El tenis peruano vuelve a tener una cita con la historia en Nueva York. Ignacio Buse ya tiene un lugar reservado en el cuadro principal del US Open 2026; Juan Pablo Varillas y Gonzalo Bueno deberán ganarse el suyo desde la clasificación. La escena tiene un valor especial: han pasado 35 años desde Wimbledon 1991, cuando tres peruanos estuvieron vinculados a un mismo Grand Slam, aunque la última vez que tres compatriotas coincidieron en el cuadro principal fue Roland Garros 1986. Esta vez, Buse ya está dentro y Varillas y Bueno buscan completar una presencia que habla de la recuperación del tenis peruano.
El tenis peruano vuelve a tener una cita con la historia en Nueva York. Ignacio Buse ya tiene un lugar reservado en el cuadro principal del US Open 2026; Juan Pablo Varillas y Gonzalo Bueno deberán ganarse el suyo desde la clasificación. La escena tiene un valor especial: han pasado 35 años desde Wimbledon 1991, cuando tres peruanos estuvieron vinculados a un mismo Grand Slam, aunque la última vez que tres compatriotas coincidieron en el cuadro principal fue Roland Garros 1986. Esta vez, Buse ya está dentro y Varillas y Bueno buscan completar una presencia que habla de la recuperación del tenis peruano.
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“El tenis peruano está teniendo mayor visibilidad”, sostiene Yeltsin Ramírez, especialista de tenis y miembro del canal “Tenis Peruano”, aunque advierte que el verdadero desafío será convertir este momento en algo permanente. Para Miguel Medina, de Desde La Qualy, el hecho es directamente histórico. “Al no ser una potencia, cada jugador nuestro que llega es un esfuerzo personal. Meter 3 al mismo tiempo es todo un logro”. Esa coincidencia, además, aparece como un primer paso para fortalecer a la selección: como ha señalado Luis Horna, para competir más arriba en Copa Davis es fundamental que los jugadores alcancen el mejor ranking posible y puedan medirse con los mejores del mundo.
Ignacio Buse
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El significado no es el mismo para cada uno. Para Varillas, regresar a una clasificación de Grand Slam tiene un valor especial después de quedar cuatro meses inactivo en 2025 por lesión. “Es un regreso a las Qualys de Grand Slam desde Australia 2025 y es una recompensa a su resiliencia”, explica Manuel Cabezas. El peruano volvió hace casi un año al circuito y ahora intenta recuperar terreno. Ramírez también destaca ese proceso: “Juan Pablo viene trabajando por mantenerse en el circuito, por mantener su nivel a pesar de las molestias”. Su objetivo de fondo será sostenerse dentro del Top 200 para seguir teniendo acceso a las clasificaciones de los grandes torneos, siempre condicionado por una variable que lo ha perseguido en los últimos años: su físico.
Para Bueno, en cambio, la clasificación representa la confirmación de un crecimiento. El US Open será su cuarta qualy de Grand Slam en 2026, después de una mejora evidente de resultados que le permitió entrar al Top 200. Cabezas considera que tiene “muchas chances” de superar la clasificación, especialmente por sus antecedentes recientes en cancha dura. El especialista destaca su participación en la qualy del Australian Open y sus triunfos en Kingston frente a especialistas de esta superficie.
Medina coincide en las posibilidades de Bueno, aunque introduce una dosis de realismo. “Bueno jamás va a dejar una pelota por perdida y puede ser un rival muy molesto para tenistas atolondrados como Basilashvili, a quien ya le ganó en la qualy de Australia sin ser favorito”. El especialista considera que el peruano deberá adaptar algunos detalles de su juego, más cómodo sobre arcilla, pero que si consigue trasladar a la pista dura la solidez de su mejor tenis puede alcanzar la ronda final de la clasificación. Sobre Varillas, recuerda un dato que puede servir como antecedente: nunca ganó un partido de qualy en el US Open, aunque siempre consiguió al menos una victoria en la clasificación del Australian Open.

Juan Pablo Varillas con el trofeo del Challenger de Buenos Aires que ganó en 2025.
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Buse, en cambio, ya dejó atrás esa barrera. El peruano accedió al cuadro principal de los tres últimos Grand Slam de su primer año ATP completo, una consecuencia directa del salto que protagonizó durante 2026. “Nadie imaginaba, ni siquiera Nacho, que sería Top 50”, apunta Cabezas. Un título y una semifinal en ATP 500 y unos cuartos de final en ATP 250 superaron ampliamente lo esperado para una primera temporada completa en el máximo nivel. Cabezas considera que un rendimiento normal para un jugador en ese proceso hubiese sido mantenerse cerca del Top 100; Buse, en cambio, logró instalarse entre los 50 mejores.
Ese ascenso también modifica la exigencia. Buse ya no va a Nueva York solamente a competir: llega como el número uno peruano y como un jugador que debe intentar sostener su nuevo estatus. Ramírez lo resume así: “Hace un año jugaba Challenger (…) y hoy ya viene compitiendo de par a par con los grandes jugadores del circuito”. Para el especialista, terminar la temporada dentro del Top 50 “ya es un logro”, pero el siguiente reto será conservar ese nivel en un calendario cada vez más exigente. En un circuito tan competitivo, llegar es difícil; permanecer lo es todavía más.
La adaptación al hard será ahora una prueba central. Buse viene de una gira exigente por Norteamérica y sus primeras derrotas no deberían alterar la valoración de su temporada. Cabezas ya había previsto que los Masters 1000 serían una dificultad: pasar directamente a segunda ronda significó enfrentarse con rivales que tenían mayor ritmo de competencia en cemento. “Para mí eran previsibles esas derrotas”, explicó. Además, considera que el peruano recién está comenzando su gira sobre esta superficie y tendrá varios meses para mejorar. Ramírez coincide en que todavía atraviesa una transición entre el jugador Challenger que era hace un año y el tenista ATP que es hoy.
El panorama de Bueno es distinto, pero también representa una señal del recambio. Medina considera que “el recambio ya llegó” y que quedaron atrás los tiempos en que Perú competía en las posiciones más bajas del circuito de Copa Davis en Latinoamérica. Para él, la generación de Varillas fue fundamental para que el país llegara a esta posición expectante y ahora son Bueno y Buse quienes deben intentar llevar al equipo hacia el Grupo Mundial. La presencia de Buse como una raqueta uno consolidada y la proyección de Bueno hacia el Top 100 permiten pensar en una selección con mayor competitividad internacional.
Ahí aparece la dimensión que trasciende al US Open. Ramírez insiste en que esta visibilidad debe traducirse en apoyo sostenido, auspiciadores, infraestructura y mayor acceso al tenis. “Lo más importante va a ser que este apoyo, este respaldo, esta visibilidad sea constante”, sostiene. La presencia de tres peruanos en Nueva York puede generar atención, pero el desafío es aprovecharla para que el deporte llegue a más personas y deje de depender únicamente del esfuerzo individual de sus jugadores.
Medina también ve en Buse y Bueno la posibilidad de construir algo que supere el resultado inmediato. “Al ser ambos tan jóvenes, pueden terminar de construir un legado histórico que transforme este deporte en el Perú”, plantea. No es una certeza, pero sí una posibilidad concreta que nace de los resultados. Buse ya se instaló en el Top 50; Bueno se acerca al Top 100; y Varillas intenta recuperar la posición que alguna vez lo llevó hasta el puesto 60 del mundo. Son tres trayectorias distintas que ahora convergen en Nueva York.
Por eso, el US Open puede ser leído como una fotografía de un proceso mayor. Buse llega para consolidarse; Bueno, para dar el salto definitivo hacia los grandes escenarios; y Varillas, para demostrar que todavía puede recuperar terreno. Será difícil que los dos jugadores de qualy logren alcanzar el cuadro principal —Medina considera incluso improbable que ambos lo consigan—, pero el hecho de que estén ahí ya representa un cambio de escenario. Como resume el especialista de Desde La Qualy, “este es un excelente primer paso”. Lo siguiente será conseguir que esta generación no solo vuelva a un Grand Slam, sino que convierta esa presencia en una costumbre.
Con remontada épica: Gonzalo Bueno logra su primer triunfo ATP y avanza en el Abierto de Estoril. (Foto: ATP)
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La qualy pondrá a prueba desde el inicio a los dos peruanos que buscan acompañar a Buse en el cuadro principal. Juan Pablo Varillas (236 ATP) enfrentará este lunes al francés Luka Pavlovic (207), un rival que llega con argumentos sobre cancha dura: en julio conquistó el Challenger 75 de Segovia, precisamente sobre hard, tras vencer en la final a Matteo Martineau. El francés también alcanzó en marzo las semifinales del Challenger 125 de Morelia. El cuadro oficial del US Open confirma el cruce Varillas-Pavlovic.
Bueno (178 ATP), por su parte, tendrá enfrente también este lunes al británico Billy Harris (167), quien este año alcanzó las semifinales del Challenger 175 de Phoenix. El cuadro oficial también confirma este enfrentamiento. El peruano tendrá delante a un rival de mayor ranking y con experiencia en escenarios importantes, por lo que deberá trasladar a la cancha dura la solidez que ha mostrado en sus mejores semanas. La clasificación del US Open comienza este lunes 24 de agosto y termina el jueves 27: son tres rondas las que deben superar para alcanzar el cuadro principal.



