Piero Cari atravesaba uno de los momentos más complicados de su corta carrera en Alianza Lima. El volante de 19 años, que hace apenas una temporada empezaba a consolidarse como una de las principales promesas de la cantera blanquiazul, dejó de tener minutos, pero es la gran sorpresa en los planes de Pablo Guede para afrontar a Atlético Grau este sábado.
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El último partido de Cari con el primer equipo de Alianza Lima fue el 31 de mayo de 2026, cuando disputó 45 minutos en el empate 1-1 ante FC Cajamarca. Desde entonces, no volvió a ser convocado por Guede, según el registro de partidos de SofaScore. En lo que va de la Liga 1 y lo que fue la Copa Libertadores, apenas acumuló 154 minutos.
El contraste es evidente. En 2025, Cari encontró oportunidades bajo la dirección técnica de Néstor Gorosito, sumó experiencia en el fútbol profesional e incluso llegó a debutar con la selección peruana absoluta. Su talento y capacidad alimentaron las expectativas sobre su futuro. Sin embargo, las exigencias del nuevo comando técnico modificaron su panorama.
El último viernes, El Comercio pudo conocer que el volante volvió a ser convocado por el técnico argentino bajo los criterios de haber entrenado bien a la par del equipo íntimo desde su retorno de la sub-20. Asimismo, ha conversado con el entrenador sobre su compromiso en esta recta final del torneo. Por su parte, Guede lo considera una pieza importante para la volante del equipo.
La explicación apunta a una decisión técnica. Según informó El Comercio tiempo atrás, Guede consideraba que el volante todavía no alcanzaba el nivel de compromiso y el físico que exige para su modelo de juego, en el que la presión, la recuperación y el despliegue sin pelota son aspectos fundamentales. El entrenador busca futbolistas que no solo destaquen por su técnica, sino que también cumplan con una importante carga de trabajo antes de los partidos.

Piero Cari debutó este año en el fútbol profesional con Alianza Lima y tiene un gol anotado. (Foto: Club Alianza Lima)
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No obstante, el manejo de la disciplina es otro elemento que permite entender el contexto del entrenador argentino. El caso de Kevin Quevedo es ilustrativo: Guede explicó públicamente que el extremo no había alcanzado inicialmente las condiciones físicas y de entrenamiento que pretendía para el equipo. También señaló que el jugador reconoció su error, pidió disculpas y empezó a trabajar para recuperar su lugar. Tal como sucedió.
Más allá de lo estrictamente futbolístico, alrededor de Cari también existe preocupación por el entorno en el que se desenvuelve. El volante llegó desde Tacna a Lima siendo un adolescente de 14 años para continuar su desarrollo futbolístico y tuvo que aprender a desenvolverse con independencia en una etapa en la que todavía estaba formando su personalidad, sus hábitos y sus criterios fuera de la cancha.
Ese proceso no es sencillo para ningún futbolista adolescente. En dicho contexto, el acompañamiento familiar -a corta o larga distancia-, la orientación de sus representantes y la capacidad de tomar decisiones pensando en el largo plazo adquieren especial importancia.

