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La madrileña Puerta del Sol se llenó de pena, rabia e indignación durante la madrugada de este miércoles, tras conocerse horas antes la muerte de Maricarmen, la anciana de 87 años que fue desahuciada y se convirtió en el motor de las movilizaciones por la crisis de la vivienda y de la acampada, que cumplió su duodécima noche.
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A pesar de que el próximo 11 de noviembre se celebrará una huelga general por la vivienda y que, previsiblemente, la Diputación Permanente aprobará el primero de los dos reales decretos propuestos por el Gobierno, los acampados quieren algo más.
“Se necesita encontrar soluciones conjuntas, esto no es una acampada solo por Maricarmen, sino por toda la situación que estamos viviendo todos en general”, dijo Rubén, para quien en esa búsqueda “los partidos políticos deben venir a esta acampada y escuchar realmente lo que quiere la gente”.
“Maricarmen fue la chispa o la gota que colmó el vaso, pero esto va más allá, se necesitan soluciones reales”, reivindicó Aska, quien añadió que las medidas que se aprobarán, en referencia a los decretos, “son parches temporales”.

Un folleto con la imagen de Maricarmen Abascal durante una vigilia de protesta improvisada tras su fallecimiento en un hospital de Madrid, el 7 de octubre de 2026. (Thomas COEX / AFP)
/ THOMAS COEX
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Las personas que acampan en la Puerta del Sol, la calle Arenal y Preciados siguen conviviendo de forma tranquila. No obstante, tras doce noches consecutivas durmiendo en tiendas de campaña y aguantando la lluvia y el frío, el cansancio comienza a hacer mella.
“Llevo desde el primer día, pero es verdad que el suelo o la esterilla no es cómoda y se empieza a notar el cansancio”, manifestó Daniel, que también ha asegurado que “de una forma u otra, la gente se va a hartar y esto va a estallar”.
Por su parte, Raúl comentó que en la Puerta del Sol hay personas acampadas “de distintos países” que ya han formado “una comunidad más que necesita ser escuchada”. “Somos un órgano de representación más”, aseguró.
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