viernes, junio 5

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

La vida de Arturo Pomar Jr., asegura él mismo, se asemeja a la película “Easy Rider”: No es de aquí, tampoco de allá. Sin embargo, en lugar de andar en moto, lo suyo es el asiento del avión, del taxi y de las salas de espera en el hospital. En ese ir y venir transcurre hoy la vida del exintegrante de Arena Hash, un período marcado por los cambios, la nostalgia y los nuevos comienzos. Todo ello desemboca en la segunda edición de “Y es que sucede así”, un espectáculo en el que repasa episodios de su carrera musical mientras explora las preguntas que deja el paso del tiempo.

La vida de Arturo Pomar Jr., asegura él mismo, se asemeja a la película “Easy Rider”: No es de aquí, tampoco de allá. Sin embargo, en lugar de andar en moto, lo suyo es el asiento del avión, del taxi y de las salas de espera en el hospital. En ese ir y venir transcurre hoy la vida del exintegrante de Arena Hash, un período marcado por los cambios, la nostalgia y los nuevos comienzos. Todo ello desemboca en la segunda edición de “Y es que sucede así”, un espectáculo en el que repasa episodios de su carrera musical mientras explora las preguntas que deja el paso del tiempo.

El músico asegura que trabaja en nuevos proyectos vinculados a Arena Hash y no descarta una reunión junto a Patricio Suárez-Vértiz.

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—Este espectáculo llega en una etapa de muchos cambios personales. ¿Cómo te encuentra hoy?

En un momento súper decisivo. Ahorita yo no vivo en ningún lado. En estos últimos tres años me divorcié. Viví 24 años en Miami y después me mudé a Georgia, donde está mi hermana. Viví un año y pico allá. Después me vine para Lima, me quedé ocho meses y luego regresé a Georgia.

—Después de tantos cambios, ¿sientes que todavía tienes un lugar al que llamar hogar?

Yo te puedo decir ahora que no sé dónde vivo. La vida me dice que voy a tener que pasar más tiempo en Perú, en Lima, de lo que paso allá. Tengo que ir a Estados Unidos dos o tres veces al año porque tengo que chequearme con los doctores, llenarme de medicinas y regresar.

—Has mencionado que debes viajar constantemente por temas médicos. ¿Qué tan condicionada está tu vida hoy por esa situación?

Tengo una dependencia total de los medicamentos porque controlo mi diabetes con un par de aparatos que acá sería muy utópico conseguir, incluso si tuviera dinero. Entonces estoy en una circunstancia que, si bien no me tienen cogido de las bolas, sí necesito viajar cada cierto tiempo para recoger mis medicinas y hacerme ver.

—¿El derrame cerebral cambió tu manera de mirar el tiempo y las prioridades?

Esto me lleva a replantear las cosas que quiero hacer y lo que soy. Desde que sufrí el derrame cerebral, hace más de tres años, mi mirada cambió. Me fui hacia lo que me gusta hacer, para lo que sé que soy… no sé si decirte bueno porque hay pocas cosas de las que puedo decir eso. Entonces tomé la decisión de dedicarme a hacer lo que hago, y esa es la querella más grande en la que me encuentro: estoy apostando todo a hacer lo que me llena, lo que me hace feliz, porque vivir en Estados Unidos no te da siempre la chance de hacer lo que te apasiona.

—Mucha gente te identifica únicamente con la música, pero tu vida en Estados Unidos fue muy distinta. ¿De qué viviste durante esos años?

Yo he trabajado en muchas cosas que no tienen nada que ver con la música. Durante mucho tiempo fui vendedor de timeshare. Eso incluso me ayudó con la comedia porque tenía que explicarle a la gente un producto durante cuatro horas y metérmelos al bolsillo. Eran ventas de altos costos, entonces tenía que hacerlos reír, lo que era un doble premio porque, además de venderles el producto, me daba el gusto de tener momentos chéveres con ellos.

En Estados Unidos uno termina haciendo trabajos muy distintos cuando tiene que sobrevivir y pagar cuentas. Las cuentas no paran. Entonces llegó un momento en que recapacité y me dije: “Haz lo que quieres hacer. Haz lo que debes hacer”. Y eso es lo que estoy haciendo ahora.

—Después del éxito de la primera entrega, ¿qué nuevas historias decidiste incorporar a esta versión?

Yo cuento la historia de la banda, pero le estamos agregando anécdotas que no conté la vez pasada. Hay anécdotas que sí conté y que también están ahí porque no las puedo obviar. Estamos agregándole cosas nuevas y armando algo más grande de lo que era antes.

—¿Hay anécdotas que quedaron fuera la primera vez y que ahora sentiste que era momento de compartir?

No porque no me haya atrevido, sino porque no me acordaba.

—Después de tantos años, ¿todavía quedan historias de Arena Hash que prefieres guardar para ti?

Definitivamente hay cosas que me guardo, pero intento contarlo todo. Hay momentos de dolor que son inevitables, especialmente cuando se habla de la ausencia de Pedro. Aunque yo vivía fuera del país y no tenía contacto diario con él, la ausencia existe. Cada uno ha tenido que adaptarse a vivir sin Pedro. Cinthya ha tenido que hacerlo como esposa. Patricio ha tenido que hacerlo como hermano. Y yo también he tenido que hacerlo como amigo. A veces me pasa algo parecido con mi madre. Han pasado ocho años desde que falleció y todavía hay momentos en los que quisiera hablar con ella y contarle cosas. Con Pedro me ocurre lo mismo. Hay veces en que me gustaría levantar el teléfono y llamarlo como antes, pero ya no se puede.

—Hay quienes sostienen que sigues orbitando alrededor de Arena Hash. ¿Qué respondes a esa crítica?

Si alguien piensa así, bueno, simplemente que no vaya a ver el show. Si la crítica es que sigo hablando de Arena Hash, la verdad es que Arena Hash es lo que soy. Actualmente no tengo la menor intención de grabar un disco nuevo, de ponerme a sacar canciones, de buscar compositores o volver a empezar una carrera musical desde cero. No tengo ninguna intención de hacer cosas nuevas [para Arena Hash].

—¿Nunca sentiste la tentación de escribir nuevas canciones o reactivar la faceta creativa de la banda?

Yo decía muchas veces que no me volvería a casar de a cuatro porque ya no estoy para eso, porque el tiempo ya pasó y ya fue. Lo que quiero hacer es lo que me gusta, lo que me llena, lo que me da gusto.

—Sin embargo, el nombre Arena Hash sigue teniendo un peso enorme. ¿Qué representa para ti recuperarlo?

Con Arena tengo una querella porque el nombre de la banda fue de Pedro y mío toda la vida, y eso se volvió a hacer realidad hace poco porque el anterior mánager, Robelo Calderón, compró el título de Arena Hash y lo tuvo durante casi doce años. Yo estaba en Estados Unidos y no sabía nada de eso. Se lo comenté a Pedro, pero él ya estaba malito y no hubo chance. Después, cuando me acerqué más a su esposa, Cinthya Martínez, ella inició el proceso para recuperar el nombre y gracias a ella terminamos obteniendo nuevamente la propiedad.

Hoy el nombre pertenece a quienes lo creamos originalmente: Pedro y yo. Como Pedro ya no está, Cinthya lo representa. Eso me da la posibilidad de revivir Arena, de hacer cosas con Arena. Es lo que quiero hacer, lo que voy a hacer y lo que siento que estoy destinado a hacer. Si a alguien no le gusta, es asunto suyo. No voy a perder tiempo buscando críticas ni dándoles importancia. Yo sigo haciendo lo mío y mirando hacia adelante.

—En este nuevo show aparece Patricio Suárez-Vértiz. ¿Qué representa hoy en tu vida?

Patricio es una prueba de lo que uno llama amistad. A estas alturas de mi vida uno se pregunta quién es realmente tu amigo, quién está contigo de verdad y quién está a media caña. Patricio y yo podemos haber discutido, podemos tener opiniones distintas, puedo haber dicho cosas de él o él de mí, pero eso me tiene sin cuidado. Es una amistad imperecedera. Estamos planeando reunir Arena Hash él y yo, sin Christian. Vamos a hacerlo porque queremos hacerlo y porque la gente nos lo pide todos los días.

—¿Por qué no incluir a Christian Meier?

Porque no quiere. Y si alguien quiere profundizar más en ese tema, debería preguntárselo directamente a él. Por lo que veo, no tiene interés en hacer nada relacionado con Arena Hash.

—¿El espectáculo también aborda las tensiones y desencuentros que existieron dentro de Arena Hash?

De hecho, en el show hay un bloque para cada uno donde contamos cómo fuimos a tocarle la puerta a Christian para invitarlo a tocar con nosotros. Tú sabes la fama de galán que siempre tuvo Christian. Era un chico muy apuesto. Entonces cuento cómo llegamos nosotros y hago una comparación entre él y yo. Yo estaba vestido como metalero y Patricio tenía una apariencia bastante andrógina en esa época. La señora que nos atendió apenas abrió la puerta. Después apareció Christian, pero nunca llegamos a entrar a la casa.

—La tuya con Pedro fue una amistad capaz de sobrevivir incluso a la distancia.

Totalmente. Yo estoy convencido de que si Pedro estuviera viendo este show, estaría feliz, cagándose de risa y apoyándome como siempre hizo. Pedro siempre fue así. Cuando yo hice un disco de hip-hop en el año 2000, Pedro hablaba bien de ese disco. Decía que le gustaba. Yo sabía perfectamente que a él no le gustaba el hip-hop. Nunca le gustó, pero aun así me apoyaba. Decía que estaba bien lo que hacía, opinaba sobre el trabajo, sobre cómo lo había presentado y respaldaba el proyecto. Y eso vale mucho.

Sobre el show

“Y es que sucede así 2″

Sábado 4 de julio, a las 8:00 p.m., en el Centro de Convenciones Bianca. Entradas disponibles en Joinnus.

El exmiembro de Arena Hash, Patricio Suárez-Vértiz, será el invitado especial de esta nueva edición. 

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