lunes, septiembre 14

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

Luren Márquez tenía apenas un año cuando su padre le puso una corona sobre la cabeza. No era de diamantes ni tenía más valor que el sentimental. Era una corona de niña, de esas que con los años terminan guardadas entre fotografías, juguetes y recuerdos familiares. Su madre todavía la conserva en un baúl.

Luren Márquez tenía apenas un año cuando su padre le puso una corona sobre la cabeza. No era de diamantes ni tenía más valor que el sentimental. Era una corona de niña, de esas que con los años terminan guardadas entre fotografías, juguetes y recuerdos familiares. Su madre todavía la conserva en un baúl.

Veintiséis años después, Luren conquistó otra. Esta vez era la corona de Miss Perú Universo 2026, la que la acercaba al sueño que durante años había contemplado desde una pantalla: subir al escenario de Miss Universo y pronunciar con fuerza el nombre de su país.

Pero estuvo a punto de perderla definitivamente. Fue separada del título y, días después, lo recuperó. Aun así, asegura que, incluso si aquella segunda oportunidad no hubiese llegado, había una corona que nadie podía quitarle.

“Para mí siempre fue: ‘Tengo una corona en mi corazón y en mi vida’. Mi papá me puso una cuando tenía un año y, desde ese momento, siento que la tengo. Cada vez que la veo, recuerdo a la niña que se convirtió en la mujer que soy hoy. Me siento muy orgullosa de todo ese camino”, señala.

Luren Márquez ya está lista para representar al Perú en Miss Universo 2026. (Foto: Hugo Pérez)

Luren Márquez ya está lista para representar al Perú en Miss Universo 2026. (Foto: Hugo Pérez)

/ HUGO PEREZ

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Llegar hasta aquí tampoco fue sencillo. En 2024, Luren quedó como primera finalista del Miss Perú y siguió preparándose. En ese camino escuchó más de una vez que su cuerpo no respondía al estereotipo que algunos todavía asocian con una reina de belleza.

Cuando les contaba a algunas personas que iba a presentarme al certamen, me decían: ‘Luren, tú nunca vas a ser Miss Perú ni vas a poder llegar a Miss Universo porque no cumples con esas medidas’”, recuerda.

En el modelaje, sus caderas incluso habían sido un obstáculo para conseguir determinados trabajos. Ella, sin embargo, decidió no convertirlas en un complejo.

“Yo me veía perfecta, siempre me he sentido bien conmigo misma. Nunca me afectó. Podían decirme que era la más caderona de la edición, pero yo me sentía segura y pensaba que justamente eso podía marcar una diferencia”, sostiene.

La corona llegó finalmente en 2026. Y con ella cambió también su rutina. Vinieron los viajes, las clases de pasarela y expresión corporal, el trabajo emocional, los compromisos sociales y jornadas en las que aeropuertos, traslados y comidas rápidas entre una actividad y otra reemplazaron cualquier horario establecido.

Es un trabajo full time. La corona cambió mi vida, me dio desafíos y retos que me han sumado como persona y mujer”, explica.

Entonces ocurrió lo inesperado. Cuando su preparación rumbo a Miss Universo ya estaba en marcha, Luren fue separada del título y dejó temporalmente de ser la representante peruana. Sobre las razones de aquella decisión prefiere no entrar en detalles. Habla de asuntos internos, conversaciones y de una situación que finalmente pudo revisarse.

Fueron momentos internos y complicados, sin duda. Pero sucedió lo que tanto anhelaba mi corazón y también lo que la organización consideró que podía darse. Se abrió la posibilidad de una segunda oportunidad y eso es lo importante: sigo en competencia”, afirma.

Durante esos días también circularon versiones que atribuían su salida a un problema económico. Luren no las confirma y responde desde otro lugar. Asegura que, si dispusiera de grandes recursos, su prioridad sería destinarlos a los proyectos sociales que busca concretar junto a Jessica Newton.

Si tuviéramos el dinero, yo ya estaría construyendo el colegio con Jessica. Ella está muy emocionada con la idea de hacer el comedor de la iglesia del Señor de Luren. Si tuviéramos esa capacidad económica, la destinaríamos a esa obra, que ya tenemos encaminada y queremos concretar pronto”, señala.

Prefiere no alimentar la polémica. “En la vida siempre van a hablar de todo, bueno o malo. Lo importante es enfocarnos en qué cosas positivas podemos hacer y cómo podemos impactar de manera positiva en la sociedad”.

Tras varias conversaciones, la organización revisó la decisión y Luren recuperó la corona.

Hoy entendemos que las instituciones trabajan con personas y que pueden existir segundas oportunidades. Eso es lo importante. El sueño sigue más fuerte que nunca”, afirma.

Asegura que, lejos de debilitarlos, el episodio terminó fortaleciendo al equipo que la acompañará rumbo a Puerto Rico.

Eso nos ha hecho más fuertes y más unidos para ir con muchísima más energía y decir ‘Perú’ todos juntos”.

Luren no pretende borrar lo ocurrido. Habla de errores, aciertos y desaciertos, pero sobre todo de la posibilidad de volver a empezar.

Las instituciones trabajan con seres humanos. Cometemos errores, tenemos aciertos y desaciertos, y también podemos mejorar”, reflexiona.

Para ella, recuperar el título terminó convirtiéndose en una lección que va más allá de cualquier certamen.

Esta segunda oportunidad me hizo sentir que formo parte de un sistema que cree en las mujeres, en la evolución de las personas y que es humano por sobre todas las cosas”.

La comunicación. Comunicarnos siempre con las personas con las que trabajamos. Y también nunca renunciar al sueño que tienes en el corazón, persistir hasta el último instante por lo que quieres y seguir tu intuición”.

Ahora queda poco para el siguiente desafío. Luren lleva meses preparándose para Miss Universo con clases de pasarela, expresión corporal, trabajo emocional y el desarrollo de su proyecto social. Pero considera que una parte esencial del reto estará en aquello que tenga para decir cuando reciba una plataforma internacional.

Voy a llevar mucha esencia peruana. Tengo un gran anhelo en el corazón: traer la corona universal al Perú. Cuando algo está para ti, ni aunque te quites ni aunque te pongas, eso va a ser tuyo”, sostiene.

Quizá por eso aquella pequeña corona que su madre conserva en un baúl tiene ahora un significado distinto.

La corona de Miss Perú pudo ganarla, perderla y recuperarla. La otra no depende de una organización ni de un jurado.

Todas nacemos con una corona imaginaria que debe recordarnos que tenemos un valor especial. Jamás debemos permitir que alguien nos diga hasta dónde podemos llegar”, concluye.

El Dato

La gran final del Miss Universo 2026 se realizará el 24 de noviembre en el Coliseo de Puerto Rico, José Miguel Agrelot.

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