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¿Podrían fusionarse esos dos ministerios gestionados por mujeres? Sí podrían, pero dudo que ello sea una agenda inmediata. Javier Milei, invitado en la toma de mando, miraría espantado el poco afán de FP de replicar su legendario clip ante un panel plagado de ‘post its’: ‘este ministerio fuera, este fuera, este otro fuera’. Sucede que, a diferencia de la argentina, la derecha peruana se volvió estatista desde que, en el congreso unicameral que acaba de fenecer, se entusiasmó al igual que la izquierda con la dinámica clientelista de ofrecer obras, órdenes de servicios y contratos CAS. Para eso se necesita conservar 19 ministerios enteros.

Pero hay una razón transversal a algunas carteras y fichajes que da un matiz ‘ideológico pluripartidario’ a este gabinete: la batalla cultural contra la izquierda. Aunque hay quienes quieren generalizar a partir de supuestos ‘caviares’ en Cultura (Alberto Beingolea) y Defensa (Rafael Belaunde Llosa); se percibe el prurito de neutralizar la influencia que la izquierda habría tenido en la tecnocracia y en la academia. FP participa del rescate derechista del concepto de ‘hegemonía cultural’ de Antonio Gramsci, cuya obra replanteó el marxismo leninismo a mediados del siglo pasado. Como les decía en una crónica pasada (“El club de los veintitantos” del 23/7/26), el fichaje en el ministerio de Educación (MINEDU) de José Antonio Chang, ex primer ministro de Alan García y rector de la Universidad San Martín de Porres (USMP), puede leerse como el afán de pelear la ‘hegemonía’ a la PUCP y a los ‘caviares’ desde ese bastión. La lectura se refuerza con el fichaje de Ernesto Álvarez, decano de la facultad de Derecho de dicha universidad, como ministro de Justicia. Según mis fuentes, Chang, quien tiene ascendiente sobre Keiko desde hace buen tiempo, habría recomendado ese jale como también lo habría hecho, a través de los fujimoristas, cuando Álvarez fue fichado como primer ministro por José Jerí en el 2025. Por cierto, en pleno 28 sonaron tambores de guerra cultural en la USMP: Milei recibió un doctorado honoris causa.

Entonces, me dirán, con razón, ¿cómo explicar a Belaunde Llosa y a Beingolea? El primero fue, por algunas semanas, voceado como posible ministro de Energía y Minas (MINEM). Cuando le preguntábamos a la cúpula de FP y al propio Rafael, si sería Minem, ni unos ni otro descartaban la posibilidad. Pero apareció un buen candidato, Guillermo Shinno, cuya carrera se ha consagrado al sector minero público y privado, y que cuenta con el beneplácito de la gran minería formal. Se cayó la opción de Rafael para ese ministerio, en parte también por sus relaciones con los grupos de Poderosa y Volcan. Pero Keiko lo quería en el gabinete, quizá para recompensar y mantener en primera línea a este jale que los acompañó en el momento en que más necesitaban aliados (el debate de la segunda vuelta) a costa de pelear con su partido Libertad Popular (LP).

Surgió, entonces, la posibilidad de que Rafeal sea MINDEF (Defensa). Le pregunté a Pablo Cateriano, ex Mindef y dirigente de LP, si fue consultado por Rafael. Me dijo que este tomó la decisión unilateral de apoyar a Keiko, que el partido luego le dio licencia, que él no tiene nada que ver con su fichaje y que le desea éxitos. La respuesta, por lo tanto, está en otro lado. Mis fuentes de gobierno me lo contaron: en su primera reunión, Belaúnde se explayó en información precisa, con datos de primera mano, sobre el estado de los recursos logísticos inutilizables para enfrentar la emergencia del Niño y sugerencias sobre los pasos que dar para remediarlo. Keiko lo oyó con atención y vio que podía ser un oportuno Mindef durante la emergencia. Es más, si nombraran a un responsable para coordinar la respuesta del gobierno al Niño, es probable que sea él o Marco Vinelli, de Agricultura, quien, por su trabajo en el plan de gobierno y en la transferencia, ya juega un papel de articulador técnico. La ambición de Rafael de ser Mindef en esta coyuntura, quizá buscando replicar el éxito que tuvo Jorge Nieto cuando fue Mindef de PPK durante el Niño del 2017, podría ser canalizada por FP para el futuro naranja.

En compensación a haber retomado la sana tradición de tener a ministros civiles en Defensa (cuyas tres armas, por cierto, actúan tan hermética y soberanamente que no se arañan por quien les caiga en la cartera); se ha designado a César Astudillo, actual senador, ex general EP en retiro y ex Comandante General de las FFAA, como ministro del Interior (MININTER). Esto es coherente con el anuncio en el mensaje a la Nación, que subrayó un nuevo liderazgo militar en la lucha contra el crimen organizado. También es coherente con el pedido de facultades para legislar en materia de seguridad aprobado en el Consejo de Ministros del miércoles. Veremos si la mayoría opositora aprueba un ‘switch’ militarista.

¿Y el misterio Beingolea en el ministerio de Cultura? Un dirigente del PPC me contó que el partido es ajeno a la suerte de Alberto, que fue presidente partidario y candidato presidencial en el 2021, y se fue tras su derrota. Sin embargo, el partido le sirvió para trabar amistad con Luis Galarreta, cuando ambos eran pepecistas. Mis fuentes coinciden en que el primer ministro es quien ha jalado a Alberto, confiándole un ministerio para el que no tiene un background pero Galarreta confía en que Alberto se manejará bien con la cosa pública y, sin pegarla de disruptivo, neutralizará ideológicamente a un sector que, a ojos naranjas, se percibe caviarizado.

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Premios naranjas

Como en cualquier partido, en FP funciona la lógica de premiar a quienes han destacado en la brega partidaria y, especialmente, en la campaña. Los premios de gabinete empezaron por casa. No me refiero a la designación de Galarreta como primer ministro, pues eso es coherencia e ‘institucionalidad’ partidaria, como le gusta a Keiko subrayar para diferenciarse de su padre, quien fue un liquidador de partidos. Keiko necesitaba alguien de confianza para manejar el gabinete sin salirse del molde acordado en la cúpula. Le tocaba a Luis.

Fuerza Popular no solo se quedó con la PCM, sino con otras áreas consideradas políticamente estratégicas. En lo delicadamente técnico consideraron que es mejor no meter al partido. Por eso a Economía (MEF) fue Elmer Cuba, que es amigo del partido pero no activista. Y para Transporte (MTC) reclutaron a Rafael Rey, devoto del Opus Dei y con aura de honrado, quien también es amigo y ex candidato vicepresidencial de FP, pero, más que eso, lo ven como alguien que frenaría el pillaje y la desplanificación en el sector con mayor presupuesto de inversión en el país. Además, Rey tiene el beneplácito de la gran empresa, por cuya seguridad jurídica hasta llegó a pelear con su tocayo y cófrade Rafael López Aliaga cuando este cargó contra Rutas de Lima.

Salud es un área no técnica sino políticamente estratégica, pues es eje de demasiados reclamos de la ciudadanía. Y es enorme como bolsa de trabajo regulada con meritocracia, distribución nacional de recursos humanos y logísticos, y compra de medicinas. Necesitan un buen gerente y lo han querido encontrar en Luis Dyer. No es médico ni salubrista, es totalmente ajeno al sector, pero es visto como el triunfador, casi épico, de la más vasta campaña de personeros en la historia electoral del partido. La idea elástica es que si lo hizo bien con ese encargo, lo hará bien en Salud o donde sea. A la vez que reclaman el sector, dan un premio a la épica de la defensa del voto.

“Luis Dyer no es médico ni salubrista pero es visto como el triunfador, casi épico, de la más vasta campaña de personeros en la historia del partido. La idea elástica es que si lo hizo bien con ese encargo, lo hará bien donde sea”.

Queda también para el partido el sector Vivienda, para el que han fichado a Mauricio Arnillas, militante que ha tenido cargos dirigenciales en la base arequipeña de FP y solo experiencia parcial en el rubro. Además, aportará una cuota regional, nada menos que sureña, a un gabinete preponderantemente limeño (sureño peleado ideológica y apasionadamente, con con la izquierda, hay que decir). Vivienda es políticamente rentable pues hace obra menuda muy descentralizada (más que el MTC que hace obra que involucra a conglomerados más grandes) y otorga títulos de propiedad. A propósito de cuota sureña, tomen nota del cusqueño Rogers Valencia en Comerio y Turismo (MINCETUR), hombre ligado al turismo, que ya gestionó esa cartera y la de Cultura, para Martín Vizcarra. Además, es amigo de José Chlimper, ex secretario general de FP que mantiene buenas relaciones con Keiko; pero tiene credenciales que justifican por sí solo su fichaje.

Los premios no solo quedan en casa. Un caso notorio es el de Carlos Espá, que fue anunciado, junto a Galarreta y Cuba, dos días antes para que empiece a trabar contacto con los presidentes y cancilleres visitantes. No es diplomático de carrera aunque estudió en la Academia Diplomática, sin proseguir el escalafón. Según mis fuentes de gobierno, Keiko buscó a Álvaro Vargas Llosa, el primogénito de Mario, a quien le hubiera gustado tener en su entorno ministerial desde que este la apoyó entusiastamente en el 2021. Álvaro habría declinado y recomendado a su buen amigo Carlos Espá. Por cierto, el 28, Vargas Llosa publicó un extenso post defendiendo la designación de Carlos.

“Álvaro Vargas Llosa habría declinado y recomendado a su buen amigo Carlos Espá. Por cierto, el 28 Vargas Llosa publicó un extenso post defendiendo la designación de Carlos”.

Juan Sheput fue fichado a Trabajo (MTPE) pues conoce la cartera por dos gestiones anteriores y porque domina la escudería política mediática. Esta semana ya empezó a hacer esa vocería que va más allá de su ministerio. No será el único que hable por encima del rubro que conoce y al margen del partido que le es ajeno, pues para eso se han hecho jales tan o más políticos que técnicos, como los de Belaúnde Llosa, Espá y Beingolea, tres ex candidatos presidenciales. Un coro masculino dará soporte y consejo a la primera mujer elegida presidente.

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