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El gobierno de Francia confirmó esta semana el primer fallecimiento de una persona contaminada con el virus shamonda, calificándolo como un incidente aislado. El hecho fue reportado a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y al Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC).
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Aunque los bovinos son los principales hospedadores y los más susceptibles, otros rumiantes domésticos como ovejas, cabras o équidos también pueden infectarse con el virus shamonda y sufrir complicaciones a causa de este.
El agente patógeno se había mantenido lejos de Europa, pero entre julio y agosto se reportó un brote entre el ganado de países como Suiza, Alemania y Francia. Según el Ministerio de Agricultura y Pesca de España, en la revisión de estos casos se detectó una variante denominada Shamonda-Europe.
La Sociedad Europea de Sanidad Animal actualizó esa información más adelante, reportando que había un total de 14 países afectados en Europa Occidental. Aunque estados como el español todavía se han mantenido libres de casos, en el territorio francés hay un registro importante, con presencia del virus en 52 departamentos.
Riesgo, consideraciones y comparación
Sobre el reciente caso de contagio humano, el Ministerio de Sanidad de Francia ha señalado que por ahora la principal hipótesis es que se trató de una transmisión vectorial por la picadura de un mosquito de Culicoides en el este de su territorio, donde se registró parte importante de los focos infecciosos de los rebaños.
El Ministerio de Agricultura, por su parte, ha mencionado que el caso “presenta similitudes con otros casos de infecciones por orthobunyavirus en seres humanos”, citando afecciones neurológicas, sobre todo en pacientes con una afectación severa del sistema inmune.
Más allá de lo anterior, los altos funcionarios del país galo han insistido en que la muerte reciente “es un caso excepcional” y “hasta el momento no hay datos científicos que registren la transmisión del virus shamonda a través del consumo de productos cárnicos, lácteos o derivados”.
José Gonzales Zamora, médico internista e infectólogo peruano, explica a El Comercio que entre el 60% y el 75% de las infecciones con crecimiento en la actualidad provienen de animales y que estos casos de zoonosis tienen diferencias marcadas.
“Existen tres grupos más o menos definidos de infecciones zoonóticas o provenientes de animales. En el caso del virus shamonda la infección está clasificada dentro de los casos aislados o excepcionales, lo que quiere decir que son patógenos que se transmiten sobre todo entre los animales y no se conocen casos en humanos; sin embargo, durante el cambio evolutivo o la ecología de los virus estos han podido desarrollar una mutación menor que los haga tener la capacidad de infectar a un humano, aunque sin transmitirse de manera eficiente”, refiere el especialista.
“La otra posibilidad es que el humano tenga un sistema de defensa natural tan alterado que no permita la defensa de sus células contra el patógeno y este parece que ha sido el caso con el virus shamonda: normalmente se transmite entre animales, pero el sistema inmunológico hizo que la línea de defensa natural que todos tenemos no pudiera controlar esta infección al producirse el contacto con el cuerpo humano”, añade Gonzales Zamora, quien también es miembro del directorio de la Peruvian American Medical Society.
Según menciona el infectólogo e internista, existen otras infecciones que se llaman zoonóticas recurrentes de baja transmisión, que tienen este nombre porque se trata de casos que pueden pasar a los seres humanos de forma relativamente frecuente. Un ejemplo de ello es lo que se ha descrito con enfermedades como la influenza aviar, que tuvieron una baja tasa de transmisión de persona a persona y esto impidió su expansión global como pandemia.

Coronavirus visto bajo un microscopio electrónico. La pandemia de COVID-19 es vista como un caso emblemático de enfermedad zoontótica provocada por un grupo de virus que durante largo tiempo no tenían afectación sobre los seres humanos. (Foto: AFP/Agencia Británica de Protección de la Salud)
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Más severo es el tercer caso de los virus con alta capacidad de adaptación pandémica, que tuvieron gran repercusión con el COVID-19 y la gripe porcina.
“Se transmitieron primero de animales a humanos, pero se produjo una mutación tan efectiva que hizo que el contagio entre humanos fuera posible y de manera eficaz”, menciona el doctor Gonzales.
Pese a lo anterior, el galeno considera que los sucesos registrados en Francia deben seguir siendo investigados, porque una posible variación de shamonda es hipotéticamente posible porque “eso forma parte de la evolución o ecología natural de los virus”.
Esta consideración es compartida por su colega Erick Sandoval, médico infectólogo del hospital Arzobispo Loayza, quien señala que el contagio de Francia “probablemente tenga que ver con la inmunosupresión del paciente”, pero que se debe tener en cuenta que el desarrollo viral es constante. Para ello, cita como ejemplo lo que sucedió con la pandemia del COVID-19.
“Antes de que apareciera el COVID-19 han existido otros tipos de coronavirus, que justamente tienen como particularidad que pueden registrar una especie de mezcla de material genético de otros virus en algún huésped determinado —en este caso los murciélagos— y eso puede permitir que surja repentinamente una nueva variante y que esta pueda transmitirse a un animal que facilite su transmisión a gran escala”, comenta Sandoval.
“En el caso de este virus (shamonda), lo que se ha visto particularmente es que tiene un material genético fragmentado, que le permite poder tener combinación con material de otros virus de su mismo grupo como, por ejemplo, el virus del oropuche o también el virus Schmallenberg. Lo que se ha visto es que hubo una combinación de estos agentes que ha facilitado la aparición de algunas variantes que podrían favorecer la transmisión a otras nuevas especies de huéspedes. Esa es una posibilidad”, añade el médico del Hospital Loayza.
Erick Sandoval menciona que esto sucedió con los caballos e insiste en que la posibilidad de recombinación genética que tiene el shamonda con otros virus del grupo Simbu merece cierto grado de atención; no obstante, se muestra cauto al sugerir que se podría estar a puertas de nuevos contagios.
“Es cierto que tiene factores genéticos que podrían contribuir a ello, pero si hubiera sucedido eso ya habríamos visto más casos reportados en humanos. Así que tal vez el caso de este paciente podría estar más relacionado con el estado de inmunosupresión, que facilita el acceso de algunos microorganismos que no son patógenos del humano común sano. Lo demás todavía está en investigación”, argumenta el doctor Sandoval.

La incidencia en equinos sería una muestra de la capacidad del virus shamonda de saltar a otras especies. (Foto: Istock)
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Ambos especialistas coinciden en que, independientemente del bajo riesgo que parece haber por ahora, las autoridades europeas deberían hacer un seguimiento epidemiológico detallado porque muchas enfermedades zoonóticas se han gestado en periodos prolongados de tiempo.
“La pregunta sería si hay personas en este momento que han tenido contacto con el virus y que no han desarrollado síntomas o si hay individuos que, tras el contacto, desarrollaron síntomas tan leves que ni siquiera los reportaron a sus médicos. Lo que creo que debe pasar a partir de la fecha es hacer estudios epidemiológicos de prevalencia y detección de anticuerpos en personas expuestas al ambiente de ganado bovino y ovino, para ver cuántas han desarrollado defensas contra este virus. Esto nos diría si hubo contacto en algún momento por más que no se hayan presentado signos”, apunta José Gonzales.
“Al menos en este momento, creo que el virus shamonda ha afectado a una persona de forma accidental por la inmunosupresión, pero todavía no se puede hablar de que podría ser el punto de partida para que comience a infectar a más personas, porque el ser humano no es un huésped definitivo e ideal para este patógeno ahora mismo. Lo que sí puede suceder posteriormente es que varios virus de este tipo puedan infectar a un animal susceptible como los vacunos y en ellos se puede dar la combinación genética que les permita transmitirse a los seres humanos”, remata Erick Sandoval.

