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Azerbaiyán puso en alerta a sus Fuerzas Armadas después de denunciar un ataque con drones atribuido a Irán contra el enclave de Najicheván, un incidente que dejó al menos cuatro heridos y que amenaza con ampliar las tensiones regionales en medio del conflicto que involucra a Teherán, Israel y Estados Unidos.
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Para la analista internacional Mayte Dongo, el incidente fue de baja intensidad, por lo que no necesariamente implica una escalada directa del conflicto.
“No es un ataque de gran magnitud. No ha habido muertos y el impacto ha sido relativamente pequeño. No lo consideraría como abrir un frente”, señaló la también docente de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).
No obstante, la experta indicó que tampoco se puede descartar la posibilidad de una acción intencional. De ser el caso, podría formar parte de la estrategia de Teherán de presionar indirectamente a Estados Unidos a través de los países vecinos.
Cabe señalar que, como represalia a los ataques de Estados Unidos e Israel, Irán ha lanzado misiles contra varios países de la región, algunos de los cuales albergan bases militares estadounidenses, como Kuwait, Qatar, Baréin, Emiratos Árabes Unidos, Jordania y Líbano.
“La estrategia de Irán podría ser presionar a los países vecinos donde hay bases militares estadounidenses para que, a su vez, presionen a Estados Unidos y se detengan los ataques”, explicó.
Dongo sostuvo que este tipo de acciones también podría buscar debilitar la confianza de los aliados regionales en Washington.
“Irán puede intentar convencer a estos países de que Estados Unidos no es un socio confiable. La prioridad de Washington es proteger a Israel, no necesariamente a esos países”.
La analista de la PUCP también planteó que el conflicto podría modificar el equilibrio de alianzas en la región.
“Es probable que estos países comiencen a diversificar aún más sus alianzas militares con otras potencias y no confíen tanto en la protección de Estados Unidos”.
Irán niega el ataque

Se desconoce cuándo se acabará la guerra contra Irán.
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Irán ha negado cualquier responsabilidad en el incidente. El Estado Mayor de las Fuerzas Armadas iraníes aseguró que no se lanzó ningún dron contra Azerbaiyán y acusó a Israel de intentar provocar una escalada en la región para culpar a Teherán.
Al respecto, Dongo señaló que, en el contexto actual del conflicto, no es posible descartar ninguna hipótesis, aunque remarcó que las acusaciones deben estar respaldadas por pruebas.
“En este momento de la historia no descartaría nada. Tampoco diría que fue Israel, pero tampoco lo descartaría. Lo que sí se necesitan son pruebas; no se pueden lanzar acusaciones sin evidencia”.
El incidente ocurre en un contexto de tensiones geopolíticas más amplias. Azerbaiyán mantiene una estrecha cooperación con Israel, al que vende petróleo y del que adquiere armamento.
A ello se suma que Irán se ha mostrado preocupado por la posibilidad de que Estados Unidos e Israel aprovechen los diversos grupos étnicos minoritarios de la República Islámica para desestabilizar el país.
En Irán existe una importante presencia de la etnia azerí, estimada en alrededor de diez millones de personas, un factor que históricamente ha sido visto con recelo por las autoridades iraníes ante el temor de posibles aspiraciones separatistas.
El ataque también se produce en medio de una expansión del conflicto regional que en los últimos días ha involucrado incidentes en varios países y zonas estratégicas, lo que ha incrementado las preocupaciones sobre una posible ampliación de la guerra más allá de Oriente Medio.
El corredor que incomoda a Teherán
En los últimos años, Azerbaiyán ha estrechado sus vínculos con Israel y Estados Unidos, mientras la influencia de Irán en el Cáucaso Sur ha ido perdiendo peso. El presidente estadounidense Donald Trump recibió el año pasado en la Casa Blanca al mandatario azerbaiyano Ilham Aliyev y al primer ministro armenio Nikol Pashinyan para una cumbre tripartita.
En ese encuentro, ambos líderes firmaron un acuerdo destinado a poner fin a décadas de conflicto entre Azerbaiyán y Armenia. El pacto contemplaba, entre otras medidas, la creación de un corredor de tránsito hacia el exclave de Najicheván a través de territorio armenio, conocido como la “Ruta Trump para la Paz y la Prosperidad Internacional”.
Mario Bikarski, analista sénior de Europa del Este y Asia Central en la firma de inteligencia de riesgos Verisk Maplecroft, señaló a AP que ese corredor “sigue siendo una espina clavada para Teherán”, lo que podría explicar parcialmente el ataque contra el exclave azerbaiyano.
Actualmente, la principal ruta terrestre entre Azerbaiyán y Najicheván pasa por territorio iraní, lo que otorga a Teherán capacidad de presión sobre Bakú. Si el nuevo corredor financiado por Estados Unidos se concreta, la influencia regional de Irán se debilitaría al facilitar el comercio y abrir el Cáucaso Sur a una mayor presencia estadounidense.













