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Aquellos días del 12 y 13 de mayo de 1951, el sol de otoño parecía querer sumarse al júbilo de una ciudad que recibía entusiasmada los 400 años de su universidad emblemática. Lima no era solo la capital del Perú; durante esos días fue el epicentro de la cultura y el progreso deportivo de nuestra región.
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Desde temprano, las rutas hacia la nueva Ciudad Universitaria se vieron congestionadas por una multitud ávida de ser parte de la historia. Estudiantes, catedráticos, vecinos y familias enteras buscaban un lugar en las tribunas de este moderno campo deportivo.
La expectativa no era para menos, pues se anunciaba la presencia del propio presidente Manuel A. Odría y de ilustres personalidades del ámbito académico internacional. San Marcos, la institución cuya historia se ligaba profundamente a la nación misma, abría sus puertas al público en general.
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En el palco oficial, la figura del dictador Odría destacaba entre los asistentes. Acompañado por sus ministros de Educación y Relaciones Exteriores, el primer mandatario de facto fue recibido con aplausos por los 14,815 espectadores presentes esa mañana.

Imagen del estrado principal techado del novísimo estadio de San Marcos, donde recaló el presidente Manuel A. Odría esa tarde del 13 de mayo de 1951. (Foto: Archivo Histórico de El Comercio, mejorada con IA)
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La apertura del estadio sanmarquino fue todo un suceso nacional. (Foto: Archivo Histórico de El Comercio)
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SAN MARCOS, EN SUS 400 AÑOS: CEREMONIA Y FERVOR UNIVERSITARIO EN LA CANCHA
El acto protocolar se inició al mediodía con la solemnidad que la ocasión ameritaba, bajo la mirada atenta del rector de la Universidad, el doctor Pedro Dulanto. Los acordes del Himno Nacional resonaron en el estadio, marcando el inicio oficial de una nueva era para el deporte universitario.
Monseñor Antonio Alvarado bendijo las instalaciones, elevando una oración por la unión de las naciones y el desarrollo de la juventud. Fue un momento de recogimiento que contrastó con la algarabía que pronto estallaría en las graderías de cemento.
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El programa deportivo comenzó con un gran desfile atlético en el que participaron las delegaciones de diversos centros de instrucción superior y estudiantes universitarios extranjeros, invitados especialmente para la apertura del recinto.

Al día siguiente, el diario relató los detalles de una inauguración para la historia. Aquí tres tomas de una misma marcha de la juventud sanmarquina e invitados. (Foto: Archivo Histórico de El Comercio)
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El entusiasmo de las redacciones se reflejaba en titulares que resaltaban los 50 mil espectadores del estadio de San Marcos. (Foto: Archivo Histórico de El Comercio)
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Los jóvenes, perfecta y deportivamente uniformados, marcharon ante el estrado oficial, demostrando en cada paso la disciplina y el vigor de la nueva generación, aquella recordada “generación del 50”.
Era una fiesta de la cultura física, un complemento básico para el mejoramiento de la gran masa estudiantil que hasta entonces carecía de un espacio deportivo de tal magnitud. San Marcos finalmente tenía un propio lugar para sus glorias deportivas.
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El estadio sanmarquino, la primera construcción de la entonces “futura” Ciudad Universitaria, se encontraba ubicado entre “las avenidas Colonial y Mariscal Benavides”, en una gran explanada, decía El Comercio, “cedida, por Decreto de la Junta Militar de Gobierno”. (EC, 13/05/1951, pág. 18)

Grupo de estudiantes sanmarquinas marcharon orgullosamente por la cancha atlética reglamentaria de su estadio. (Foto: Archivo Histórico de El Comercio, mejorada con IA)
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El estadio de la Ciudad Universitaria, cerca de la Unidad Vecinal Nº 3, no era solo un campo de juego; era el símbolo de una universidad que, tras 400 años, seguía renovándose. San Marcos, la “Madre y Maestra” de las letras americanas, se prolongaba a las fueras de la ciudad de esos años, lejos de su vieja y eterna casona en el Parque Universitario.
SAN MARCOS: LEGADO DE GLORIA EN EL CUARTO CENTENARIO
La “Tribuna Oficial” tenía capacidad para 1,000 personas y estaba equipada de asientos especiales para los espectadores y de un techo que daba sombra desde las primeras horas de la tarde. Además, contaba con una tienda o kiosco donde se expendían bebidas y refrescos.
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Los asientos de las graderías estaban formados por blocks individuales de cemento de un metro de largo, con algunas “pequeñas desnivelaciones” debido al ligeramente irregular terreno donde se construyó. Pero no era de cuidado. Informaba nuestro diario, “las pistas deportivas son las reglamentarias, contando además con un gran campo de foot-ball”. (EC, 13/05/1951, pág. 18)

Grupo de alumnas de la Escuela de Educación Física en el estadio sanmarquino. (Foto: Archivo Histórico de El Comercio, mejorada con IA)
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Al caer la tarde de ese 13 de mayo de 1951, completamente dominical, la multitud abandonó el estadio con la sensación de haber sido testigos de un hito histórico. La Ciudad Universitaria empezaba a cobrar vida, proyectándose como el futuro hogar de las diversas facultades de la Década de América.
La inauguración del estadio fue el número principal de un programa conmemorativo que incluyó la emisión de estampillas y homenajes a los fundadores Fray Tomás de San Martín y Jerónimo de Aliaga, quienes hubieran quedado estupefactos de admiración al ver su legado convertido en esa realidad deportiva.
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Ese día de celebración deportiva dentro de los 400 años sanmarquinos, quedó grabado como la jornada en que San Marcos abrazó la modernidad sin perder su esencia secular. El estadio sanmarquino nacía bajo un signo de excelencia, la cual fue la guía de la universidad desde su fundación.

A la inauguración del estadio ese 13 de mayo de 1951 fueron invitados también delegaciones extranjeras de estudiantes universitarios. (Foto: Archivo Histórico de El Comercio, mejorada con IA)
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El estadio de San Marcos –que mañana cumple 75 años de existencia- está hoy básicamente dedicada a la organización de conciertos juveniles y populares. Ese estadio, en su momento, fue el fruto de un esfuerzo colectivo (Gobierno-Universidad) que buscó fortalecer y adiestrar al ser humano en todas sus dimensiones.
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Al recordar aquel acontecimiento, podemos apreciar la emoción de una ciudadanía que celebraba su identidad masivamente al lado de su universidad más antigua. Y es que fue una especie de “monumento a la perseverancia”, aunque luego esta haya sido olvidada por sus posteriores autoridades.
Más allá de ello, rememorar cómo nació el famoso estadio de San Marcos, en este 475 aniversario de San Marcos, sirve para no olvidar los grandes proyectos que nacieron en el seno de la decana, que 25 años más estará celebrando su quinto centenario.
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