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Para los seguidores de Bolsonaro, esta publicación no marca el final, sino el comienzo del proceso de apelación. En concreto, los abogados del presidente tienen cinco días para recurrir la decisión, con los letrados no descartando llevarla “a nivel internacional”.
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La publicación de la sentencia a Bolsonaro también llega solo un día después de que la Corte Suprema condenara a hasta 17 años de prisión a otros siete participantes en la tentativa de golpe de Estado del exmandatario. Otros 16 acusados también esperan su turno en el banquillo.
Jair Bolsonaro: de presidente a presidiario
Excapitán del ejército, Bolsonaro se ha convertido en una de las figuras más influyentes -y controvertidas- en Brasil en los últimos años, particularmente en los sectores conservadores y de derecha.
Inicialmente diputado federal por el estado de Río de Janeiro, el político subió a la palestra durante las elecciones presidenciales del 2018, conectando con un electorado cansado de los escándalos ocurridos durante el dominio de casi dos décadas del Partido de los Trabajadores (PT), en particular el gobierno de Dilma Rousseff. Un intento de asesinato en setiembre del 2018, durante un acto político en la ciudad de Juiz de Fora (Minas Gerais), terminó por cristalizar su victoria, siendo elegido presidente para el período 2019-2022.
Bolsonaro se mostró pronto como un presidente diferente a sus predecesores, cultivando una política proempresarial y antiecologista y apoyándose mayoritariamente en oficiales militares en puestos claves, algo no visto desde el retorno de la democracia al país tras la dictadura.
En el plano internacional, se mostró afín al presidente estadounidense Donald Trump, a quien calificó de “inspiración”, y cuya primera presidencia fue en cierta manera un espejo, incluyendo concluir con un asalto de sus seguidores a la sede del Congreso.

Pero su mayor desafío llegó en el 2020, cuando el mundo se vio sumido en la pandemia del COVID-19, enfermedad que calificó de una “gripecita”, rechazando medidas de distanciamiento social, mascarillas y resistiéndose a iniciar campañas de vacunación. Y aunque es difícil determinar cómo la política del gobierno afectó en la tasa de muertos, sobre todo porque la Corte Suprema anuló varios de sus intentos de bloquear medidas para combatir el coronavirus, Brasil sufrió alrededor de 700.000 muertes reportadas a causa de la pandemia entre enero del 2020 y febrero del 2023 según datos de Centro de Recursos de Coronavirus de Johns Hopkins, un número solo superado por Estados Unidos.
El mandato de Bolsonaro comenzó cómo terminó, en las urnas, cuando perdió por solo unos puntos porcentuales ante Lula da Silva en unas elecciones que el mandatario intentó deslegitimar en lo que luego la justicia consideró una conspiración fallida para mantenerse en el poder, incluyendo un asalto de sus seguidores contra las sedes del poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial en enero del 2023.
En particular, Jair Bolsonaro fue condenado por un panel de cinco jueces de la Corte Suprema brasileña por cinco cargos: tentativa de golpe y organización criminal, abolición violenta del Estado democrático de derecho, daño al patrimonio público y deterioro de bienes protegidos. Solo uno de los magistrados presentes, Luiz Fux, dio un voto en contra, argumentando que los posibles delitos cometidos por el expresidente ocurrieron luego de que terminara su mandato, por lo que quedaban al margen de la jurisdicción del tribunal.
Sueños de libertad
Actualmente el exmandatario cumple arresto domiciliario y no se abre la posibilidad de que sea enviado a prisión hasta que se agoten todos los recursos legales. Algunas circunstancias, como su diagnóstico de cáncer y complicaciones por la puñalada en el abdomen que recibió en el 2018, podrían llevar a que el expresidente nunca vea el interior de una celda y que cumpla su condena en casa, como actualmente hace el exgobernante Fernando Collor de Mello.
De todos modos, Bolsonaro y sus seguidores han dicho que apelarán la decisión de la Corte Suprema, aunque para Guilherme Simões Reis, profesor de la Escuela de Ciencia Política de UNIRIO, las posibilidades de que ello prospere son escasas.
“Los recursos que existen tienen un carácter más de retrasar la condena que de revertirla”, considera el experto en diálogo con El Comercio. Según explicó, el recurso para el que los abogados de Bolsonaro tienen cinco días para presentar se llama particularmente ‘embargos de declaração’ (recursos de aclaración) y sirve más para pedir formalmente que se aclare la decisión que para cambiarla.
“Otro recurso que sí tendría el efecto de cambiar la decisión es el de los embargos infringentes, que se presenta hasta 15 días después cuando la decisión colegiada no es consensual”, añade el profesor Simões Reis. “Uno de los jueces del Supremo Tribunal Federal, Luiz Fux, ha divergido, pero hace años que el STF solo acepta embargos infringentes cuando dos de los cinco jueces tienen decisión contraria. Entonces, es poco probable que sea aceptado mismo que los abogados lo intenten”.
Otra estrategia utilizada por los seguidores de Bolsonaro ha sido utilizar la presión internacional, en particular la de Estados Unidos, que a fines de julio impuso aranceles del 50% a los productos brasileños en respuesta a lo que el presidente estadounidense, Donald Trump, llamó una “cacería de brujas” contra su otrora aliado.
“Esta estrategia fue intentada por el diputado Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente, quien viajó en febrero de este año a EE.UU. para hacer lobby y conseguir apoyo”, señala Simões Reis. “Si bien Trump tomó medidas de retaliación contra Brasil, la estrategia del mandatario parece haber cambiado en el último mes, con elogios a Lula. En mi opinión, no me parece que los Bolsonaro, fuera de poder y en la actual situación judicial, sean de interés a Trump como aliado o que tengan alguna influencia”.
¿Posible amnistía?
Durante los últimos meses también se barajó la idea de que la Cámara de Diputados otorgue una amnistía a Bolsonaro, a sus aliados más cercanos y a cientos de simpatizantes que fueron condenados por el ataque a los tres poderes del Estado en enero de 2023.
Sin embargo, la iniciativa, que fue aprobada de urgencia en setiembre, ha visto ralentizado su progreso en medio de multitudinarias protestas en su contra y con la publicación de encuestas que señalan que el 56% de los brasileños se opone a que se indulte al expresidente.
Asimismo, cualquier iniciativa de amnistía requeriría la aprobación del presidente Lula da Silva, quien ya adelantó que la vetará, mientras que la Corte Suprema brasileña ya adelantó que cualquier perdón sería inconstitucional.
“Excepto por los más cercanos a Bolsonaro, los demás diputados de derecha no están seguros de que apoyar la amnistía sería positivo para sus posibilidades de reelegirse. Independientemente de la cada vez más reducida probabilidad de que el Congreso apruebe este proyecto, me parece que pasarlo sería una falta de respeto contra el Poder Judicial por parte del Legislativo al atribuirse una de sus facultades y no veo cualquier posibilidad en la que Bolsonaro no sea definitivamente condenado”, remarca Simões Reis.
Los posibles herederos al trono
Con Bolsonaro a todas luces inhabilitado en el futuro cercano, la derecha ahora está en búsqueda de un candidato para las elecciones del 4 de octubre del 2026, con varias posibilidades siendo dentro y fuera de la familia Bolsonaro.
Según Simões Reis, entre los familiares de Bolsonaro destacan como posibles candidatos su hijo mayor, Flávio Bolsonaro, así como la ex primera dama, Michelle Bolsonaro, quien tiene la ventaja de ser particularmente popular entre los sectores evangélicos y entre las mujeres de esta religión, un sector de los votantes que su marido tuvo dificultades en penetrar. Sin embargo, señala que Michelle tiene en su contra que no cuenta con el apoyo de los demás hijos del expresidente, no solo Flávio, sino también Carlos Bolsonaro, “el principal especialista de la familia en las estrategias de redes sociales”.
Fuera de la familia Bolsonaro, destacan los nombres del gobernador de São Paulo, Tarcísio de Freitas, y el de Minas Gerais, Romeu Zema como posibles sucesores. Fue el primero quien muestra las mayores opciones de vencer a Lula da Silva en una segunda vuelta, según una encuesta de Quaest publicada el pasado 17 de julio, que ponía al actual presidente del país a solo cuatro porcentuales de su rival (41% frente a 37%).
El experto tampoco descarta que otro ‘outsider’ irrumpa en el escenario como lo hizo una vez Bolsonaro. “No me parece imposible que un nombre completamente nuevo aparezca, como pasó con Pablo Marçal en el 2024 en la disputa de la alcaldía de São Paulo”, indica. “Al elector típico de Bolsonaro le sería atractivo un candidato inexperto, sin vínculo partidario importante, con discurso radicalizado, a favor del mercado no regulado y de una policía más dura, y con postura conservadora. Tampoco me parece imposible, si es que no surge un nombre ampliamente apoyado, que exista más de un candidato de la derecha, a ver cual logra ir a la segunda vuelta contra Lula”.




