Irán prometió este martes combatir lo que haga falta y advirtió que no se exportará ni un litro de petróleo desde el Golfo mientras dure la guerra contra Estados Unidos e Israel, un conflicto que, según el presidente Donald Trump, “terminará pronto”.
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Horas antes, durante una rueda de prensa en Florida, Trump había afirmado: “Esto terminará pronto”.
Para aliviar precios, Trump dijo sin apenas dar detalles que levantaría las sanciones relacionadas con el petróleo a algunos países, después de haber mantenido una conversación “positiva”, según él, con su par ruso Vladimir Putin. El crudo ruso está bajo sanciones occidentales a raíz de la invasión de Ucrania.
Pese a las declaraciones de Trump, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, señaló este martes que “aún no hemos terminado” en Irán, y defendió que su ofensiva le está “rompiendo los huesos” al poder de Teherán.
Los comentarios del presidente estadounidense provocaron una fuerte caída de los precios del crudo, ahora entre 86 y 90 dólares el barril, y repuntes en las bolsas, tanto en Asia al cierre como en Europa a la apertura.
También retrocedieron los precios del gas en Europa, alrededor de un 15%.
En diez días, Estados Unidos atacó más de 5.000 objetivos, incluyendo más de medio centenar de navíos iraníes, anunció el lunes el ejército estadounidense.
Los bombardeos de Estados Unidos e Israel han dejado más de 1.200 muertos en 10 días, según Irán. La AFP no puede verificar los balances comunicados con una fuente independiente.
El lunes por la noche, el ejército de Israel anunció una nueva oleada de bombardeos “de gran amplitud” contra Teherán, donde medios estatales reportaron poco después ataques en la capital y en Jomein, en el centro del país.
En cuanto a los objetivos de la guerra, Donald Trump no se ha pronunciado con claridad.
Washington ha llamado sucesivamente a un cambio de régimen o, en su defecto, a la formación de un gobierno en Teherán afín a sus intereses. Trump dijo el lunes que “no está contento” con el nombramiento como líder supremo de Mojtaba Jamenei, hijo de Alí Jamenei, asesinado el 28 de febrero al inicio de la campaña militar israeloestadounidense.
La administración Trump afirma querer destruir las capacidades balísticas de Irán e impedir que se dote de la bomba atómica. Una intención que Teherán siempre ha negado tener.
En tanto, Irán continúa con sus ataques de represalia contra territorio israelí y la infraestructura petrolera de sus vecinos en la región del Golfo.
Emiratos Árabes Unidos indicó el martes que había sido objeto de ataques con drones y misiles iraníes; y Kuwait y Arabia Saudita dijeron que habían derribado drones.
Baréin dio cuenta de dos muertos en un ataque iraní contra un edificio residencial de Manama, la capital.
En Dubái, centro comercial y turístico de los Emiratos, vive una importante comunidad iraní que también se ve afectada por los ataques de la república islámica.
A algunos, la actual guerra les hace sentir incómodos.
“Es como si te invitan a casa de alguien y tu hijo le pega al hijo del anfitrión”, comentó Morteza Asaadi, un comerciante cuyo padre llegó a Dubái en los años 1920 con la esperanza de prosperar.
La regla tácita siempre ha sido no meterse en política, pero “desgraciadamente, la política a veces te acaba dando alcance”, subraya.
En el frente libanés, a miles de kilómetros de Irán, Israel volvió a bombardear este martes el sur y el este del país, informó la agencia nacional libanesa de noticas ANI.
Israel bombardea Líbano desde que el movimiento proiraní libanés Hezbolá arrastró a su país a la guerra regional el 2 de marzo, al lanzar misiles contra Israel.
El lunes, el presidente libanés, Joseph Aoun, acusó a Hezbolá de querer provocar el “hundimiento” de Líbano a cuenta de Irán, y pidió “negociaciones directas” con Israel para poner fin al conflicto. Ambos países no tienen relaciones diplomáticas.
Los ataques israelíes han dejado al menos 486 muertos y más de medio millón de desplazados, según las autoridades libanesas. Unos balances que la AFP tampoco pudo verificar.














