jueves, abril 16

A dos meses de las elecciones generales y cinco del cambio de mando, el Perú estrena Gabinete en medio de acusaciones de “repartija”, “producto del pacto mafioso” y cesión de cupos en el Ejecutivo.

El martes, la hasta entonces ministra de Economía, Denisse Miralles, juraba como presidenta del Consejo de Ministros, luego de que el nominado Hernando de Soto se quedara con el fajín listo esperando que un vehículo oficial lo recogiera de su casa para asistir a la ceremonia de relevo ministerial en Palacio de Gobierno. Según el economista, el Gabinete del que fue desembarcado obedeció a presiones del líder de Alianza para el Progreso, César Acuña, y del cerronismo. Llegó a decir que se enteró por los medios de que ya no sería el primer ministro.

El miércoles, en entrevista en el programa “Al final del día”, la ministra Miralles descartó que el Gabinete que preside responda a cuotas políticas. “No somos cuota de nadie”, dijo, además de descartar cualquier vinculación con el líder de APP y candidato.

Lo cierto es que el gobierno que José María Balcázar preside ya tiene 10 días en el poder y el país no podía continuar en el limbo, con las consecuencias del fenómeno de El Niño costero, con la inseguridad desbocada y sin una cabeza que defina las acciones de gobierno.

En un mes, Miralles y su Gabinete deberán acudir al Congreso para solicitar el voto de confianza. La bancada de Renovación Popular ya adelantó que se lo negarán. Acción Popular podría ir en el mismo sentido, mientras que Fuerza Popular aún no se pronuncia. Se da por descontado que Alianza para el Progreso le otorgará el voto favorable.

Las cartas están sobre la mesa. Miralles ha ofrecido elecciones transparentes en las que el Estado facilitará todo lo necesario para su ejecución. De hecho, una de las primeras decisiones de Balcázar fue otorgar el presupuesto que faltaba a los organismos del sistema electoral.

Dice también que la decisión de reestructurar Petro-Perú se mantiene firme, pese a que esto puede costarle la negativa de la izquierda a darle el voto de confianza.

Asegura además que se mantendrá la política monetaria. En un gobierno presidido por un personaje con las características de Balcázar, esa sola afirmación ya resulta una promesa alentadora.

Miralles ha recibido el apoyo de los gremios empresariales. Según Jorge Zapata, presidente de la Confiep, “no hay motivo para negarle el voto de confianza”, y exhortó a que no se pierda más tiempo en atender las cuestiones de emergencia.

El Congreso tiene la última palabra. ¿Terminaremos este quinquenio con el Gabinete Miralles o van por la censura a riesgo de acabar con un equipo ministerial sin rumbo?

El Ejecutivo debe convencer al Parlamento con transparencia, sin pactos ni repartijas de poder, aunque suene ingenuo decirlo.

Solo faltan dos meses para elegir a quienes reemplazarán este Congreso. No olvidar que hay candidatos presidenciales que saben que no van a llegar a Palacio, pero necesitan la cuota de poder en el Legislativo. El 12 de abril se puede terminar con esa práctica nefasta.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

Share.
Exit mobile version