A inicios de la semana, la Real Academia Sueca de Ciencias anunció la distinción del Nobel de Economía para Robert E. Hall y Michael Woodford. Este galardón reconoció a ambos economistas estadounidenses por sus trabajos relacionados a los fundamentos microeconómicos de la estabilización macroeconómica.
De acuerdo con Marco Ortiz, profesor asociado del Departamento de Economía de la Universidad del Pacífico, los recientes nobeles de Economía son personas influyentes en la revolución de la macroeconomía.
Por su parte, Saki Bigio, profesor en la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA), apuntó que este premio también es un reconocimiento a un generación previa de economistas que trabajaron las teorías microeconómicas plasmadas por Woodford, como John Taylor o Gregory Mankiw.
Entre los aportes a estos modelos también hay una contribución latinoamericana por parte del argentino Hugo Rotemberg, fallecido en 2017, mencionó Ortiz. Asimismo, Bigio destacó el trabajo del también argentino Guillermo Calvo con la fórmula de rigidez de precios.
El trabajo de los recientes nobeles, de acuerdo con Ortiz, busca dejar de entender las relaciones de gasto público contra el PBI y de inflación contra el desempleo o la demanda agregada. Se debe, más bien, observar que las cifras macroeconómicas “son la suma de las decisiones de las personas”.
“Las personas son las que deciden cuánto invertir, abrir una tienda, cambiar de trabajo, contratar o despedir a alguien”, dijo. Es decir, ver la macroeconomía desde la microeconomía.
Esta mirada también es un reflejo de un cambio en la historia de la economía: como explicó Bigio, para la década de los sesenta se consideraba esta “macro” de relaciones mecánicas entre variables, por lo que se consideraba que a mayor inflación, menor desempleo.
Ese fundamento se sustenta en la visión keynesiana de estimular la economía a través de la emisión de dinero o la reducción de las tasas de interés, complementa Ortiz.
Esta contribución es importante, según Bigio, debido a que con estas ideas se puede entender por qué la decisión de un banco central de elevar su tasa de interés no tiene un efecto directo en la inflación, sino en la “tasa real de interés”.
“Hall y Woodford no fueron los primeros en hablar de los microfundamentos. Sin embargo, tuvieron contribuciones en ese aspecto. En particular, Hall fue el primero en presentar un test para medir esos microfundamentos y Woodford fue el primero en incorporar elementos de la teoría Keynesiana”, indicó.
Justamente, el profesor de la UCLA explicó que Woodford trae las ideas de John Maynard Keynes sobre el gasto público como estímulo para la producción.
Bigio apuntó que las teorías de Woodford han conectado con los bancos centrales. Es así que, explicó, en el Banco Central de Reserva del Perú (BCR) trabajan con modelos que se basan en las ideas de Woodford, así como versiones adaptadas.
Por su parte, Ortiz consideró que el debate público en Perú se maneja sobre variables agregadas y aún no se internaliza una visión más microfundamentada.

