La cuenta regresiva para el Mundial 2026 continúa inexorable, acompañada por tensiones geopolíticas, guerras en curso y represión social. A solo un mes de comenzar el torneo, Irán, uno de los países clasificados a la competencia deportiva, afina su sistema de control y confiscó bienes vinculados al excapitán de la selección nacional de fútbol Alí Karimi, quien respaldó las protestas de principios de este año contra el régimen de los ayatolas.
La cuenta regresiva para el Mundial 2026 continúa inexorable, acompañada por tensiones geopolíticas, guerras en curso y represión social. A solo un mes de comenzar el torneo, Irán, uno de los países clasificados a la competencia deportiva, afina su sistema de control y confiscó bienes vinculados al excapitán de la selección nacional de fútbol Alí Karimi, quien respaldó las protestas de principios de este año contra el régimen de los ayatolas.
No se trata de un hecho aislado. Ya hace un par de meses se abrió una polémica en torno a las jugadoras de la selección femenina de fútbol iraní que se negaron a cantar su himno como protesta. Algunas recibieron visas humanitarias de Australia.
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Organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights han advertido el temor de que la competencia deportiva se convierta en “un escenario para la represión” o también de “la exclusión y el miedo”.
“Hay una mezcla con frecuencia de esos temas que generalmente las organizaciones internacionales del deporte tratan de no mezclar las cosas, pero a veces es difícil”, indica el analista internacional Francisco Belaunde.
En conversación con El Comercio, añade otras situaciones que hacen más difícil la realización del torneo de fútbol en Estados Unidos, como las políticas migratorias de Donald Trump o la exclusión de visas para deportistas. “Este es el peor ambiente en el que pueda realizarse un Mundial, y por culpa del propio gobierno de Estados Unidos. Esta es la Copa del Mundo más complicada», apunta el docente de la Universidad de Lima.
Aficionados iraníes durante los partidos de clasificación al Mundial 2026. Hoy su participación está pendiente. (Foto: AFP)
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Vale recordar que la FIFA ha invitado a su sede en Zúrich (Suiza) a la Federación Iraní de Fútbol “antes del 20 de mayo para preparar el Mundial”. Gianni Infantino, presidente de la FIFA, ha reiterado varias veces que el estado persa sí participará en el Mundial de Fútbol y que “por supuesto, jugará en Estados Unidos”.
Aunque el mandatario estadounidense Donald Trump ha respaldado a Infantino diciendo que a los iraníes “se les debe permitir jugar”, sus mensajes no quedan del todo claros, debido a que en otras ocasiones también ha dicho que los miembros de la delegación asiática no estarán “seguros” si viajan a su país.
Represión y propaganda
El caso de Irán resulta paradójico. Señala Belaunde que “el gobierno iraní no tolera la disidencia, no tolera las cosas distintas. Entonces, si alguien se manifiesta en contra, pues lo van a castigar”.
Y eso es lo que pasó con Karimi, exjugador del Bayern Múnich que fue apodado el “Maradona asiático” por su destreza y calidad y que más de una vez ha expresado su apoyo a la monarquía derrocada por la revolución islámica hace casi 50 años.

Ali Karimi (C) es uno de los más destacados jugadores de Irán, que incluso llegó a jugar en la Bundesliga. Tiene 47 años y ya está retirado. (Foto: AFP)
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Integrantes del equipo femenino de fútbol de Irán, durante su viaje de regreso a casa. No cantaron su himno en acto de protesta contra el régimen y cinco de ellas pidieron asilo a Australia. (Foto: AFP)
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La prensa oficialista ha definido a Karimi como “uno de los traidores a la patria que ha estado ampliamente activo en el apoyo al enemigo en los últimos años”. Karimi no vive en Irán desde el 2018, cuando fue procesado en rebeldía.
Belaunde advierte que, por un lado, puede haber jugadores que decidan protestar contra el régimen iraní, pero también pueden recibir pifias del público. Además, existe la posibilidad de que Irán use el Mundial 2026 como propaganda.
“Creo que ellos lo pueden ver como una manera de hacer propaganda política, si el equipo iraní logra buenos resultados, y si no hay algún futbolista que se manifieste en contra de su país”, remarca el especialista.
Cuando la realidad opaca al deporte
No es la primera vez que un evento deportivo se ve perturbado por eventos ajenos. Recuerda Belaunde que durante la Guerra Fría los deportistas de la Unión Soviética tenían restricciones para salir del país debido al temor de una fuga. “Los futbolistas tampoco podían salir al exterior ni ser contratados afuera”, recuerda.
Y casos de deportistas escapando de dictaduras hay muchos. En Latinoamérica está el caso cubano. El Diario de Cuba recuerda que en el 2025, durante los Juegos Panamericanos Juveniles en Paraguay, cuatro deportistas cubanos habían “desaparecido” en un “aparente caso de deserción”. Lo mismo ocurrió en Chile, cuando ocho deportistas cubanas abandonaron la delegación en los Juegos Panamericanos de Santiago 2023 y solicitaron asilo político.
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Este escenario podría repetirse en el Mundial 2026. Pero también los eventos deportivos han sido usados como fuente de propaganda política.
Pedro Acuña, historiador del fútbol, indicó a Radio UChile que “desde su inicio, la Copa del Mundo ha estado atravesada por tensiones, conflictos internacionales y crisis diplomáticas”. Esta referencia nos remonta al mundial de 1934, en Italia, cuando el régimen fascista de Benito Mussolini usó el torneo de ese año como propaganda.
También se ha visto casos de países suspendidos de participar en el torneo de fútbol más importante. Por ejemplo, Alemania y Japón quedaron fuera de Brasil ’50, debido a su papel en la Segunda Guerra Mundial.
Actualmente Rusia está sancionada y tampoco podrá participar en el Mundial 2026. La medida fue impuesta por la FIFA y la UEFA desde febrero del 2022, tras la invasión a Ucrania.
«Una situación bastante compleja»
En medio de todas las tensiones políticas se encuentra la FIFA, haciendo malabares para convencer y garantizar la participación de todos los equipos.
Es aquí donde entra Irán. Si bien es cierto que Infantino ha repetido que la presencia del seleccionado persa está confirmada, el presidente de la Federación Iraní, Mehdi Taj, indicó que la “participación está supeditada a la obtención de una garantía concreta”.
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Entre estas garantías se incluye la concesión de visados y el respeto al personal de la selección, a la bandera y al himno nacional, así como una alta seguridad en los aeropuertos, los hoteles y las rutas hacia los estadios en donde jugará el equipo iraní.
Belaunde indica que el comportamiento de la FIFA “es un poco extraño”. Por un lado, si bien están los pedidos de garantías de Irán, también se ha buscado “darle gusto a Donald Trump, y por ello inventó un supuesto premio de la paz”.
(Foto: inside.fifa.com)
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Se trata del Premio de la Paz de la FIFA: El Fútbol Une al Mundo, que la organización le entregó a fines del año pasado. “Sin duda, usted merece el primer Premio de la Paz de la FIFA por su acción”, dijo Infantino durante la ceremonia.
“Me imagino que eso ha tenido muy tenso a Infantino. Sin embargo, también quiere asegurar que todos los países participen, incluido Irán. Entonces, está en una situación bastante compleja, efectivamente”, asevera el docente universitario.
Irán ya tiene agenda en el Mundial 2026. Su primer partido será el 16 de junio, en Los Ángeles, contra Nueva Zelanda. Luego, jugará contra Bélgica el 21 de junio, también en Los Ángeles, y frente a Egipto el día 27 en Seattle. Además, su campo de base está en Tucson, Arizona.




