La atención del nuevo Gobierno está centrada en atender dos temas urgentes: lo relacionado al fenómeno de El Niño (que lo tenemos encima) y la lucha contra la criminalidad que ha hecho de nuestro país uno de los más inseguros de la región.
Pero hay mucho más por resolver y no hay duda de que para la opinión pública deberían ser temas como salud, educación, empleo o pensiones, dado que éstos se encuentran presentes en la vida diaria y, por lo tanto, generan un impacto directo cuando no funcionan adecuadamente.
Sin embargo, cuando hablamos de la problemática del sector energético, específicamente de la producción de hidrocarburos como el petróleo y el gas natural, el tema es percibido como demasiado técnico, reservado para especialistas y, por ende, creemos que lo que pase en dicho sector no tiene un impacto directo en nuestra vida diaria. Nada más alejado de la realidad.
La energía que mueve nuestra economía y nuestra vida cotidiana depende, en gran medida, del petróleo y el gas natural. Están presentes en los vehículos en que nos movilizamos, incluso en los carros eléctricos, dado que la electricidad que utilizamos todos los días sigue dependiendo en buena parte de los hidrocarburos.
No existe actividad industrial o comercial que funcione sin electricidad o combustibles, los servicios públicos como la salud o la educación también requieren de dicha energía y la mayoría de los hogares utiliza electricidad y, los que aún no la tienen, emplean algún tipo de combustible como los balones de GLP; es casi imposible concebir nuestra vida diaria sin dicha energía.
Pero esa energía tiene un costo que influye directamente en nuestra calidad de vida. Y dado que hoy sigue dependiendo en gran medida del petróleo y el gas natural, las políticas que adopte el actual gobierno sobre estos recursos son también decisiones que impactan a los peruanos.
A diferencia de otros países, el Perú tiene la ventaja de contar con recursos como el petróleo y el gas natural. Entonces, si podemos producirlo en casa, dejaríamos de depender de la producción internacional y no tendríamos que pagar precios de importación que en los últimos años han llegado a límites bastante altos.
El gran problema es que, si bien contamos con recursos, no hemos sido capaces de mantener una producción que nos permita cubrir la demanda y si bien la producción de gas natural en el país es muy competitiva en volumen y precio, no hemos logrado que llegue a todos los consumidores. Esto significa que, si no resolvemos esta problemática, permitiéndonos aumentar la producción de petróleo y gas natural que tenemos en el territorio y haciendo que llegue a más peruanos, tendremos que seguir asumiendo el impacto del alto costo de los combustibles importados en las actividades de nuestra vida diaria.



