En la última jugada del clásico, cuando Matute ya parecía resignado al empate, Gianfranco Chávez y Alejandro Duarte cometieron un horror. El defensor quiso resolver una pelota comprometida, el arquero salió apresurado y Lisandro Alzugaray apareció para empujar el 2-1. El nombre del argentino quedará en las estadísticas, pero en el corazón de La Victoria se recordará más a los dos blanquiazules que prácticamente regalaron el clásico ante un rival directo.
En la última jugada del clásico, cuando Matute ya parecía resignado al empate, Gianfranco Chávez y Alejandro Duarte cometieron un horror. El defensor quiso resolver una pelota comprometida, el arquero salió apresurado y Lisandro Alzugaray apareció para empujar el 2-1. El nombre del argentino quedará en las estadísticas, pero en el corazón de La Victoria se recordará más a los dos blanquiazules que prácticamente regalaron el clásico ante un rival directo.
Universitario ganó así una noche que parecía destinada a terminar de otra manera. El triunfo le permite amanecer este domingo como líder del Clausura y, además, prolonga una historia que empieza a convertirse en costumbre: la ‘U’ no pierde en Matute desde 2018. Esta vez tampoco necesitó dominar durante los noventa minutos. Le bastó con resistir, aprovechar sus momentos y encontrar un último regalo cuando el partido se moría.
Todo había empezado con el golpe de Álex Valera. A los 16 minutos, el delantero apareció para adelantar a los cremas y poner a Matute en silencio por unos segundos. Alianza tuvo que remar contra corriente frente a un estadio vestido de blanquiazul, con cerca de 30 mil hinchas que alentaron de principio a fin y que esperaban una respuesta después de semanas de dudas.
La respuesta llegó, pero demasiado tarde. A los 77 minutos, Federico Girotti encontró el empate y encendió las tribunas tras un gran pase de un Jairo Vélez que, una vez más, enamoró a Mano Menezes, el técnico que lo hizo debutar en la selección peruana. El brasileño miró el partido en uno de los palcos del estadio junto al exalcalde de Lima e hincha confeso de Alianza, Rafael López Aliaga.
El 1-1 que brillaba en el tablero electrónico, sobre la cabeza de los aficionados, parecía abrirle a Alianza la posibilidad de una remontada. Pablo Guede empujó a su equipo hacia adelante e incluso puso a otro nueve: Luis Ramos. El objetivo era un triunfo agónico, uno de esos que cambian una temporada. Ocurrió lo contrario.
Lizandro Alzugaray le dio el triunfo a Universitario sobre Alianza Lima. (Fotos: Giancarlo Ávila/ @photo.gec)
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Porque el fútbol también puede ser cruel. Cuando el partido entraba en su última jugada, Chávez no se entendió con Duarte. El defensor cabeceó mal ante la pésima salida del portero y le dejó el gol servido a Alzugaray. Mientras sus compañeros intentaban entender lo ocurrido, los jugadores de Universitario festejaban el 2-1. En cuestión de segundos, el clásico cambió de dueño.
Guede fue el primero en salir del campo, casi con apuro. Pero no pudo evitar la sentencia de los hinchas: pifias, insultos y una sensación de ruptura que se hizo evidente mientras caminaba hacia el túnel de vestuarios. El equipo que hace algunos meses había sido campeón del Apertura parece hoy irreconocible. Alianza suma 13 puntos en nueve fechas y queda décimo en el Clausura. El idilio con Guede y sus dirigidos parece haber llegado a su final.
El técnico no quiso declarar en conferencia de prensa, aunque finalmente lo hizo. “Es un momento que no hemos vivido en todo el año. Esto no termina acá. Hay que seguir, más y mejor. Nada que reclamar. Seguimos en carrera. El equipo está más vivo que nunca”, declaró el entrenador. Palabras que intentan calmar una situación que parece insostenible.
La escena alimentó todavía más la impresión de que su ciclo está herido de muerte. También hay decisiones que pesan sobre Guede. El técnico apostó por Alessandro Burlamaqui como titular, pese a que no había comenzado ninguno de sus diez partidos disputados en el año. A los 50 minutos tuvo que salir por una lesión muscular producto del esfuerzo físico. El resultado convirtió cada elección en una pregunta.
Y hubo historias que quedaron fuera de cámara. Paolo Guerrero siguió los minutos finales desde el túnel de Matute y vivió el desenlace. En el palco principal estuvo Carlos Caszely, histórico exdelantero chileno, ídolo de Colo-Colo y mundialista, invitado por Esteban Pavez. En palcos contiguos también estuvieron Rafael López Aliaga y Mano Menezes.
Así terminó una noche que parecía tener un guion escrito y terminó con otro. Universitario celebró, Alianza quedó golpeado y Matute volvió a ser escenario de una victoria crema. El 2-1 no solo deja tres puntos: deja una herida en el campeón del Apertura y una pregunta que desde ahora sobrevolará La Victoria: ¿hasta cuándo durará Guede?
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