El complejo demandó una inversión de S/ 180 millones y está compuesto por dos torres de 13 y 19 pisos, que reúnen 227 departamentos, un zócalo comercial de 2.000m2 con locales de gastronomía y conveniencia, y un área de oficinas boutique de hasta 22m2. La reconversión del proyecto permitió optimizar los espacios y hacerlo más versátil frente a un público que busca retornos rápidos y propiedades flexibles. La apuesta ha tenido rápida acogida, con el 90% de las unidades ya vendidas, y precios que comenzaron en S/ 9.800 por metro cuadrado en su lanzamiento y que hoy alcanzan los S/ 11.000 por metro cuadrado.
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El perfil del comprador confirma la orientación del proyecto. Ocho de cada diez departamentos fueron adquiridos por inversionistas, atraídos por la ubicación y la posibilidad de destinarlos a alquiler de corto plazo, como Airbnb. El edificio ofrece más de 20 tipologías, que incluyen departamentos de uno, dos o tres dormitorios, con áreas desde 62m2 hasta 93m2, lo que brinda flexibilidad para distintos tipos de uso, desde vivienda temporal hasta alquiler de largo plazo.
El zócalo comercial refuerza la propuesta de valor y entre las marcas ya confirmadas están Don Mamino, María Almenara, Oxxo y Saori Lavanderías, junto con otras que aún realizan negociaciones. Erik Tanaka, subgerente de Proyectos, explica que la selección de locatarios responde a la intención de generar un flujo permanente en la zona y de aportar servicios complementarios a los residentes.
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Larco 791 también se perfila como referente en sostenibilidad dentro del portafolio de V&V. El edificio cuenta con precertificación LEED Silver y espera la certificación definitiva en los próximos meses. Entre sus innovaciones están paneles solares que cubren la mitad del consumo eléctrico de las áreas comunes, una planta de tratamiento de aguas grises, iluminación inteligente y la cesión de 80 metros lineales de frente hacia la Calle Bolívar para espacio público con áreas verdes y mobiliario urbano. Estas medidas permitirán un ahorro estimado de entre 30% y 35% en consumo energético para los residentes.

Más allá del proyecto, V&V viene ejecutando una estrategia de su diversificación geográfica y de segmento. La empresa ya desarrolla la Torre Germania en Surquillo y el Edificio Villarán a la espalda de la torre Interbank, y prepara lanzamientos en Santa Beatriz y Barranco. A ello se suman proyectos de vivienda social en el norte del país.
En el exterior, V&V avanza con proyectos en Miami como parte de una estrategia gradual, enfocada en entender la dinámica del mercado inmobiliario de Estados Unidos y replicar allí su modelo de sostenibilidad. “El estándar de sostenibilidad y flexibilidad alcanzado en Larco 791 es el modelo que queremos replicar en nuestros próximos proyectos”, dice Tanaka.
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Esa búsqueda de flexibilidad, añade, responde a un comprador más racional y a un entorno postpandemia que exige productos capaces de adaptarse tanto a la vivienda permanente como a la inversión. El ejecutivo también adelantó las tendencias que marcarán la nueva etapa del mercado inmobiliario de gama alta en Lima: edificios con departamentos más compactos, flexibles en su uso y con áreas comunes funcionales, siempre con un fuerte componente de sostenibilidad.
En su opinión, Larco 791 sintetiza ese cambio y se convierte en un hito para V&V y para el mercado de Lima, al demostrar el potencial que aún existe en Miraflores y en los distritos más dinámicos de la capital.













