miércoles, octubre 7

Una parte del fútbol muere con la despedida de Lionel Messi de la selección de Argentina, el jugador que nos confirmó que el tamaño (1.70 metros) no es impedimento para ser el más grande de todos los tiempos y que la edad tampoco es un límite para poder alcanzar la gloria.

Una parte del fútbol muere con la despedida de Lionel Messi de la selección de Argentina, el jugador que nos confirmó que el tamaño (1.70 metros) no es impedimento para ser el más grande de todos los tiempos y que la edad tampoco es un límite para poder alcanzar la gloria.

En el deporte, Leo lo ganó todo; en nuestros corazones, también. Messi termina su historia con la Selección, confirmándonos que, con esfuerzo y dedicación, todas las metas pueden alcanzarse y que, a veces también, es necesaria una pausa (su renuncia en el 2016) para pensar un poco más las cosas y volver con fuerzas para cumplir tu sueño y darle toda una alegría a un país.

Y porque no solo hizo por él, sino también por su padre Jorge y los 46 millones de argentinos en el mundo. Para ganar al más alto nivel, también tiene que haber una cuota de sacrificio y amor. Ahora, Messi nos dice el primer adiós, uno que duele en Argentina; el segundo, será en el planeta.

El Monumental fue su segunda casa; el Camp Nou, la primera. De sabático en Miami, Messi regresó a Buenos Aires para el último aplauso del hincha argentino, aquel que lo insultó por las finales perdidas – Brasil 2014 y Copa Américas 2017, 2015 y 2016- y que llegó a amarlo tras una de las mejores épocas -sino la mejor- de la Selección en esta década: Qatar 2022, Finalissima 2022, Copas Américas (2021 y 2024) y subcampeonato en Norteamérica 2026.

Lo suyo trasciende todos los escenarios: lo indiscutible, lo volvieron discutible y Leo dio ese impulso necesario con la Selección para dictar sentencia al respecto. Messi es quien ha ganado mayores veces (8) el Balón de Oro en su historia, así como suma tres The Best, un Mundial, dos Copas América, cuatro Champions, tres Mundial de Clubes y otros títulos más para un total de 48 en su carrera. En lo individual, también dejó su sello segundo máximo goleador y máximo asistidor de Copas del Mundo y el mayor goleador en un año calendario (91 en el 2012).

Lionel Messi marcó 125 goles con la Selección de Argentina. (Foto: Getty Images)

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Entonces, ¿qué viene después para él? Probablemente, el gol 1.000, para que los más aficionados de Cristiano Ronaldo no utilicen el argumento de los tantos. Muy probablemente, ‘CR7’ sea el primero que llegue a esa cifra (está a 21), pero Messi puede lograrlo si se propusiese jugar hasta los 41, como lo ha hecho el portugués. El argentino suma 932 (anoche anotó ante Benín) anotaciones, ha marcado 32 veces este año y, a 68, todo es posible si jugara dos años en la MLS.

¿Será su decisión? Quien sabe. En lo deportivo, Messi ha demostrado que puede alcanzar todas metas; en lo emocional, también reconoce cuando es necesario de decir basta. Leo se retira de la Selección para darle espacio a nuevos jugadores, sabiendo que hizo todo lo posible para que Argentina vuelva a estar en la cúspide del fútbol; Ronaldo, en cambio, dejó la concentración de Portugal a costa de sus deseos personales. Estos últimos días define un poco de ambos.

Si Messi quiere un récord más en su carrera, lo hará en la tranquilidad del Inter Miami, la MLS y los Estados Unidos. Si no lo busca, no importa tampoco, es el mejor de la historia.

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