Los días previos a una maratón se viven distintos. El entrenamiento prácticamente ya concluyó, pero la mente no tiene descanso. El corredor repasa ritmos, imagina la ruta, revisa el reloj una y otra vez y se pregunta si realmente está listo para enfrentar los 42 kilómetros.
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Pensar en el proceso y no solo en el resultado
Muchos corredores se obsesionan con el tiempo final, la marca personal o incluso la foto cruzando la meta. Pero, según Reyes Bossio, ahí suele aparecer el desgaste mental.
“Los deportistas que se enfocan en el proceso, en la mejora continua y en el aprendizaje, suelen tener mejores resultados que aquellos que solo piensan en la medalla o el reconocimiento”, remarca el experto.
Por ello, recomienda aprovechar los días previos para ordenar tanto la mente como la rutina: dejar listos los implementos, respetar el descanso, mantener una adecuada alimentación e hidratación y evitar cambios bruscos antes de la competencia.
El psicólogo deportivo también aconseja practicar ejercicios de visualización durante los días previos. “Es importante visualizarse corriendo, reconocer la ruta, imaginar el ambiente y cómo responder ante distintas situaciones. Eso ayuda a llegar con mayor confianza y sensación de control”.
Pero, sobre todo, insiste en entender la carrera desde un lugar más humano y menos crítico.
“Lo importante es tomarlo como una experiencia de aprendizaje en la cual se plasma todo lo entrenado y se ponen en práctica las técnicas de relajación, mindfulness y control emocional. Cada corredor debe encontrar su propia zona óptima de rendimiento: qué puedo rendir, cómo puedo rendir y para qué quiero rendir. Eso es lo que determina el éxito deportivo”, sostiene.
La primera maratón: emoción y calma
Para quienes correrán por primera vez la Lima 42K, la experiencia emocional puede sentirse todavía más intensa. El atleta de élite y entrenador Rolando Ricapa lo sabe bien.
Desde su experiencia, el principal consejo para un debutante es no dejarse consumir por la ansiedad del momento. “Lo más importante es disfrutar de la carrera y mantener calma para marcar bien los pasos”, comenta.
Ricapa también advierte sobre uno de los errores más frecuentes en maratonistas principiantes: salir demasiado rápido.
“La emoción de la primera maratón puede hacer que te apresures y ahí empiezas a alejarte de tus objetivos”, añade.
El muro se rompe primero en la mente
Muchos corredores aseguran que la verdadera maratón empieza después del kilómetro 30, cuando aparece el famoso “muro”, ese punto donde el desgaste físico y mental comienza a pasar factura.
“A partir de los treinta kilómetros viene el golpe más fuerte, pero si se ha entrenado correctamente uno puede sobreponerse. La mente manda todo”, afirma Ricapa.
Precisamente por eso, Reyes Bossio insiste en que la preparación emocional puede marcar diferencia en momentos de agotamiento extremo.
“El corredor no puede controlar el clima ni el rendimiento de los demás. Lo que sí puede controlar son sus emociones, su concentración y cómo afronta la competencia”, puntualiza.
Correr también es disfrutar
Después de meses de entrenamiento, los nervios probablemente seguirán ahí cuando llegue la partida. Pero eso no significa que algo esté mal. Para Mario Reyes Bossio, el verdadero reto no está en eliminar la ansiedad, sino en aprender a convivir con ella sin perder el disfrute de correr.
Porque al final, una maratón no solo pondrá a prueba tu físico. También desafiará la manera en que enfrentas la presión, controlas tus emociones y respondes cuando la mente empieza a dudar.
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