En medio de la guerra en Medio Oriente, se exportaron más de 250 millones de barriles de crudo desde yacimientos y depósitos en todo Estados Unidos. Esto volvió a posicionar al país como el principal exportador mundial de petróleo, superando a Arabia Saudita y lo convirtió en un sostén clave para los consumidores globales ante el casi cierre del Estrecho de Ormuz, informó Bloomberg.
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No obstante, el nivel récord de exportaciones estadounidenses registradas en las últimas nueve semanas, también genera advertencias, ya que este colchón de oferta está siendo llevado rápidamente a su límite.
Diversos expertos cuestionan cuánto tiempo podrán sostener estos envíos. Los inventarios internos de Estados Unidos se están reduciendo con rapidez, con cuatro semanas consecutivas de caídas hasta niveles por debajo de los promedios históricos.
“Los barcos vienen a llevarse nuestro petróleo, pero cuando salen volúmenes significativos de Estados Unidos, es esperable que los balances se ajusten. Estamos profundizando un problema al reducir inventarios”, sostuvo Clayton Seigle, del Center for Strategic and International Studies.
Incluso con el flujo constante de exportaciones en las últimas semanas, no alcanza para compensar el faltante generado por las restricciones en el Estrecho de Ormuz. En ese contexto, el petróleo Brent subió cerca del 50% desde el inicio de la guerra y la semana pasada superó los US$126 por barril, el nivel más alto desde el 2022.
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Por otro lado, Donald Trump, ha destacado en reiteradas ocasiones la capacidad de Estados Unidos para ayudar a cubrir el enorme déficit de suministro de crudo generado por la guerra en Irán. “Tenemos más producción que nunca en la historia. Y si mirás los barcos, todos están llegando a Texas, Luisiana y Alaska”, sostuvo el mandatario.
“El hecho de que Estados Unidos se haya convertido en exportador neto de petróleo, exportador neto de energía, cambió todo en nuestra política en áreas donde la energía es un factor. Dado que la energía es un factor en casi todo, básicamente cambió nuestra política exterior”, añadió Kevin Book, director gerente de Clear View Energý Partners.
Sin embargo, la dominancia energética de Estados Unidos está ahora poniendo a prueba sus propios límites. La producción de petróleo ha caído en alrededor de 100.000 barriles diarios desde que comenzó la guerra en Irán.
A medida que las exportaciones de petróleo de Estados Unidos alcanzan niveles récord, operadores señalan que los envíos están empezando a poner a prueba límites prácticos, con restricciones de manera sostenida desde la costa del Golfo.
Se espera que la reducción de inventarios continúe mientras la guerra se prolongue y son posibles caídas de varios millones de barriles durante mayo, según proyectó Ryan McKay, estratega de materias primas en TD Securities.













