De los 34 millones de peruanos, un 4.7% presenta algún tipo de discapacidad, ya sea física, intelectual, mental, orgánica o múltiple. Alrededor de 100 mil están entre 5 y 17 años y el 40% vive en situación de pobreza multidimensional.
A pesar de que la situación económica del Perú ha mejorado, las brechas para las personas con discapacidad siguen igual. Por ejemplo, miles de niños con esta condición siguen con dificultades para ser aceptados e inscritos en colegios de educación básica, por ello, solo el 40% culmina la primaria. Acceder a servicios de salud especializados cercanos se vuelve un privilegio de quienes viven cerca de las capitales; y las condiciones para transportarse con sus implementos adicionales como sillas de ruedas, son casi nulas.
Cecilia Izarra, gerente nacional de Misión Médica Católica del Perú (CMMB), resalta que la vulnerabilidad no solo impacta en el paciente en sí, sino en los cuidadores. “La responsabilidad de su cuidado recae casi siempre sobre las madres. Muchas se ven obligadas a renunciar a sus trabajos o estudios; ello les genera sobrecarga física, aislamiento social, ansiedad, dependencia económica y deterioro de su salud mental”, indicó.
Pese a las dificultades, desde la sociedad civil existen proyectos que buscan cambiar esta realidad, involucrando activamente a las propias familias. “Rehabilitación con Esperanza” es un ejemplo de ello. A la fecha, ha logrado importantes progresos en niños con casos extremos de discapacidad, no solo brindando terapias especializadas y adaptadas a sus necesidades y contextos, sino también capacitando a sus madres o cuidadores, haciendo uso de su propio hogar como el espacio principal para su tratamiento.
En las regiones de La Libertad y Junín, este proyecto sin fines de lucro fortalece su intervención con 40 agentes comunitarias, y solo este año ya atendió a 155 niños de manera directa y más de 580 personas de manera extendida.
Este programa, impulsado por la ONG internacional CMMB Perú, se enfoca en la rehabilitación basada en la comunidad, la que constituye un modelo innovador en el país. Por ello, capacitan a las madres y cuidadoras en salud, nutrición y educación; ademas de brindarles herramientas para fortalecer iniciativas emprendedoras que les permitan generar ingresos y cubrir otras necesidades del hogar.
Gracias a las más de 13,900 sesiones de terapia física, ocupacional, aprendizaje y de lenguaje, los niños del proyecto están logrando sus metas y van facilitando su acceso al certificado oficial de discapacidad, así como su inscripción en el Conadis y en las Oficinas Municipales de Atención a la Persona con Discapacidad (Omaped).
El proyecto también contribuyó a lograr avances sustanciales en su educación, ya que 118 niños ya asisten diariamente a una Escuela Básica Regular o a un Centro de Educación Básica Especial.
El modelo de Rehabilitación con Esperanza aspira a ser escalable. “Con los logros obtenidos basados en evidencia, estamos buscando articular con el Estado para que más niños y adolescentes peruanos puedan integrarse a la sociedad como se lo merecen, junto a sus familias y comunidad”, concluyó Izarra.

