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La histórica casona erigida en 1911 sobre la calle La Mar, a media cuadra de la Plaza de Armas de Sullana, que en algún momento fungió como corazón social y cultural de la provincia piurana, hoy presenta graves deterioros en su estructura.
La edificación erigida por el agricultor irlandés Henry Hilton Leigh Whit, pasó a manos del Club Unión de Sullana en 1930. Con el tiempo se convirtió en el escenario indiscutido de los principales eventos de la ciudad y en abril de 1989 fue declarado monumento integrante del Patrimonio Cultural de la Nación.
Actualmente, sin embargo, poco queda de aquellos años de gloria. Sus características paredes de adobe, quincha y caña presentan grietas, las puertas y ventanales de estilo republicano también evidencian un serio deterioro e incluso parte del techo a dos aguas necesita de improvisados soportes de madera para no venirse abajo, según pudo comprobar El Comercio a través de material gráfico compartido por el presidente de la asociación de hoteles, restaurantes y afines Ahora Piura, César Leigh.
Evidencia enviada a El Comercio que muestra el mal estado de paredes, suelo, barandas y palos sosteniendo el techo de la casona.
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El descendiente del dueño original de la casona señala a la gestión actual del Club Unión, presidida por Frank Yáñez Cesti, como responsable directa del deplorable estado del inmueble.
“La gestión actual, que se reelige y reelige cada dos años entre ellos mismos para seguir en la ‘legalidad’ está dejando morir el local institucional cerrándolo por años, pues cada año llega el periodo de lluvias y lo deteriora más y más. A pesar de contar con dinero para reparar y apuntalar el hermoso club para salvarlo simplemente se hace de la vista gorda dilatando el proceso a través del lento Poder Judicial y sumado a la inacción del Ministerio de Cultura”, asegura Leigh.
“La gestión actual, que se reelige y reelige cada dos años entre ellos mismos para seguir en la ‘legalidad’ está dejando morir el local institucional cerrándolo por años, pues cada año llega el periodo de lluvias y lo deteriora más y más»
Esta no es la primera queja que la administración de Yáñez Cesti recibe en su contra, llevando incluso a que la justicia designe al ciudadano José Luis Quiroga Purizaca como administrador temporal del inmueble.

El club cerró sus puertas en el 2020.
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– Responde la administración –
“El juzgado civil de forma errónea hizo una interpretación antojadiza y, a pesar de que (Quiroga) no acredita la condición de socio, bastó el interés sustancial para decir que le dan la administración temporal para hacer la limpieza y conservación (del inmueble)”, aseguró a El Comercio Frank Yáñez Cesti.
Según el actual presidente del Club Unión de Sullana, el estado actual de la casona responde a los daños causados por fenómenos naturales y la crisis financiera que atraviesa la asociación desde la pandemia.
“Durante la pandemia se cerró (el local), luego vinieron las lluvias y colapsó la parte de atrás del club. Entonces, por obvias razones, por temas de seguridad, los socios tomamos la decisión de cerrarlo provisionalmente. Y de ahí vinieron una serie de demandas”, asegura Yáñez a este Diario.
Las demandas a las que hace referencia Yáñez fueron emprendidas por exdirectivos y socios que lo acusaron de administración fraudulenta en agravio del Club Unión de Sullana y el Estado. En su acusación, los denunciantes cuestionan el uso que habría dado Yáñez a los S/ 655.367 que el club recibió por la venta de un predio en la calle San Hilarión a la Asociación de Vivienda Los Cuatro Girasoles.
Yáñez aseguró a El Comercio que dicha operación se realizó en la década de 1990 y el primer pago se realizó en el 2007. “Yo no recibí el dinero de entonces pero me llegó la denuncia por otorgamiento de escritura pública y lo que hice fue una conciliación extrajudicial para concretar esa venta”, la misma que consta en una inscripción de registro de predios emitida por Sunarp a inicios del 2020, según pudo constatar este Diario.

Documento del 2020 emitido por Sunarp que acredita la venta del predio.
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Yáñez asegura que estos fondos fueron utilizados durante gestiones previas para el funcionamiento del club. El actual presidente también afirma haber recibido el balance financiero en positivo al asumir el cargo en el 2011 y utilizado fondos en la mejora del local.
Yáñez también proporcionó a El Comercio una resolución emitida el 17 de junio de este año por la Corte Superior de Justicia de Sullana en la que admite el sobreseimiento de la denuncia realizada contra él por el delito de administración fraudulenta.

Documento enviado por Yáñez donde se consiente el sobreseimiento de la denuncia en su contra.
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Medios locales han recogido en los últimos meses una serie de quejas en contra de Yáñez por haber echado a antiguos socios y cooptado la dirigencia del club a través de sus familiares. Según el dirigente, “el punto máximo de socios desde que asumí el cargo llegó a 30, actualmente somos 10 o 15. Se dice que mi mamá es socia, que mi hermano mayor es socio. Ella fue socia antes que yo, nada impide que familiares sean socios de una asociación”.
Yáñez también negó a este Diario haber expulsado a algún socio y precisó que “el club tiene un socio vitalicio a la fecha, lo ha determinado el Poder Judicial al momento de hacer la verificación”.
El Comercio intentó comunicarse con José Luis Quiroga Purizaca y otros denunciantes, pero al cierre de este artículo no recibió respuesta por su parte.
– Historia en ruinas –
Sin embargo, mientras las batallas judiciales se libraban, la histórica casona seguía cayendo a pedazos. Al respecto, Yáñez asegura haber presentado durante el 2026 “20 escritos a la Dirección Descentralizada de Cultura de Piura, siete a la Municipalidad Provincial de Sullana y dos a la Fiscalía por daños a un monumento cultural”.
El presidente del club proporcionó a este Diario capturas de pantalla de algunas de estas solicitudes. El Comercio no pudo verificar la cifra exacta de solicitudes enviadas por el club, pero sí permiten verificar que los pedidos fueron motivados por el derrumbe de una pared de la casona debido a una obra realizada en un inmueble colindante.
Yáñez asegura haber advertido al Ministerio de Cultura sobre la obra en enero de este año, un mes antes del derrumbe; sin embargo, esta no fue atendida hasta marzo cuando la dirigencia tuvo que reprogramar una inspección debido a que Yáñez no se encontraba en Piura.

Muro de la casona afectado por una obra en el inmueble colindante.
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“El ministerio solo la pudo hacer de forma externa y conminó al vecino a presentar una serie de medidas para evitar nuevos daños. Hicimos un acuerdo con los vecinos, pero estos personajes comenzaron a hacer un muro de concreto y ladrillo pese a que Cultura les había dicho que hagan el muro con las mismas condiciones. Informé a Fiscalía, a la Municipalidad y Cultura”, asegura el dirigente.
Pese a ello, Yáñez indica que “recién este mes que ha pasado se ha podido hacer la inspección (del Ministerio). Antes era terreno y ahora ya hay un piso construido y techado que constaté a través de la Policía”.


