un cargador y un par de perforadoras.
En los últimos años, hubo una mayor presencia de nuevos proyectos ‘brownfield’ (en unidades mineras existentes) que ‘greenfield’ (proyectos ejecutados desde cero), con excepción de Tïa María y Quellaveco. ¿Esta situación puede generar una demora en la automatización de la minería?
Sí y no. Introducir autonomía en un proyecto ‘greenfield’ es más fácil, a pesar de que siempre hay que hacer una gestión de cambio. Pero eso no quiere decir que la tecnología no se puede implementar [en proyectos existentes]. Al final es la decisión del cliente. La tecnología autónoma se puede desarrollar de dos maneras en un cliente ‘brownfield’: convirtiendo autónomas unas fases del proyecto o empezar a incursionar en flotas híbridas -con camiones autónomos funcionando con humanos-.
No es problema de la tecnología, sino de la gestión de cambio. La mina tiene que controlar ambas flotas de manera distintas, pero se puede hacer. Hay operaciones híbridas y seguramente hacia allá empezaremos a avanzar, porque los proyecto ‘brownfield’ en este momento son los más grandes y tienen que ir automatizándose. Ellos han avanzado mucho en la automatización en perforación. En camiones es más desafiante, pero se puede hacer y seguro lo vamos a ir viendo en los siguientes años.
Estamos conversando con varios proyectos ‘brownfield’.
Komatsu-Mitsui lleva 30 años en el Perú. ¿Hacia donde apuntan en la siguiente década para la empresa?
Estos 30 años son muy importantes. Hemos crecido bastante, partimos de una empresa de US$20 millones en 1998 y 200-300 colaboradores. Ahora somos una empresa de más de 3.000 empleados y más de US$1.000 millones en facturación.
Más allá de buscar nuevos nichos, estamos acompañando al crecimiento de la minería peruana. Creemos que hay muchas oportunidades. Perú tiene una cartera de inversión muy grande. La minería también crece para nosotros; hemos tenido bastante éxito en introducir nuevas flotas. Cada vez que ponemos un producto, este se queda y llevamos una flota. La flota de Tía María se va a quedar ahí de 20 a 25 años. Por lo tanto, tenemos que estar en el largo plazo.
Estamos preparándonos para todo este crecimiento, para poder responder de la mejor manera, con confiabilidad y seguridad a los clientes. Para eso tenemos que construir infraestructura y traer talento, y esta compañía está hecha de talento peruano.
Tienen una participación de mercado del 68%. ¿Aún hay espacio para ganar un mayor porcentaje?
Vamos a seguir creciendo, porque los clientes mismos tienen que ir renovando esa flota. La maquinaria que entregamos ahora, algunas son para la ampliación de la operación, pero también los clientes están empezando a reponer o reemplazar camiones. En camiones nuevos, los clientes están optando por una versión más grande, pasando de 320 a 400 toneladas. Si estos usan la alternativa diésel, los motores ayudan a bajar las emisiones. En general, ese es un ‘market share’ que Komatsu ha tenido en los últimos años y esperamos seguir teniéndolo.
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En esta perspectiva positiva, ¿también influye el cambio de gobierno?
Los cambios de gobierno históricamente tienen un ciclo. Cuando sucede el cambio, siempre hay decisiones que se ralentizan porque los clientes quieren saber cuál es el siguiente gobierno. Independientemente de cualquier candidatura, lo más importante es entender las señales y el Perú tiene una demanda global, porque participa de un mercado global que es el cobre y la minería tiene muy buenos indicadores con el precio del cobre y la descarbonización. Es decir, hay componentes que hacen que el precio del cobre siga alto por los siguientes años son súper positivos para el Perú. En la medida que podamos destrabar los proyectos mineros -y ojalá el siguiente gobierno tenga una agenda de destrabe-, habrá más canon, más progreso en general para todos, no solo para las comunidades circundantes; habrá un mayor pago de impuestos.
El destrabe no significa solo minería, sino más caminos, interconexión, telecomunicaciones. Al final es progreso.
¿Cuánta es la facturación que esperan alcanzar este año?
Queremos crecer entre 12% y 13%. Por lo tanto, seguramente estaremos rondando cerca a los US$1.300 millones, es una facturación alta.
¿Se puede mantener un crecimiento de doble dígito hacia el 2027?
Creemos que viene un muy buen ciclo. Crecer a doble dígito es más desafiante cuando uno es más grande, pero apuntamos a seguir creciendo en los próximos años. Tenemos un plan de inversiones de 6 y 7 años. Estamos reevaluando todo el plan de inversiones hacia el futuro, porque todo lo que hemos vendido hoy en día, seguimos atendiéndolo en los siguientes 15 a 20 años. Viene todo lo que es inteligencia artificial y digitalización, que son los desafíos y la conversación diaria de los clientes. Ahí es donde tenemos una participación, porque cuando los clientes quieren digitalizarse y mejorar, los proveedores somos los que tenemos que ayudar en eso.
¿Cuánto es la inversión de Komatsu-Mitsui para este año y cuánto se ha destinado para Tía María?
Como inversión normal, entre US$80 millones y US$90 millones. Es lo que tenemos pronosticado para los siguientes 2 o 3 años. Estamos reevaluando ese plan, puede ser que crezca un poco en los siguientes años y esa es una inversión para una empresa de distribución como nosotros, que es más o menos normal, porque estamos creciendo.
En Tía María, la inversión grande es del cliente, porque son activos industriales que el cliente compra. Pero nosotros estamos haciendo una inversión muy grande, porque al ser un proyecto autónomo, venimos trabajando dos años en capacitar a nuestra gente, estableciendo las salas de control. Vamos a simular y duplicar las instalaciones del cliente para respaldar ese proyecto que es muy significativo.














