El escritor peruano Alfredo Bryce Echenique será cremado este miércoles, luego del velorio que se realiza en la histórica Casona de San Marcos, en el centro de Lima, donde familiares, amigos y figuras del ámbito cultural se han congregado para darle el último adiós.
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El autor falleció el martes 10 de marzo a los 87 años, según confirmó la Casa de la Literatura Peruana, institución que destacó su legado como una de las figuras más importantes de la narrativa peruana contemporánea.
Desde la mañana del martes, allegados y representantes del mundo literario comenzaron a llegar a la Casona de San Marcos para despedir al novelista. Entre los asistentes se encuentran escritores como Fernando Ampuero y Gustavo Rodríguez, quienes acudieron para expresar su respeto y afecto por el autor.
El recinto, considerado uno de los espacios más emblemáticos de la vida universitaria limeña, abrió sus puertas para que colegas, amigos y autoridades puedan rendir homenaje a quien marcó a varias generaciones de lectores.
De acuerdo con fuentes cercanas a la familia, Bryce Echenique había manifestado en vida su deseo de que sus restos sean cremados y que sus cenizas sean esparcidas en el mar.
Los preparativos para cumplir con esta voluntad se realizan siguiendo los protocolos correspondientes, en medio de múltiples muestras de reconocimiento por parte de la comunidad cultural.
Nacido en Lima en 1939, Alfredo Bryce Echenique se consolidó como una de las voces más representativas de la narrativa latinoamericana.
Su novela más emblemática, Un mundo para Julius (1970), es considerada un hito literario por su retrato crítico y humorístico de las estructuras sociales limeñas del siglo XX. La obra ha sido traducida a diversos idiomas y forma parte del canon de lectura en universidades de América Latina.
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A lo largo de su carrera publicó obras que ampliaron su reconocimiento internacional, como Tantas veces Pedro (1977), La vida exagerada de Martín Romaña (1981), El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz (1985) y No me esperen en abril (1995).
Su estilo narrativo se caracterizó por la ironía, la evocación de la memoria y la construcción de personajes complejos y entrañables.
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