domingo, septiembre 6

A la gestión de Julio Velarde le debemos la estabilidad del sol; haber preservado la autonomía del BCR frente a los distintos gobiernos de turno; haber contribuido a sostener el prestigio de nuestra economía en el ámbito internacional; y que los peruanos podamos volver a ahorrar en nuestra propia moneda, entre otras cosas. A Humberto Morales, en cambio, no le debemos absolutamente nada.

A la gestión de Julio Velarde le debemos la estabilidad del sol; haber preservado la autonomía del BCR frente a los distintos gobiernos de turno; haber contribuido a sostener el prestigio de nuestra economía en el ámbito internacional; y que los peruanos podamos volver a ahorrar en nuestra propia moneda, entre otras cosas. A Humberto Morales, en cambio, no le debemos absolutamente nada.

Esta semana, el senador de Juntos por el Perú intentó perpetrar una emboscada ideológica en una sesión técnica de la Comisión de Procedimientos Especiales, faltándole el respeto a Velarde, realizando comentarios absurdos y lanzando acusaciones sin sustento. “Usted hizo el trabajo que se le encomendó y punto”, le dijo en un mezquino esfuerzo por restarle valor a su trayectoria.

Una actitud parecida mostró su colega Hugo Ccahuana, quien preguntó si la estabilidad de precios del país se debía “al apellido” de Velarde. Como si la disciplina monetaria fuera consecuencia de un factor genealógico y no de una labor técnica. Otras afirmaciones disparatadas que el presidente del BCR tuvo que soportar estoicamente durante la sesión fueron que las reservas “se las llevan los bancos internacionales” y que “pagamos la inflación de Estados Unidos” .

No es la primera vez que congresistas de izquierda quedan en ridículo frente a Velarde, al confundir sus atribuciones con las del ministro de Economía y demostrar públicamente que desconocen las competencias del BCR. Una escena similar ya se produjo en el Congreso anterior. Queda claro que, para Juntos por el Perú, el economista es una figura incómoda a la que hay que atacar mediante consignas ideológicas antes que rebatir con argumentos. Y que la promesa de Roberto Sánchez, en segunda vuelta, de ratificarlo en el cargo si ganaba las elecciones era solo una maniobra para atraer el voto de centro.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

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