viernes, agosto 7

Me llamó positivamente la atención la presencia de jefes de Estado y líderes de distintos continentes en la asunción de Keiko Fujimori. Desde el rey de España hasta los presidentes de Chile, Argentina, Ecuador y Bolivia, junto con delegaciones de Estados Unidos, China y Japón, entre otros. Al mismo tiempo, se notó la ausencia del presidente de Brasil y otros mandatarios de izquierda, cuya distancia podría interpretarse desde una perspectiva ideológica. En el caso del presidente Lula da Silva, su lanzamiento como candidato a la reelección explica razonablemente esa ausencia. Brasil seguirá siendo un socio estratégico para el Perú y toda la región.

Sin embargo, esta lectura es insuficiente para entender el contexto actual del Perú. Las afinidades entre gobiernos son parte de la diplomacia, pero las relaciones entre países responden también a intereses permanentes como el comercio, la inversión, la seguridad y la integración regional. La geopolítica trasciende los ciclos electorales.

Esta coyuntura invita a recordar a Víctor Raúl Haya de la Torre, ilustre político del siglo XX, quien anhelaba una América Latina integrada y un Perú con apertura internacional. Esa visión mantiene vigencia, aunque adaptada a un mundo distinto.

El Perú ya no debe escoger entre bloques, como en la Guerra Fría. Hoy toca construir relaciones sólidas con América Latina, Estados Unidos, Europa y Asia, dialogar con Washington y Beijing, con Bruselas y Tokio, con nuestros vecinos y con las principales economías del mundo. El desarrollo del país depende de la capacidad de relacionarnos con todos, preservando siempre nuestros intereses nacionales.

El pensamiento de Haya de la Torre cobra hoy una relevancia especial. La historia demuestra que los países que progresan son aquellos capaces de construir relaciones de confianza con el mundo. La inversión llega cuando existen reglas claras, estabilidad y respeto por los compromisos. Lo mismo ocurre con el comercio, el intercambio académico y la infraestructura. Si hoy viviera, Haya entendería que la globalización ha ampliado ese horizonte. El Perú es parte de la Alianza del Pacífico, tiene diversos tratados de libre comercio y cuenta con instituciones respetadas como el BCR. Tenemos la oportunidad de consolidarnos como un actor cada vez más relevante gracias a nuestros recursos minerales, potencial energético y ubicación estratégica.

Por eso resulta tan importante que el país mantenga una política exterior abierta y pragmática. Esa apertura ha permitido ampliar mercados para las exportaciones, atraer capitales, generar empleo y fortalecer nuestra presencia internacional.

La llegada de tantos líderes internacionales a Lima nos recuerda que el Perú tiene un gran potencial. Convertir ese reconocimiento en bienestar para los peruanos dependerá de nuestra capacidad para fortalecer instituciones, generar confianza, atraer inversiones y mantener una relación constructiva con el mundo. Más allá de las ideologías, el objetivo es generar más oportunidades para todos.

El advenimiento del nuevo Gobierno del Perú y de nuestra Cancillería, liderada por Carlos Espá, nos hace sentir optimistas de que nuestro país puede y debe beneficiarse de la integración global.

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